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Atlético de Madrid y el serio aviso sobre Julián Álvarez

Lo que empezó como una serie de bromas en X terminó destapando un enfado mayúsculo en el Metropolitano. El Atlético de Madrid utilizó la ironía para disparar contra el FC Barcelona con varios mensajes sobre supuestas ofertas imaginarias por Lamine Yamal, Pedri y Raphinha. Parecía un juego. No lo era.

Detrás de esos posts, el club rojiblanco esconde una irritación profunda por todo lo que rodea al futuro de Julián Álvarez, vinculado en las últimas semanas insistentemente al Barça y a una supuesta oferta que en el Atlético niegan de forma tajante.

Parece una broma, pero es muy serio

Según desvela Mundo Deportivo, en los despachos del Metropolitano la paciencia se ha agotado. Desde dentro del club lo explican sin rodeos: los mensajes en redes iban cargados de sarcasmo, sí, pero respondían a una intención muy concreta.

“Puede parecer una broma o un poco de humor, pero esto es muy serio. Llevamos mucho tiempo muy enfadados con el FC Barcelona. Se hizo de forma irónica, para poner un espejo delante del club catalán, para mostrarles lo que están haciendo”, señalan fuentes del Atlético citadas por el medio.

El club colchonero está convencido de que existe una campaña coordinada en torno al futuro de Julián Álvarez. Y señalan ejemplos concretos para justificar su malestar.

Apuntan a los mensajes de Fabrizio Romano y a la línea de la prensa que sigue el día a día del equipo. También a escenas muy específicas: cuando Enrique Cerezo acude a comer a Barcelona y, según la versión rojiblanca, le “bombardean” con preguntas sobre si va a negociar con Joan Laporta por el delantero argentino, o al modo en que se trata a los jugadores del Atlético en la zona mixta cuando salta el nombre de Julián.

Cenas, filtraciones y cámaras avisadas

La queja va más allá. En el club madrileño interpretan que todo está milimétricamente preparado para alimentar el ruido.

“Organizan una cena en Barcelona y avisan a El Chiringuito para que lo grabe, para que se vea a Juanma López (agente y supuesto mediador en este asunto) saliendo del restaurante”, explican desde el Atlético. Esa escena, difundida en televisión, se suma a otra acusación: la filtración de una oferta que, aseguran, jamás ha llegado a las oficinas rojiblancas.

“Filtran una oferta que se dice que se ha enviado, pero aquí (en el Atlético) no ha llegado nada”, insisten.

Dentro del club, el relato es claro: acusan al Barça de “desestabilizar durante meses” con este asunto. Y marcan una línea roja.

“Se ha acabado. Estamos muy enfadados y esta fue nuestra forma de demostrarlo”, remata la misma fuente.

Un contrato blindado hasta 2030

En medio del ruido, el Atlético se siente fuerte. Julián Álvarez tiene contrato hasta 2030 y una cláusula de rescisión de 500 millones de euros. Un muro económico casi imposible de escalar.

“Lo que está claro es que el Atlético tiene todas las cartas. El jugador está protegido (cláusula de 500 millones) y tiene un contrato de larga duración (hasta 2030)”, subrayan desde el club.

El mensaje interno y externo se repite como un mantra: “El Atlético está encantado con él, tiene un contrato largo, está protegido y contamos con él para la próxima temporada”.

Durante semanas se habló de una posible operación en torno a los 150 millones de euros. Esa cifra, a día de hoy, no tiene recorrido en el Metropolitano. Ya no.

“Julián no se puede fichar con una cantidad fija, pagada a plazos durante varias temporadas con algunas variables. Es un pago de 500 millones en efectivo que hay que depositar en la sede de LaLiga”, recalcan.

No hay resquicio para la negociación. O cláusula íntegra, o nada.

El papel del agente, en el centro del fuego cruzado

En este escenario, también ha recibido críticas Fernando Hidalgo, agente del jugador. El Atlético sale en su defensa y apunta de nuevo hacia Barcelona.

“Si el Barcelona hubiera hecho las cosas bien, el agente no estaría implicado. Pero si te saltas al club, entonces no estás haciendo las cosas de la manera correcta”, sostienen desde la entidad madrileña.

El mensaje es transparente: el Atlético se siente puenteado, utilizado como figurante en una operación que, según su versión, solo existe en los titulares y en los pasillos de los restaurantes de Barcelona.

Las bromas en X ya han cumplido su función. Detrás del humor, el club ha marcado su territorio. Y ha dejado claro que, si alguien quiere sacar a Julián Álvarez del Metropolitano, tendrá que empezar la conversación en un despacho de LaLiga con 500 millones sobre la mesa.