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Brasil y Noruega se enfrentan en octavos del Mundial 2026

Brasil llega al MetLife Stadium con una vieja cuenta pendiente y un nuevo impulso. Noruega también. Los dos han aterrizado en los octavos del Mundial 2026 en buena forma, pero solo uno saldrá de Nueva Jersey con billete a cuartos.

El cruce tiene aroma de partido grande. Historia, talento y una estadística incómoda para la ‘Seleção’: nunca ha ganado a Noruega en cuatro enfrentamientos. No cambia la obligación de Brasil de mandar, pero sí añade un matiz: este duelo no solo es por seguir vivo en el torneo, también por romper un pequeño tabú.

Enfrente espera una Noruega construida alrededor de Martin Odegaard y la potencia demoledora de Erling Haaland. Dos nombres que han cambiado el techo de su selección y que convierten a este equipo en algo más que una sorpresa pasajera. Con espacios, Haaland castiga; con balón, Odegaard ordena. Brasil lo sabe. Y, aun así, mira el partido con una confianza renovada.

La razón tiene nombre propio: Neymar.

Neymar, de la sombra de las lesiones al foco del Mundial

El máximo goleador histórico de Brasil reapareció en este Mundial en el último partido de la fase de grupos, ante Escocia. Entró en el minuto 76, todavía con la prudencia lógica de quien viene de una lesión de grado dos en el gemelo. Fueron unos minutos, nada más. Pero bastaron para encender el debate en todo el país: ¿cuándo volvería a ser titular? ¿Cómo encajaría con Vinicius Jr.?

La respuesta ha llegado antes del duelo con Noruega. Según adelantó Fabrizio Romano, Carlo Ancelotti confirmó que Neymar está listo para empezar de inicio. Sin medias tintas.

“Neymar puede jugar 90 minutos y puede jugar con Vinicius Jr.”, aseguró el técnico italiano, despejando de un plumazo la duda táctica que sobrevolaba la concentración. Durante días se discutió si ambos podían convivir, dado que los dos tienden a ocupar la misma zona, ese carril zurdo donde les gusta recibir, encarar y decidir.

Ancelotti no se anduvo con rodeos: “Creo que van a jugar juntos”, remató. Un mensaje directo al vestuario, a la grada… y a Noruega.

Un genio marcado por los Mundiales

A sus 34 años, Neymar ha construido una colección de momentos inolvidables con la camiseta de Brasil. Goles decisivos, regates imposibles, noches de pura magia. Pero sus Copas del Mundo han estado atravesadas por la frustración.

En 2014, en casa, una vértebra fracturada cortó de raíz su torneo justo antes del tramo decisivo. En Rusia y Qatar, los problemas de tobillo volvieron a aparecer en el peor momento. Cada vez que el Mundial parecía hecho a su medida, el cuerpo le traicionaba.

Pese a todo, siguió. Gol a gol, hasta superar a Pelé y convertirse en el máximo goleador de la historia de la selección, con 79 tantos. Un registro que explica su peso en el vestuario y en el imaginario del hincha brasileño. Falta, quizá, la gran actuación mundialista que lo coloque en el lugar que muchos esperaban desde que irrumpió siendo casi un adolescente.

Ahora se abre otra puerta. Tal vez la última a este nivel. Y llega contra una Noruega que ha sufrido para cerrar su área durante todo el torneo, especialmente ante atacantes creativos capaces de moverse en espacios reducidos. Justo el perfil que representan Neymar y Vinicius.

Doble filo por la izquierda, mirada al sexto título

Si Neymar arranca desde el inicio junto a Vinicius Jr., Brasil alineará dos focos de desequilibrio en la misma banda. Dos jugadores que piden el balón al pie, que retan al defensor, que fuerzan faltas, amarillas, errores. Dos imanes que pueden hundir a la zaga noruega hacia su propia área y abrir huecos para el resto.

Para una selección que persigue su sexto título mundial, el partido del domingo puede marcar un antes y un después en el torneo. Hasta ahora, Brasil ha sido sólida, competitiva, fiable. Con Neymar al cien por cien y Vini Jr. a su lado, puede empezar a ser temible.

La estadística dice que nunca venció a Noruega. El presente dice que pocas veces llegó tan armada para intentarlo. El MetLife Stadium dictará sentencia. Y, quizá, marque el día en que este Brasil dejó de ser solo candidato para empezar a comportarse como campeón.