Grupo J: Messi y los desafiantes del Mundial
Quien imagine un paseo triunfal para Argentina en el Grupo J haría bien en rebobinar hasta 2022. Campeona del mundo a la postre, sí, pero arrancando con un batacazo histórico ante Arabia Saudí y necesitando las segundas partes frente a México y Polonia para empezar a carburar. La camiseta pesa, el escudo intimida, pero los grupos mundialistas ya no se ganan por decreto.
Al otro lado del cuadro aparecen historias muy distintas. Jordania, debutante absoluta, llega sin pasado pero con un presente rebelde. Austria vuelve tras 28 años y lo hace con un proyecto trabajado al milímetro por Ralf Rangnick. Y Argelia regresa a un escenario que no pisa desde aquel 2014 en el que llevó a Alemania a la prórroga, con un joven Riyad Mahrez entonces en la plantilla. Hoy, Mahrez vuelve como capitán; enfrente, un tal Lionel Messi, ocho Balones de Oro y rumbo a su sexto –y casi seguro último– Mundial.
El decorado es perfecto: gigantes, aspirantes y novatos. Falta saber si alguien se atreverá a repetir el terremoto saudí.
Argelia: el regreso de los zorros del desierto
Doce años después de su única aparición en octavos, Argelia se planta de nuevo en un Mundial con la sensación de que el tiempo perdido puede recuperarse rápido. Tras dos ediciones ausente, la selección dirigida por Vladimir Petkovic llega con una idea clara y un grupo lleno de futbolistas que compiten cada semana al máximo nivel.
Petkovic no es un recién llegado a los grandes escenarios: llevó a Suiza a la fase final de la Nations League 2018/19 y a los cuartos de la Euro 2020, eliminando a Turquía y Francia antes de caer por penaltis ante la futura campeona, España. Sabe cómo construir equipos incómodos y competitivos en torneos cortos.
El gran cañón ofensivo se llama Mohamed Amoura. Diez goles en la fase de clasificación, siete más que cualquier compañero de grupo, con un hat-trick ante Mozambique como tarjeta de presentación. El delantero del Wolfsburgo firmó ocho tantos en sus primeros 19 partidos de Bundesliga y, aunque cerró el curso con una racha seca de 11 encuentros, llega al Mundial como referencia clara.
A su alrededor, nombres con recorrido en la élite europea: Houssem Aouar, ex de Roma y Lyon, internacional con Francia en 2020 antes de cambiar de bandera; Amine Gouiri, delantero del Marseille, que regresó de una lesión marcando dos goles en el 7-0 amistoso a Guatemala en Génova; y Nabil Bentaleb, viejo conocido del Tottenham, hoy en el Lille, que aporta oficio y lectura en la medular.
Bajo palos, un apellido que lo dice todo: Luca Zidane. Hijo de Zinedine, llega a su primer Mundial tras recuperarse de una fractura de mandíbula y mentón con el Granada. En banda, Anis Hadj Moussa aterriza después de un curso notable en el Feyenoord: 14 goles y siete asistencias, cifras que hablan de un extremo decisivo.
En defensa, Rayan Ait-Nouri llega desde el Manchester City con un año extraño a la espalda. Sin minutos en las finales de FA Cup y EFL Cup, empezó la temporada como titular en los tres primeros partidos antes de perder protagonismo entre una lesión de tobillo y la Copa África. Pep Guardiola le devolvió al once con una racha de siete titularidades entre febrero y marzo, una pista de que su nivel competitivo sigue ahí.
Mahrez, el faro
Todo, sin embargo, orbita alrededor de Riyad Mahrez. A sus 35 años, el jugador del Al-Ahli saudí necesita ocho goles para convertirse en el máximo artillero histórico de Argelia. Suma 38 tantos y 43 asistencias en 113 partidos internacionales, coronado por la Copa África de 2019, el segundo título continental del país.
Su currículum habla solo: pieza clave en el milagro del Leicester City campeón de Premier en 2016, mejor jugador africano ese mismo año, y parte del triplete Champions–Premier–FA Cup con el Manchester City en 2023. En la última Copa África, firmó tres goles en dos partidos de una fase de grupos perfecta.
