Inglaterra se prepara para el Azteca sin Viagra
Inglaterra viajará este domingo al Estadio Azteca con una doble misión: superar a México en los octavos de final del Mundial y sobrevivir a los 2.200 metros de altitud de Ciudad de México. El cuerpo técnico ha afinado cada detalle para que las piernas no se queden sin aire antes de tiempo. Pero hay una vía que el equipo ha descartado con una sonrisa.
“La información que lo respalda no llegó hasta mí, así que eso no es cierto”, respondió el seleccionador, entre risas.
La escena dibujó un contraste curioso con el tono habitual de las vísperas mundialistas. Nada de pizarras, ni de debates tácticos. La pregunta giró en torno a una pastilla asociada a todo menos al alto rendimiento deportivo.
Un viejo rumor que vuelve a Inglaterra
El tema no surgió de la nada. En los días previos al duelo en el Azteca, varios medios recordaron que Viagra no figura en la lista de sustancias prohibidas de la Agencia Mundial Antidopaje. A partir de ahí, el rumor hizo el resto.
El argumento tiene base científica. Un estudio de 2006 concluyó que el fármaco “mejoró de forma significativa las medidas cardiovasculares y de rendimiento en ejercicio de ciclistas entrenados en altura”, gracias a su capacidad para favorecer el flujo sanguíneo. Es decir, el mismo mecanismo que lo hizo famoso podría, en teoría, ayudar a que el oxígeno circule mejor en escenarios como el de Ciudad de México.
No sería, por tanto, su único uso. Pero Inglaterra no quiere saber nada de esa vía.
De hecho, no es la primera vez que la selección inglesa se ve obligada a desmentir algo parecido. En 2009, antes del Mundial de Sudáfrica, la Federación ya tuvo que salir al paso de una información similar. Entonces emitió un comunicado tajante:
“El cuerpo médico de Inglaterra está llevando a cabo una investigación detallada con una variedad de expertos de cara al Mundial del próximo año. Sin embargo, no ha habido ninguna discusión respecto a Viagra y, desde luego, no hay planes para que los jugadores lo tomen en Sudáfrica durante el torneo”.
Quince años después, el eco de aquella historia vuelve a perseguir a la selección. Y de nuevo, la respuesta es la misma: ni se ha hablado del tema, ni se contempla.
Tuchel, centrado en lo que importa: piernas frescas y fondo físico
Más allá del ruido alrededor de la pastilla azul, Tuchel se mostró concentrado en lo que sí puede controlar: el estado físico de su plantilla y la gestión del esfuerzo en la altura del Azteca.
La buena noticia para Inglaterra llega con Jarell Quansah. El central, que arrastraba un problema de tobillo, se ha entrenado con normalidad y está listo para entrar en la convocatoria frente a México.
“Visteis que Jarell entrenó, Jarell entrenó completamente, está totalmente disponible”, confirmó Tuchel.
El caso de Reece James es más delicado. El lateral, con molestias en los isquiotibiales, se quedó fuera del triunfo en dieciseisavos ante DR Congo y sigue en duda. El seleccionador lo dejó claro: su presencia se decidirá a última hora.
“Reece quizá pueda entrar en el banquillo, necesita una última valoración de los médicos y su opinión sobre si tiene sentido”, explicó.
Si James llega, aunque sea para unos minutos, Inglaterra ganará profundidad y amenaza por banda en un partido que puede hacerse largo y pesado por la altitud. Si no, Tuchel tendrá que ajustar de nuevo su plan, midiendo cada cambio y cada carrera.
La altitud no se combate con atajos ni con soluciones milagrosas. Se combate con preparación, piernas y cabeza fría. Inglaterra asegura que lo hará así. El Azteca dictará sentencia.






