Mundial 2023: Canadá y Marruecos se enfrentan en octavos
El Mundial entra en carne viva. Octavos de final, 4 de julio, el país anfitrión celebra 250 años de historia y el fútbol se adueña del día: primero Houston, luego Philadelphia. Canadá contra Marruecos para abrir fuego. Francia ante Paraguay para cerrarlo en una noche abrasadora.
Canadá – Marruecos: la revancha del 2022 con papeles cambiados
Houston será el escenario del primer cruce de octavos, un duelo que ya tiene antecedentes recientes. En Qatar 2022, Marruecos venció 2-1 a Canadá en la fase de grupos. Dos años después, el contexto es muy distinto, pero la jerarquía marroquí sigue intacta y la urgencia canadiense es mayor.
Canadá llega a este Mundial con algo que no tenía: colmillo competitivo. Hasta hace poco, su historial en Copas del Mundo era un rosario de derrotas, seis partidos, seis caídas. Bajo el mando del técnico estadounidense Jesse Marsch, el equipo ha dado un salto. Semifinalista en la Copa América 2024, ahora instalado en octavos tras ganar por primera vez un duelo de eliminación directa en un Mundial.
El camino no ha sido lineal. Empate gris ante Bosnia y Herzegovina. Goleada furiosa 6-0 contra Qatar para asegurar el pase. Tropiezo frente a Suiza en el cierre del grupo. Y reacción de equipo maduro: 1-0 sufrido ante Sudáfrica, con un gol tardío de Stephen Eustáquio que sostuvo el sueño.
El potencial ofensivo existe, pero no termina de explotar con continuidad. Jonathan David, Cyle Larin y Tajon Buchanan forman un tridente capaz de castigar a cualquiera, aunque su torneo ha sido intermitente. Marsch necesita que los tres coincidan, por fin, en una gran noche. No le bastará con destellos.
Y sobre todo, queda la gran incógnita: Alphonso Davies. El lateral de Bayern Munich reapareció ante Sudáfrica en el minuto 75, sus primeros minutos en el torneo tras la lesión muscular. Su velocidad y capacidad para romper líneas cambian la cara del equipo, pero la molestia en los isquiotibiales sigue condicionando su rol. ¿Titular arriesgando? ¿Revulsivo medido? Canadá se juega el límite entre la prudencia médica y la urgencia deportiva.
Al otro lado, Marruecos se presenta como lo que es: candidato serio. No es una moda pasajera tras la semifinal de Qatar 2022; es un proyecto que ha crecido sobre aquella base. Empate 1-1 contra Brasil en un partido donde por tramos fue claramente superior. Victoria trabajada 1-0 ante Escocia. Triunfo 4-2 frente a Haití para cerrar una fase de grupos convincente.
Y luego llegó el partido que los terminó de encender: el cruce de dieciseisavos frente a Países Bajos, uno de los mejores encuentros del torneo. La Oranje se adelantó contra el desarrollo del juego. Marruecos insistió, dominó y encontró el empate en el descuento gracias a Issa Diop, central que cambió su nacionalidad deportiva de Francia a Marruecos justo antes del cierre de listas. La tanda de penales solo confirmó lo que se había visto en los 120 minutos: un equipo con carácter y recursos.
La nómina marroquí impresiona. Ismael Saibari, tres goles en la fase de grupos y un traspaso recién cerrado a Bayern Munich desde PSV Eindhoven, llega en plena efervescencia. Achraf Hakimi, de Paris Saint-Germain, sigue siendo uno de los mejores laterales derechos del planeta, determinante en las dos áreas. Brahim Díaz aporta desequilibrio desde la banda en Real Madrid y lo traslada a la selección. Ayyoub Bouaddi, mediocentro adolescente, se ha convertido en una de las grandes revelaciones del torneo, manejando los tiempos con una personalidad impropia de su edad.
Marruecos es favorito, sin matices. Canadá, que perdió la ventaja de jugar en casa al no ganar su grupo, se aferra al apoyo de miles de aficionados que cruzarán hasta Texas para convertir Houston en una pequeña extensión del norte. Necesitará algo más que aliento: requerirá el partido perfecto.
Jugador a seguir: Achraf Hakimi
El lateral de Paris Saint-Germain vive en campo rival. Si Alphonso Davies no está al cien por cien o ni siquiera puede ser titular, el costado derecho marroquí puede convertirse en una autopista. Hakimi ha disputado todos los minutos del torneo y se ha mostrado incansable, profundo, agresivo. Su capacidad para aparecer por dentro, lanzar centros tensos o finalizar jugadas le da a Marruecos una superioridad constante en esa banda. Canadá no solo tendrá que defenderlo: deberá encontrar la forma de que corra hacia atrás.