Con este liderazgo y un bloque con colmillo, el último partido de la liguilla ante Austria apunta a cruce directo por la clasificación automática. Con ocho terceros clasificados avanzando, y con Argelia y Austria señalados como claros favoritos para vencer a Jordania, todo indica que los Fennecs tienen una vía muy real para colarse por segunda vez en su historia en las eliminatorias, en su quinta presencia mundialista.
Argentina: el campeón que quiere otra estrella
Nadie encadena dos Mundiales desde el Brasil de 1958 y 1962. Argentina aterriza en Norteamérica con la intención explícita de romper esa barrera histórica.
Lionel Scaloni ha construido la etapa más exitosa de la Albiceleste moderna. Copa América 2021, Mundial 2022, otra Copa América en 2024. Es el único seleccionador argentino que ha levantado a la vez la Copa del Mundo y la Copa América. Y llega a su segundo Mundial como el hombre que cerró 36 años de espera por la tercera estrella.
La base de Qatar 2022 sigue casi intacta. Emiliano Martínez mantiene los guantes tras un torneo inolvidable cuatro años atrás. Cristian Romero y Lisandro Martínez forman el eje de una defensa que mezcla agresividad y jerarquía. En el centro, Rodrigo De Paul, Alexis Mac Allister y Enzo Fernández componen uno de los tríos más completos del campeonato: trabajo, llegada y balón.
Arriba, Julián Álvarez ofrece todo: puede partir de banda, jugar de nueve o moverse como segundo punta. Lautaro Martínez sigue siendo el nueve de referencia, goleador compulsivo y líder de área.
La gran ausencia es sentimental: Ángel Di María se ha despedido de la selección, cerrando un ciclo de figura icónica en la conquista de 2022. Entre las sorpresas, destaca la no convocatoria de Franco Mastantuono, joven centrocampista del Real Madrid y una de las grandes irrupciones argentinas en la fase de clasificación.
La única preocupación seria en la previa tuvo nombre propio: Messi. Una lesión en los isquiotibiales con el Inter Miami en mayo encendió todas las alarmas. Scaloni rebajó el dramatismo desde el primer momento, habló de informes “no tan malos” y todo apunta a que el capitán estará listo para el debut ante Argelia en Kansas City.
Messi, último baile en el gran escenario
La presencia de Messi en Norteamérica trasciende lo deportivo. Es un acontecimiento cultural. A sus 38 años afronta un récord absoluto: sexto Mundial. Nadie serio espera un séptimo. El tiempo, incluso para él, tiene límites.
Llega como máximo goleador de las eliminatorias sudamericanas, con ocho tantos, y sigue siendo el jugador más determinante del equipo. Todo lo que hace Argentina, con y sin balón, se diseña pensando en potenciarle o protegerle.
En un grupo como este, la lógica dice que la campeona del mundo debería mandar con autoridad. El verdadero examen, el que definirá si esta generación puede igualar al Brasil de Pelé, llegará a partir de los cruces. Hasta entonces, el objetivo es claro: liderar el Grupo J sin sobresaltos y guardar energía para cuando el margen de error desaparezca.
Austria: la revolución Rangnick
Austria regresa a un Mundial tras 28 años y no lo hace como comparsa. Se presenta como una de las tapadas del torneo, con un proyecto que lleva la firma inconfundible de Ralf Rangnick.
Desde su llegada, el técnico alemán ha reordenado el fútbol austríaco desde la base, imponiendo un modelo agresivo, de presión alta y ritmo constante. El resultado ya se vio en la Euro 2024: octavos de final y una fase de grupos en la que acabó por delante de Francia y Países Bajos. Después llegó la clasificación mundialista, y la sensación de que esta es la selección austríaca más sólida desde el tercer puesto de 1954.
El esqueleto del equipo se apoya en la Bundesliga, un ecosistema perfecto para el fútbol que propone Rangnick. Catorce de los 26 convocados juegan en Alemania. Destaca el trío del RB Leipzig en el centro del campo: Christoph Baumgartner, Xaver Schlager y Nicolas Seiwald, todos moldeados por la red Red Bull que el propio Rangnick ayudó a construir.
Marcel Sabitzer, hoy en el Borussia Dortmund, aporta 95 internacionalidades y una mezcla de llegada y experiencia. Konrad Laimer, titular en el Bayern Múnich, es el pulmón en banda, un jugador que interpreta como pocos las exigencias físicas del modelo.
