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Florentino Pérez y el plan para fichar a Gvardiol

Florentino Pérez ha puesto la defensa en el centro de la reconstrucción del Real Madrid. No es un simple retoque: el club asume que necesita una línea nueva atrás y ya ha elegido objetivos. En la lista figuran Ibrahima Konaté (Liverpool) y Denzel Dumfries (Inter), pero en los despachos del Bernabéu hay un nombre subrayado en rojo: Josko Gvardiol.

Según informa AS, el croata ya ha dejado claro que vería con muy buenos ojos un traspaso al campeón de Europa. En el club gusta por algo más que su nombre y su edad. Gusta porque resuelve dos problemas a la vez.

Una defensa en cuadro y muchas dudas

La urgencia nace de una realidad incómoda. David Alaba y Dani Carvajal ya no están, Éder Militao no regresará hasta finales de octubre y las alarmas físicas rodean a Antonio Rüdiger. A ese cóctel se suma la incógnita sobre el futuro de Raúl Asencio. Para un club que vive de la fiabilidad en las grandes noches, la foto de la zaga es demasiado frágil.

Por eso en Valdebebas no se conforman con Konaté y Dumfries. Hacen falta piernas, jerarquía y, sobre todo, garantías. Ahí entra Gvardiol.

El “dos por uno” que seduce al Madrid

En la cúpula del Real Madrid se repite una idea: Gvardiol no es solo uno de los mejores centrales del mundo, también es un lateral izquierdo de alto nivel. Ese “dos por uno” encaja con la planificación.

Fran García apunta a salida en verano y el físico de Ferland Mendy sigue sin ofrecer certezas tras otra larga lesión. El croata taparía el agujero por dentro y por fuera, permitiría rotar esquemas y daría margen para no precipitarse con más fichajes en la banda izquierda. Es un defensa para hoy y un proyecto para una década.

Un Etihad en ebullición tras la marcha de Guardiola

El problema está al otro lado del canal. En el Etihad Stadium el contexto es delicado. Manchester City no quiere mostrar la más mínima señal de debilidad justo después de la marcha de Pep Guardiola. Perder ahora a una pieza de futuro como Gvardiol enviaría un mensaje que en el club consideran inaceptable.

La reacción ya se dibuja: los actuales campeones de la Premier League preparan una oferta de renovación potente, con subida salarial y un contrato pensado para enfriar cualquier tentación de salida. Quieren blindar al defensa y apagar el ruido antes de que crezca.

Pero hay algo que el dinero no corrige tan fácil: el deseo del jugador de vestir de blanco. Ese anhelo es el gran obstáculo para el City.

El peso de la voluntad del jugador

Gvardiol tiene contrato hasta 2028, un blindaje largo que sitúa al City en una posición fuerte. Pagaron 90 millones de euros al RB Leipzig en 2023 y no tienen intención de regalar un activo estratégico. Si se marcha, será por una cifra alta.

Aun así, la historia reciente del club inglés deja una puerta entreabierta. El City no suele retener a quienes quieren irse de verdad, siempre que llegue una oferta que se acerque a su valoración. La voluntad del jugador, en estos casos, acaba inclinando la balanza.

Ahí quiere colarse el Real Madrid. El club está dispuesto a hacer un esfuerzo importante por el croata de 24 años, pero con un límite claro: no entrar en una subasta ni pagar un precio “fuera de mercado”. La idea es firme: invertir fuerte, sí; perder el control, no.

Una negociación a fuego lento

En los próximos meses, el Madrid irá midiendo cada paso. Analizará con lupa la viabilidad económica de la operación mientras termina de perfilar la nueva defensa. Gvardiol es prioridad, pero no a cualquier coste.

El City, por su parte, se agarra a su contrato hasta 2028 como escudo. Sabe que no tiene prisa y que el tiempo, en teoría, juega a su favor. Todo puede cambiar si el croata decide dar un golpe sobre la mesa y presionar por salir.

La partida está planteada: un club que necesita liderazgo atrás, otro que no quiere perder poder tras la marcha de su entrenador y un defensa que sueña con el Bernabéu. Falta por saber quién cede primero: el City en el precio o Gvardiol en su deseo. Ahí se decidirá el próximo gran fichaje defensivo del verano.