Francia – Paraguay: la muralla guaraní ante la maquinaria azul
De Houston a Philadelphia, del calor del mediodía al bochorno de la noche. En el segundo turno, Francia entra en escena con un objetivo muy claro: confirmar en los octavos lo que ha mostrado desde el debut, que es el equipo más dominante del torneo. Enfrente, una Paraguay que ha hecho del sufrimiento un arte y de la sorpresa, su marca registrada.
La Albirroja aterriza en este cruce contra cualquier pronóstico previo, pero con dos golpes sobre la mesa que nadie puede discutir. Primero, el 1-0 a Türkiye en fase de grupos, jugando todo el segundo tiempo con diez hombres y defendiendo cada metro como si fuera el último. Después, el gran impacto del Mundial: eliminación de Alemania en los dieciseisavos tras un 1-1 en 120 minutos y clasificación en los penales.
El equipo de Gustavo Alfaro supo levantarse de un arranque durísimo, el 4-1 encajado ante la selección anfitriona. Desde entonces, orden, disciplina y una convicción férrea en su plan. Ante Alemania, Paraguay cedió la pelota, pero no el control de las zonas importantes. Die Mannschaft acumuló posesión, no ocasiones claras.
El corazón del éxito está en la estructura defensiva. El mediocampo y la zaga han sostenido al grupo. Matías Galarza se ha convertido en uno de los nombres propios del torneo para Paraguay. Llegó tras finalizar su cesión en Atlanta United y ha respondido con influencia total: asistencia a Julio Enciso ante Alemania, penal convertido en la tanda y gol decisivo frente a Türkiye. Box to box, llegada, carácter.
No está solo. José Canale, Gustavo Gómez, Juan Cáceres y Júnior Alonso forman una línea defensiva que ha ganado duelos, despejado centros y mantenido la calma bajo presión. Detrás de ellos, Orlando Gil ha ofrecido seguridad en momentos clave. Es un bloque que no regala nada y que se siente cómodo cerca de su área.
Ahora les espera un examen de otra dimensión. Francia presenta estrellas en todas las líneas y, hasta ahora, un nivel acorde a las expectativas. Kylian Mbappé suma seis goles en el torneo, tres dobletes en cuatro partidos. En el único encuentro en el que no marcó, ante Noruega, repartió dos asistencias. Está en modo depredador, con la mente puesta en perseguir el récord de goles mundialistas de Lionel Messi.
Pero el desequilibrio francés no depende solo de Mbappé. La gran diferencia respecto a otros torneos ha sido la explosión de Ousmane Dembélé. Llegó a este Mundial sin haber marcado nunca en esta competición. Eso cambió ante Iraq: gol y asistencia. Después, hat-trick frente a Noruega. En los dieciseisavos, otra asistencia en el 3-0 sobre Suecia. Cuando Dembélé se enciende, Francia se vuelve casi imposible de contener: desborde, cambio de ritmo, imprevisibilidad.
Y aún hay más. Michael Olise se ha erigido en uno de los mejores organizadores del torneo, manejando los ataques con una calma insultante. Bradley Barcola, desde la banda, ha abierto partidos con su uno contra uno y su lectura de espacios. Es una selección que no solo gana, sino que da la sensación de tener siempre una marcha más.
Para Paraguay, el reto es monumental. Tendrá que defender mejor que nunca, cerrar líneas de pase, achicar espacios a Mbappé y Dembélé y, al mismo tiempo, encontrar aire para salir de la cueva. Y necesitará algo que hasta ahora le ha acompañado: fortuna en los momentos límite. La ola de calor que azota la costa este añade un elemento extra de incertidumbre. ¿A quién castigará más el desgaste? ¿Al bloque que corre detrás de la pelota o al que la mueve con intensidad?
Jugador a seguir: Michael Olise
Si Paraguay se encierra en un bloque bajo, compacto y disciplinado, la llave del partido puede estar en los pies de Olise. El mediapunta de Bayern Munich suma cinco asistencias y ha sido fundamental para potenciar a Mbappé y Dembélé. Se mueve entre líneas, filtra pases imposibles, cambia el ritmo con un toque. Ante una defensa que concede muy poco, la precisión en el último pase será oro. Francia tiene pegada de sobra; Olise es quien decide cuándo y dónde la suelta.
El 4 de julio promete algo más que fuegos artificiales en el cielo. Houston y Philadelphia pondrán a prueba si las sorpresas de Canadá y Paraguay pueden resistir el peso de dos candidatos que ya no se conforman con ilusionar: quieren dominar el Mundial.






