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Estados Unidos avanza a octavos sin Pulisic

SEATTLE — Sin su gran figura en el césped, pero con una plantilla profunda y segura de sí misma, la selección de Estados Unidos selló su pase a la fase de eliminación directa del Mundial con un 2-0 sólido ante Australia que dice mucho más de su madurez que del marcador en sí.

Christian Pulisic, estrella del AC Milan y autor de 33 goles en 87 partidos con la selección, se quedó fuera por una lesión en la pantorrilla. En otros tiempos, esa ausencia habría encendido todas las alarmas. Esta vez, el equipo ni se inmutó.

Un golpe temprano y un poco de fortuna

El partido se abrió pronto, por insistencia y por inercia. En el minuto 11, Folarin Balogun atacó con decisión por la banda izquierda, como si quisiera dejar claro que el peso ofensivo no depende de un solo nombre. Venía de marcar dos goles en el 4-1 ante Paraguay el 12 de junio y volvió a aparecer en el momento justo.

Su carrera terminó en un centro tenso hacia Ricardo Pepi, titular en lugar de Pulisic. El balón nunca llegó al delantero. Se cruzó Cameron Burgess y el desvío descolocó por completo a la defensa australiana: autogol y 1-0 para Estados Unidos. Un toque de suerte, sí, pero provocado por la agresividad del ataque.

Con la ventaja tan pronto, el plan se simplificó: mandar desde la posesión, acelerar por fuera y castigar cada pérdida de Australia.

Freeman, apellido de campeón, gol de Mundial

El segundo tanto llegó cuando el partido empezaba a entrar en una fase más espesa, con Australia intentando adelantar líneas sin demasiada claridad. Entonces apareció el más joven de todos.

Alex Freeman, 21 años, hijo del campeón del Super Bowl Antonio Freeman, firmó su primera gran noche mundialista. En el minuto 43, en una jugada a balón parado, cazó de cabeza un disparo desviado de Sergiño Dest y lo convirtió en el 2-0. El remate, revisado por el videoarbitraje, terminó validado y con él, medio billete a los octavos.

Para Freeman, fue su primer gol en un Mundial. Para el equipo, la confirmación de que el fondo de armario ya no es un eslogan, sino una realidad que se traduce en resultados.

Un paso histórico como anfitrión

El triunfo tiene un matiz histórico: Estados Unidos asegura su presencia en la fase de eliminación directa después de solo dos partidos por primera vez como anfitrión. En 1994, también en casa, la clasificación llegó por la puerta lateral, como uno de los mejores terceros. Aquella aventura terminó en octavos ante la Brasil que luego levantaría el título.

Esta vez el camino arranca con más autoridad. Dos partidos, dos victorias, boleto a la siguiente ronda sin necesidad de calculadora. El contexto, sin embargo, recuerda inevitablemente a aquel precedente: anfitrión, ilusión creciente y un cruce a la vuelta de la esquina contra un rival de mayor peso.

La diferencia es que ahora el equipo ya demostró que puede sobrevivir —y ganar— sin su jugador franquicia. Pulisic sigue siendo la referencia, pero el mensaje que deja Seattle es claro: este grupo no se derrumba sin él.

Balogun desequilibra, Pepi ofrece soluciones, Dest genera peligro desde atrás y un chico de 21 años, Alex Freeman, se estrena en un Mundial con la naturalidad de quien lleva años en este escenario.

Estados Unidos ya está en octavos. La pregunta, a partir de ahora, es hasta dónde puede llegar un anfitrión que, por primera vez en mucho tiempo, parece tener respuestas incluso cuando le falta su mejor hombre.