Ancelotti y el enfoque en Noruega: No hay plan anti-Haaland
Brasil llega al MetLife Stadium con una idea muy clara: el rival es Noruega, no solo Erling Haaland. Carlo Ancelotti, dueño de una de las pizarras más respetadas del fútbol mundial, lo dejó nítido en la previa del duelo de octavos de final del Mundial.
Su selección viene de sufrir. Remontó ante Japón y necesitó un gol de Gabriel Martinelli en el tiempo añadido para sellar el pase. Ahora el premio es un examen aún más duro: Noruega, con Haaland al frente, y un billete a cuartos donde esperan Inglaterra o la coanfitriona México.
El ruido alrededor del delantero de Manchester City es inevitable. Ancelotti lo conoce, sus defensas también. Pero el técnico se niega a reducir el partido a un duelo individual.
“No creo que exista un ‘plan anti-Haaland’”, subrayó en rueda de prensa. “No necesito decirle a mis jugadores cómo defender, ya se han enfrentado varias veces”.
Brasil mira al conjunto, no al monstruo del área
El seleccionador insiste en que el reto es contener a una Noruega trabajada, estructurada, peligrosa cuando pisa campo contrario. El duelo de Gabriel Magalhães con Haaland será uno de los imanes del partido, pero no el único.
“Todo el mundo sabe cómo se mueve”, dijo sobre el delantero. “No tengo nada que explicar a mis defensores sobre cómo jugar contra él. Ya han jugado contra él varias veces, así que solo estamos concentrados en prepararnos bien para el partido, entender las características básicas del rival y sabemos que son muy peligrosos ofensivamente”.
Ancelotti ve a su equipo en un buen momento anímico tras sobrevivir al susto ante Japón. “Nuestro equipo está en una condición óptima. Pero necesitamos seguir mejorando”, avisó. Sabe que un despiste ante Haaland o cualquier pieza del engranaje noruego puede costar el torneo.
Noruega, recuerda el italiano, no es solo un martillo en el área: “Es un equipo desafiante, con estructura, muy buena organización. Tenemos que jugar a nuestro mejor nivel. Creo que estamos en un punto en el que podemos hacerlo, porque estamos confiados y venimos de un partido muy exigente contra Japón”.
Paquetá se cae, Raphinha apunta al regreso
No todo son buenas noticias en la enfermería de Brasil. Lucas Paquetá, clave entre líneas, se lesionó el isquiotibial ante Japón y no estará disponible. Un golpe serio al equilibrio del mediocampo.
La posible luz viene desde el frente de ataque. Raphinha, delantero del Barcelona, podría regresar tras una lesión en el muslo. Su vuelta añadiría desborde y profundidad a una selección que, pese a su enorme talento, ha tenido tramos de atasco ofensivo en el torneo.
Sin Paquetá, Ancelotti deberá ajustar la sala de máquinas. Más control, más músculo o más fantasía. El contexto, con Noruega bien armada atrás, no admite errores de cálculo.
Solbakken responde: “Es Brasil contra Noruega, no solo Haaland”
En la otra banda, Stale Solbakken no quiere que su equipo quede encajonado en el relato de “Haaland contra el mundo”. Respeta a Brasil, y especialmente a su muralla central, pero reclama foco colectivo.
“Brasil tiene una de las mejores parejas de defensores de este torneo, dos jugadores de primerísimo nivel internacional”, elogió el técnico, en clara referencia a Gabriel y Marquinhos. “Habrá duelos duros entre ellos y Erling, pero para mí es más Brasil contra Noruega”.
El mensaje es doble: reconocimiento y desafío. Solbakken no esconde el papel de favorito del rival. “Brasil es favorito, por supuesto que lo es”, admitió. “Pero confiamos en poder competir con ellos. Tenemos que estar a nuestro, muy, muy mejor nivel, si no, no tendremos ninguna opción”.
Noruega también llega pendiente del parte médico. El lateral de Dortmund, Julian Ryerson, apunta a estar disponible después de un problema en el muslo que le obligó a salir en el segundo partido de la fase de grupos ante Senegal. El defensa Holmgren Pedersen, en cambio, está bajo observación por problemas respiratorios, con “tos y carraspeo”, según explicó el entrenador.
Un duelo de estilos… y de nervios
Sobre el papel, el choque en East Rutherford opondrá dos ideas reconocibles. Una Brasil que quiere mandar con balón, que se siente cómoda cuando instala el partido cerca del área rival. Una Noruega que mezcla orden, físico y la amenaza permanente de Haaland atacando espacios.
El escenario añade peso. MetLife Stadium, domingo, un Mundial que entra en su tramo salvaje y la sensación de que cualquier detalle puede partir el torneo en dos para ambos.
Ancelotti rehúye el plan anti-Haaland, Solbakken niega que todo dependa de su nueve. Pero cuando el árbitro señale el inicio, todas las miradas buscarán la misma imagen: el momento en que Erling Haaland se cruce con Gabriel y Marquinhos en el corazón del área.
Ahí, sin planes especiales ni discursos previos, se decidirá buena parte del futuro de este Mundial para Brasil y Noruega.