David Alaba, a los 33 años, sigue siendo el capitán y referencia silenciosa del vestuario. En el otro extremo de la escala, dos nombres apuntan al futuro: Carney Chukwuemeka, que se ha decantado por Austria en lugar de Inglaterra, y Paul Wanner, del PSV Eindhoven, ambos con 20 años y margen para explotar en este escenario.
En ataque, Marko Arnautovic viaja como vicecapitán y máximo goleador histórico del país, con 47 tantos en 132 partidos. A sus 36 años, sabe que este Mundial puede ser su último gran torneo con la selección.
Baumgartner, la amenaza entre líneas
La figura que llega más encendida es Christoph Baumgartner. El centrocampista del RB Leipzig ha firmado la mejor temporada de su carrera: 13 goles y 10 asistencias en la Bundesliga, números que lo colocan entre los mediocampistas más productivos del campeonato alemán.
Su lectura entre líneas, la precisión en los desmarques y la sangre fría para definir en espacios reducidos convierten a Austria en un equipo con gol desde la segunda línea. En un grupo donde los detalles pueden decidir el segundo puesto, esa capacidad para castigar desde el centro del campo puede marcar diferencias.
La hoja de ruta está clara: empezar fuerte ante Jordania en Santa Clara y llegar al duelo final con Argelia con margen para pelear por el pase directo. Con la estructura que ha armado Rangnick, Austria parece el candidato más sólido para acompañar a Argentina a las rondas de eliminación.
Jordania: la ilusión del primer viaje
Jordania pisa por primera vez un Mundial. No llega por invitación ni por casualidad. Se ganó el billete acabando segunda en su grupo de la tercera ronda asiática, por detrás de Corea del Sur y por delante de Irak, Omán, Palestina y Kuwait.
Jamal Sellami, marroquí, dirige el proyecto. Forjado en los banquillos de la liga de su país y campeón del African Nations Championship de 2018 con la selección local de Marruecos, ha declarado sin rodeos su ambición: inspirarse en la gesta marroquí de Qatar 2022, cuando alcanzó las semifinales como primera selección africana y árabe en lograrlo.
La mitad del grupo vive y juega en casa. Trece de los 26 futbolistas militan en clubes jordanos, una base que les da cohesión y automatismos. En un torneo donde muchas selecciones necesitan semanas para encontrar su ritmo, esa familiaridad interna puede ser un pequeño tesoro.
La mala noticia llegó en diciembre: el delantero Yazan Al-Naimat sufrió una rotura del ligamento cruzado anterior y se quedó fuera de la lista. Un golpe duro para un equipo que no va sobrado de gol.
En defensa, el capitán Ehsan Haddad lidera desde Al-Hussein. A su lado, Yazan Al-Arab aporta experiencia desde el FC Seoul, uno de los pocos legionarios fuera de Oriente Medio.
Al-Tamari, la esperanza hecha regate
Toda la ilusión ofensiva se concentra en Mousa Al-Tamari. El atacante del Rennes es, sin discusión, el mejor futbolista que ha dado Jordania. Primer jugador del país en competir en la Ligue 1, se ha ganado en casa el apodo de “Messi jordano”, un reflejo de lo que representa para su afición.
Si Jordania sueña con una gran sorpresa en el grupo, el guion pasa por él. Su desequilibrio, su capacidad para inventar en el uno contra uno y su personalidad en las noches grandes serán el termómetro de hasta dónde puede llegar esta selección.
El calendario no le da tregua. El estreno ante Austria en Santa Clara es, sobre el papel, su partido más accesible. Un punto ahí sería un aviso serio. Cualquier botín frente a Argelia entraría en la categoría de histórico. Y el cierre, ante Argentina en el AT&T Stadium de Dallas, será la noche más grande en la historia del fútbol jordano, pase lo que pase antes.
El Grupo J junta al campeón vigente, a una Argelia ambiciosa, a una Austria en plena ebullición y a una debutante sin miedo. Messi persigue una última obra maestra; Mahrez quiere volver a cruzar el umbral de los octavos; Rangnick se ve capaz de dinamitar el guion; Jordania llega dispuesta a escribir su primera línea en la historia. La pregunta ya no es quién manda. Es quién se atreverá a desafiar al rey.






