Levante remontó 3-2 a Osasuna en La Liga
Levante remontó en el Estadio Ciudad de Valencia para imponerse 3‑2 a Osasuna en la jornada 35 de La Liga, en un partido de claro dominio local condicionado por una temprana ventaja visitante y una expulsión clave antes del descanso. El equipo de Luis Castro, en 4‑4‑1‑1, terminó asediando a un Osasuna replegado y en inferioridad numérica tras la roja a Sergio Herrera, transformando un 0‑2 inicial en un 3‑2 sustentado en volumen ofensivo (35 tiros, 67% de posesión) y una superioridad posicional constante entre líneas. El marcador al descanso reflejó el 2‑2, y el tanto de K. Etta Eyong en el 90’ certificó una remontada construida desde la insistencia y la amplitud.
Disciplina
En cuanto a disciplina, el registro de tarjetas fue: Levante: 2, Osasuna: 1, Total: 3.
Listado exhaustivo de tarjetas
- 41' Víctor García (Levante) — Foul
- 45' Sergio Herrera (Osasuna) — Professional handball
- 74' Matias Moreno (Levante) — Foul
La secuencia de goles se abrió muy pronto y a contracorriente para el conjunto local. En el 3’, un autogol de J. Toljan, en una acción desafortunada defendiendo para Levante, adelantó a Osasuna. El 0‑2 llegó en el 11’, con A. Budimir definiendo una transición visitante tras asistencia de A. Bretones desde el costado izquierdo, aprovechando la espalda de los centrales. La reacción de Levante se articuló alrededor de Víctor García: el mediocampista, llegando desde segunda línea, marcó el 1‑2 en el 35’ tras una combinación interior con P. Martinez, y apenas dos minutos después, en el 37’, repitió como goleador para el 2‑2, esta vez asistido por O. Rey, atacando el intervalo entre lateral y central derecho.
El partido cambió de eje en el 45’, cuando Sergio Herrera fue expulsado por “Professional handball”, cortando una acción clara a la espalda de la defensa. Osasuna se vio obligado a recomponer: en el 45+2’, A. Fernandez (IN) entró por A. Oroz (OUT), consumiendo un cambio de campo y de portero de emergencia. Ya en la segunda parte, Luis Castro ajustó su estructura ofensiva en el 46’, con R. Brugue (IN) por K. Tunde (OUT) para ganar pie zurdo y creatividad desde banda.
Osasuna trató de reforzar su eje en el 62’, con doble sustitución: L. Torro (IN) por I. Munoz (OUT) para proteger el carril central, y R. Garcia (delantero, dorsal 9) (IN) por A. Budimir (OUT) buscando piernas frescas para las salidas largas. Levante respondió en el 66’ refrescando el costado izquierdo ofensivo: J. Morales (IN) por V. Garcia (OUT), ya amonestado desde el 41’. En el 74’, Matias Moreno vio amarilla por “Foul”, pero el control territorial granota no se resintió.
El tramo final fue una gestión de recursos ofensivos por parte de Luis Castro. En el 76’, A. Matturro (IN) entró por Dela (OUT) para ganar salida zurda desde atrás, y K. Etta Eyong (IN) sustituyó a P. Martinez (OUT), añadiendo profundidad y ruptura al espacio. Osasuna agotó cambios con I. Benito (IN) por R. Garcia mediapunta (OUT) en el 82’ y A. Osambela (IN) por R. Moro (OUT) en el 83’, buscando piernas para sostener el bloque bajo. Levante, todavía con margen, introdujo a T. Abed (IN) por M. Sanchez (OUT) en el 88’ para volcarse definitivamente. El premio llegó en el 90’: K. Etta Eyong culminó el 3‑2 tras asistencia de A. Matturro, una acción que simboliza el peso de los cambios locales en el desenlace.
Desde el inicio, el 4‑4‑1‑1 de Levante se comportó como un 4‑2‑3‑1 largo con balón. M. Ryan actuó muy adelantado, facilitando una línea de inicio de juego casi en campo rival; pese a encajar dos goles, su registro de 2 paradas se explica por el bajísimo volumen ofensivo de Osasuna (solo 5 tiros, 3 a puerta). La pareja de centrales Dela–M. Moreno sostuvo una defensa amplia, permitiendo a los laterales J. Toljan y M. Sanchez proyectarse alto; el coste fue el autogol temprano de Toljan, pero a partir de ahí el equipo ajustó mejor las coberturas interiores con O. Rey como mediocentro de apoyo.
En mediocampo, la estructura fue clave: O. Rey y P. Martinez ofrecieron doble pivote flexible, con el primero más orientado a la base y el segundo escalando como interior creativo. V. Garcia, partiendo desde banda pero atacando carriles interiores, fue el principal generador de ventajas en la primera parte, tanto en goles como en recepciones entre líneas. J. A. Olasagasti actuó como enlace por detrás de C. Espi, fijando a los centrales de Osasuna y liberando pasillos interiores para las llegadas de segunda línea.
Osasuna, en su 4‑2‑3‑1 de Alessio Lisci, planteó un partido de bloques medios y transiciones. La línea defensiva Rosier–Catena–Boyomo–Bretones se mantuvo relativamente hundida, tratando de cerrar el espacio a la espalda pero sufriendo cuando Levante logró girarles con cambios de orientación rápidos. J. Moncayola e I. Munoz, como doble pivote, no pudieron igualar la superioridad numérica interior de los locales, especialmente tras la expulsión de Sergio Herrera, que obligó a retrasar líneas y renunciar a presión alta.
En la mediapunta, R. Garcia y A. Oroz tenían la misión de conectar con Budimir y activar los contraataques, apoyados por R. Moro desde banda. El 0‑2 de Budimir reflejó ese plan: robo, salida rápida y definición del delantero croata tras centro de Bretones. Sin embargo, la inferioridad numérica y el dominio posicional de Levante terminaron aislando a los hombres de ataque de Osasuna, obligados a vivir de balones directos y segundas jugadas.
Los datos refuerzan la lectura táctica. Levante acumuló 67% de posesión, 35 tiros (12 a puerta) y 15 saques de esquina, con un xG de 3.22 que respalda el 3‑2 final. Su “Overall Form” ofensiva fue de equipo dominante, generando ocasiones de forma sostenida y castigando por insistencia más que por eficacia extrema. Defensivamente, la “Defensive Index” se ve matizada: solo 5 tiros concedidos y 0.63 de xG en contra, pero dos goles encajados por una mala fortuna inicial (autogol) y una transición mal defendida.
Osasuna, con 33% de posesión, apenas 5 disparos y 1 córner, firmó un partido de resistencia tras la roja. El dato de 9 paradas de A. Fernandez, sumado a los 1.48 goles evitados según el modelo, subraya que el portero suplente sostuvo al equipo en inferioridad. En disciplina, la asimetría es clara: 2 amarillas para Levante y 1 roja directa para Osasuna, un reflejo de la agresividad defensiva visitante en situaciones límite y del control estructural local que, pese a los sustos iniciales, terminó imponiendo su peso táctico y estadístico.






