La batalla en la banda derecha del Real Madrid tras la salida de Carvajal
El último servicio de Dani Carvajal abre una batalla en la banda derecha del Real Madrid. El capitán se despedirá este sábado, ante el Athletic Club en LaLiga, de la camiseta blanca que ha defendido durante más de una década. Se marcha un líder, un competidor feroz, un futbolista que ha sostenido vestuarios y finales. Y con él, se abre un vacío enorme en el lateral derecho.
El club ya tiene claro que Trent Alexander-Arnold seguirá siendo el titular en esa zona. Pero un equipo que aspira a todo no puede vivir solo de un nombre. Hace falta competencia, fondo de armario, un relevo fiable cuando las piernas pesen en abril. Ahí entra en juego la fábrica de Valdebebas.
Los nombres de Pedro Porro (Tottenham) y Diogo Dalot (Manchester United) gustan en los despachos, pero su fichaje se considera prácticamente imposible en el escenario actual. El mercado se encarece, las negociaciones se alargan, y en el club empiezan a mirar hacia dentro. La solución puede estar a unos metros del Bernabéu, en los campos de entrenamiento: Jesús Fortea o David Jiménez.
Fortea, la apuesta descarada
Jesús Fortea, 19 años, es una de las joyas más llamativas de La Fábrica. Un lateral de 1,75, ofensivo, vertical, con esa zancada que rompe líneas y que encaja en la idea de un equipo que vive instalado en campo contrario. Su llegada ya fue toda una declaración de intenciones: el Real Madrid rompió el pacto de no agresión con el Atlético para arrebatárselo a su academia. No se hace algo así por un jugador cualquiera.
A los 15 años, apenas pisó Valdebebas, muchos le pusieron una etiqueta pesada: “el heredero natural de Carvajal”. El fútbol, sin embargo, rara vez es una autopista recta. Fortea tuvo que tragar incertidumbre. Se quedó en el Real Madrid C cuando otros daban el salto a Castilla. Vio cómo el ascensor se movía… sin él dentro.
Cuando por fin subió a Castilla, tampoco fue llegar y mandar. Le costó asentarse, ganar sitio, hacerse notar en una posición donde el margen de error es mínimo. Pero no se cayó. Poco a poco, a base de insistencia, se fue metiendo en el equipo. Y terminó siendo pieza clave en el Juvenil A que levantó la UEFA Youth League, un escaparate perfecto para los que piden paso.
Su fútbol es claro: rápido, hábil, agresivo en campo rival. Tiene colmillo para aparecer por dentro, llegar a línea de fondo y sumar en ataque. Le falta, eso sí, pulir el rigor defensivo, el cuerpo a cuerpo, la lectura sin balón. En el club lo asumen como parte del proceso. Lo consideran una gran apuesta de futuro y lo han blindado con contrato hasta 2029.
Es el perfil que ilusiona. El que levanta al público con una carrera. El que te puede ganar un partido… o complicarlo si se despista atrás. Puro riesgo controlado.
Jiménez, el capitán silencioso
En el otro lado del espejo aparece David Jiménez. Menos ruido, más oficio. Un lateral formado en casa desde 2013, cuando llegó desde el Móstoles URJC, con un ídolo muy concreto: Álvaro Arbeloa. No es un detalle menor. El actual técnico del filial fue precisamente un lateral sobrio, fiable, que construyó una carrera de élite sin necesidad de brillos constantes.
Jiménez ha subido todos los peldaños de la cantera con paciencia. Sin portadas, sin etiquetas grandilocuentes, hasta acabar llevando el brazalete de capitán en el Castilla. En Valdebebas hablan de él como “jugador de equipo total”, “líder silencioso”. Palabras que pesan mucho en un vestuario.
Su estreno con el primer equipo llegó el 17 de diciembre, en la Copa del Rey ante el Talavera, bajo la dirección de Xabi Alonso. No se quedó en la anécdota: desde entonces ha disputado tres partidos más, incluso como titular frente al Valencia. Cada vez que ha salido, ha ofrecido lo que se esperaba de él: sobriedad, concentración, cero estridencias.
El retrato es claro: sólido, fiable, poco espectacular. Un futbolista que casi nunca se equivoca, pero que rara vez destaca a simple vista. Una figura que recuerda a Nacho Fernández, otro capitán que construyó su leyenda desde la discreción y la utilidad absoluta. El tipo de jugador que los entrenadores adoran y que los aficionados valoran de verdad cuando falta.
La decisión que viene
El Real Madrid se asoma ahora a una encrucijada interesante: apostar por el talento desbordante de Fortea o por la fiabilidad de Jiménez. Dos caminos distintos para acompañar a Alexander-Arnold en una posición clave. Dos perfiles que dicen mucho de cómo quiere el club diseñar su futuro inmediato.
La opción externa, a día de hoy, se ve lejana. El mercado aprieta, los objetivos son caros y la prioridad pasa por reforzar otras zonas. Todo apunta a que la respuesta saldrá de casa. De un vestuario de cantera en el que se han forjado muchos de los nombres que hoy sostienen al equipo.
Queda por saber si el relevo de Carvajal lo tomará el lateral eléctrico que sueña con volar por la banda o el capitán silencioso que nunca falla. La banda derecha del Madrid, por primera vez en muchos años, está en juego. Y la próxima temporada dará el veredicto.






