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Colombia avanza a octavos de final con triunfo sobre Ghana

Colombia se mete en octavos con oficio y deja una pregunta en el aire: ¿hasta dónde le alcanzará?

En Kansas City, Colombia no brilló de cara al arco, pero fue lo suficientemente madura para asegurar su presencia en los octavos de final del Mundial por tercera participación consecutiva. Un 1-0 corto ante Ghana, construido pronto y defendido con calma, alcanza para seguir viva y citarse con Suiza en Vancouver el 7 de julio, con un lugar en cuartos —ante Argentina o Egipto— como recompensa.

Un partido que empezó roto… y se acomodó a Colombia

El duelo apenas se estaba calentando cuando el guion saltó por los aires. Al minuto 8, Jhon Córdoba cayó lesionado y obligó a Néstor Lorenzo a mover el banco demasiado pronto. Luis Suárez entró en frío. Cinco minutos después, fue Ghana la que perdió a Marvin Senaya, sustituido por Alidu Seidu.

El dato es tan curioso como revelador: nunca antes en un Mundial, según los registros, ambos equipos habían tenido que hacer cambios antes del minuto 15. Partido partido en dos desde el arranque.

Pero ese caos temprano no desordenó a Colombia. Todo lo contrario. La selección se asentó, empezó a mandar con la pelota y, en cuanto encontró un resquicio, golpeó.

El gol que encaminó la noche

Minuto 14. Luis Suárez, el recién ingresado, recibió por derecha, levantó la cabeza y dibujó un centro con veneno al corazón del área. Allí apareció Jhon Arias, libre, llegando desde atrás, para guiar el balón a la red con un toque preciso.

Un movimiento simple, pero letal: desmarque a la espalda, centro tenso, definición limpia. 1-0 y la sensación de que el partido podía romperse definitivamente a favor de los cafeteros.

Ghana respondió con poco. Apenas un aviso inicial de Thomas Partey, con un disparo desde unos 25 metros que se fue besando el poste, había inquietado a Camilo Vargas. Después del gol, el equipo africano se fue apagando, refugiado en ese bloque bajo que tan bien le había funcionado en la fase de grupos, pero que esta vez se veía sometido.

Colombia perdona… y deja viva la intriga

Con el marcador a favor, Colombia olió sangre. Luis Díaz rozó el 2-0 tras un contraataque fulminante, definiendo cruzado y muy cerca del palo. Suárez, activo y con confianza, ganó en el aire pero su cabezazo se fue al otro lado del arco. Y cuando Johan Mojica conectó un frentazo potente en el tiempo añadido del primer tiempo, Lawrence Ati Zigi voló para sacar una mano decisiva y mantener a Ghana en el partido.

El descanso llegó con una sensación clara: Colombia dominaba, generaba, pero no liquidaba.

La historia se repitió tras el entretiempo. Justo antes de la hora de juego, Díaz se lanzó al césped para empujar un centro de Jefferson Lerma, jugador de Crystal Palace, y celebró el segundo. Duró poco. El asistente levantó la bandera y el fuera de juego apagó el festejo.

El gol anulado no cambió el guion. Díaz volvió a intentarlo, Davinson Sánchez se asomó en el área rival, y Juan Fernando Quintero —ya en cancha— empezó a manejar los hilos con la serenidad de quien ha visto muchos partidos grandes. Ghana, en cambio, apenas asomó los dientes. Ataque romo, sin sorpresa, sin filo.

La ventaja mínima nunca pareció realmente bajo amenaza. Pero el marcador, 1-0, contó otra historia: la de una selección que genera mucho y concreta poco.

Quintero, la chispa que pide más minutos

Cuando Lorenzo mandó a Juan Fernando Quintero al campo en el minuto 72, en reemplazo del goleador Arias, el partido ya estaba encarrilado, pero no resuelto. El mediapunta de River Plate respondió como si se jugara el puesto en Vancouver. Tal vez se lo esté jugando.

En poco más de un cuarto de hora, Quintero tocó la pelota 24 veces y no falló ni un solo pase: 19 intentos, 19 aciertos. Desde la frontal, filtró balones, cambió el ritmo, encontró líneas de pase que nadie más veía. Generó cinco ocasiones claras, más que cualquier otro futbolista sobre el césped durante todo el encuentro.

Y casi firma una obra maestra: un derechazo violento, seco, que salió como un misil y se perdió por poco a la derecha del arco de Ati Zigi. Si esa pelota entraba, hoy se estaría hablando de uno de los goles del torneo.

No entró, pero dejó una sensación poderosa: cuando Quintero está, algo puede pasar.

Un equipo sólido, pero con una deuda

Los números cuentan parte de la historia. Colombia acumuló 2,19 goles esperados (xG) y solo marcó una vez. Ante una Ghana inofensiva, el castigo no llegó. Ante un rival de mayor jerarquía, ese desperdicio puede costar caro.

La estructura de Lorenzo luce firme. El equipo se planta alto, somete, reduce al rival a muy poco. Pero el Mundial no perdona la falta de contundencia. Los octavos, y más allá, suelen decidirse en detalles: un mano a mano fallado, un gol anulado, una ocasión que se va rozando el palo.

En Vancouver espera Suiza, un rival más estructurado, más disciplinado, más peligroso que esta Ghana desdentada. La pregunta es inevitable: ¿se animará Lorenzo a darle las llaves del ataque a Quintero desde el inicio?

Colombia ya está entre las 16 mejores del mundo. Lo ha hecho antes, lo conoce. Lo que viene, en cambio, puede depender de si transforma su dominio en goles… y de si el talento zurdo de Quintero pasa de ser revulsivo a protagonista.