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Pánico en Debrecen: La caída de una cámara durante el amistoso Hungría-Kazajistán

La noche en el Nagyerdei Stadion empezó como un amistoso más y terminó dejando una imagen que heló la sangre. Un dispositivo de cámara aérea se desplomó desde unos 20 metros de altura en pleno partido entre Hungría y Kazajistán, mientras Dominik Szoboszlai firmaba otra actuación de capitán total.

Final Score: Hungría 3 - 1 Kazajistán

Una cámara cae del cielo

Pasada la mitad de la primera parte, algo empezó a ir mal muy por encima del césped. Según medios húngaros, el cable que sostenía una cámara suspendida desde la cubierta del estadio comenzó a arder. El aparato empezó a echar humo. Segundos de inquietud, miradas hacia arriba… y, en el minuto 26, el golpe seco.

La pesada cámara cayó al terreno de juego y se estrelló contra el césped a escasos metros de un operador de televisión a pie de campo. Pudo ser una tragedia. No lo fue. Milagrosamente, nadie resultó herido.

El árbitro detuvo el partido de inmediato. Jugadores y técnicos se apartaron de la zona, mientras personal del estadio retiraba los restos del equipo destrozado. Solo cuando el peligro quedó despejado, el juego volvió a arrancar.

De susto mayúsculo a remontada

Hasta entonces, la noche tampoco había sido sencilla para Hungría. Kazajistán se adelantó en el minuto 9 y silenció al público de Debrecen. El amistoso, pensado para afinar detalles y dar minutos, se había torcido por partida doble: en el marcador y en la grada, con la inquietud todavía en el cuerpo tras el incidente técnico.

La respuesta llegó tras el descanso y, como tantas veces, tuvo la firma de Dominik Szoboszlai. El mediocampista del Liverpool, portando el brazalete de capitán, apareció temprano en la segunda parte para igualar el encuentro con la frialdad que lo caracteriza.

El gol encendió al equipo y al estadio. La presión húngara ganó metros, las combinaciones se aceleraron y el dominio ya fue claro. La recompensa no tardó en llegar.

Szoboszlai manda, Schäfer decide

Con Hungría volcada, Szoboszlai asumió el mando del ataque. Desde la mediapunta, encontró el pase que rompió definitivamente el partido: una asistencia precisa para que Andras Schäfer culminara la remontada y pusiera el 2-1 para los locales.

Del susto al control total. Hungría jugaba ya con otra soltura, Kazajistán acusaba el golpe y el amistoso se inclinó definitivamente hacia el lado magiar.

En el tiempo añadido, Alex Tóth, jugador del Bournemouth, cerró la noche con el 3-1. Un resultado que reflejó la superioridad de la segunda parte y maquilló una primera mitad marcada por el tanto visitante y el incidente con la cámara.

Debut para Armin Pecsi

La velada también dejó una nota especial para otro futbolista del Liverpool. El guardameta Armin Pecsi, de 21 años, debutó con la absoluta húngara al entrar en la segunda parte, poco después de la hora de juego.

Pecsi llegó a Anfield el verano pasado y todavía no ha disputado un solo minuto oficial con el primer equipo, aunque estuvo a punto de hacerlo el 25 de abril ante Crystal Palace, cuando Freedie Woodman necesitó una larga atención médica en un partido en el que ni Alisson Becker ni Giorgi Mamardashvili estaban disponibles por lesión.

En Debrecen, por fin tuvo su estreno internacional, aunque fuera en un amistoso y con el marcador ya encarrilado. Un pequeño paso en su carrera, pero un hito que no se borra.

Un brillo sin Mundial

La actuación de Szoboszlai, el debut de Pecsi y la presencia en la convocatoria de Milos Kerkez —que no llegó a jugar ante Kazajistán— llegan, sin embargo, con un matiz amargo: ninguno de ellos estará este mes en la Copa Mundial de la FIFA. Hungría no logró el billete y verá el torneo desde casa.

En Debrecen, al menos, la selección dejó una señal de carácter, un capitán decisivo y un susto que pudo cambiarlo todo. Esa noche se recordará tanto por los goles como por el estruendo de una cámara cayendo del cielo. Y por la sensación de que, con este grupo, la próxima oportunidad mundialista no puede dejarse escapar.

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