Lionel Messi alarga su reinado mundial con gol ante Cabo Verde
Lionel Messi no está despidiéndose del Mundial. Está estirando la leyenda. A los 39 años, en un estadio de Miami teñido de celeste y blanco, volvió a marcar el camino de Argentina con un gol que mezcla control, técnica y frialdad en una sola secuencia.
Minuto 29 del duelo de octavos de final ante Cabo Verde. Un envío largo desde el fondo de Lisandro Martínez cae desde el cielo de Florida. Messi lee la jugada antes que nadie, se perfila, amortigua la pelota con su zurda como si fuera un gesto rutinario y, con el segundo toque, define cruzado. Un 1-0 que parece sencillo en la repetición, pero que sólo está al alcance de los que ven el juego a otra velocidad.
Ese zurdazo es mucho más que el primer gol del partido. Es el séptimo tanto de Messi en este Mundial y lo mantiene en lo más alto de la carrera por la Bota de Oro, por delante de Kylian Mbappé. Es, además, su gol número 20 en Copas del Mundo, una cifra que estira su propio récord histórico y que lo separa todavía más del resto.
La producción en esta edición del torneo es demoledora: antes de su aparición ante Cabo Verde ya había convertido seis de los ocho goles de Argentina en la fase de grupos. El equipo campeón del mundo sigue apoyado en el mismo faro de siempre, pero con un detalle que agiganta la historia: lo hace en su sexto Mundial, un registro que comparte sólo con Cristiano Ronaldo entre las grandes figuras de esta era.
Messi llegó a esta cita planetaria después de haber levantado la tercera estrella para su país y con una puerta abierta a la retirada de la selección que muchos creían definitiva. Eligió lo contrario. Volvió. Y lo hace mientras abre otra etapa de su carrera en Inter Miami, instalado en la MLS, sin perder el hambre competitivo ni la capacidad de decidir partidos de élite.
Sus números con la camiseta albiceleste explican por qué cada aparición suya se siente como un capítulo extra de una saga que parecía completa: entró al Mundial 2026 con 116 goles en 198 partidos internacionales. Cada vez que la pelota le llega cerca del área, la estadística se vuelve amenaza.
El contexto también empuja la épica. Este Mundial, el más grande de la historia en número de equipos y sedes, encuentra a Argentina nuevamente entre los candidatos naturales al título. Si el vigente campeón supera el escollo de Cabo Verde, el próximo desafío ya tiene fecha, hora y escenario: el martes 7 de julio, al mediodía (ET), en el imponente Mercedes-Benz Stadium de Atlanta, frente a Egipto.
Allí, en un estadio cerrado y ruidoso, lo esperará otra defensa que sabe perfectamente lo que está en juego: no sólo un lugar en la siguiente ronda, sino la posibilidad de frenar a un futbolista que sigue reescribiendo el manual del Mundial cuando otros ya se habrían despedido.
Messi cumplirá 39 años en junio. Juega su sexto torneo, sostiene a un campeón del mundo, lidera la tabla de goleadores y agranda un récord que ya parecía inalcanzable. La pregunta ya no es cuánto le queda, sino cuántos capítulos más está dispuesto a regalarnos en el escenario más grande que tiene el fútbol.






