Pochettino preocupado por la lesión de Richards en Mundial de EE.UU.
La selección de Estados Unidos se prepara para un Mundial histórico como coanfitrión… y lo hace con una incógnita enorme en el corazón de su defensa. Chris Richards, central de Crystal Palace y dueño natural del puesto junto al capitán Tim Ream, sigue entre algodones por un problema de tobillo que no termina de resolverse.
Tiene 36 partidos con la selección y, en condiciones normales, sería intocable. Pero no está en condiciones normales.
El equipo se mide este sábado a Alemania en Chicago sin él. Richards figura en la lista para el torneo, aunque la puerta a un cambio sigue abierta: el reglamento de la FIFA permite reemplazarlo hasta 24 horas antes del debut mundialista de los anfitriones.
Mauricio Pochettino no esconde su preocupación. Tampoco su enfado.
“Hoy está entrenando… pero todavía no está listo para competir y jugar”, explicó el seleccionador este viernes. El plan es claro: utilizar el duelo ante Alemania como último gran termómetro y, después, decidir. “Tras el partido con Alemania tenemos la posibilidad en los próximos días de evaluarlo y ver su tobillo… y entonces tomar una decisión”.
Una defensa en el alambre
Estados Unidos arrancará su Mundial el próximo viernes en Los Ángeles ante Paraguay. Comparte grupo también con Australia y Turquía. No hay margen para la improvisación atrás.
La advertencia llegó el fin de semana pasado. Victoria ante Senegal en un amistoso, sí, pero con una zaga temblorosa. Con Ream, de 38 años, y Mark McKenzie, central de Toulouse, al mando, el equipo encajó dos goles de Sadio Mané y dejó una sensación inquietante: sin Richards, el muro se agrieta.
El contexto no ayuda. El defensor no juega desde el 17 de mayo, en el duelo de Crystal Palace ante Brentford. El 27 de mayo estuvo en el banquillo en la final de la Europa Conference League, sin disputar un solo minuto. Esa imagen, la de un futbolista clave sentado como recurso no utilizado en una final europea, hoy pesa más que nunca en la concentración estadounidense.
Información confusa y un seleccionador molesto
Pochettino dejó entrever que se siente engañado por los tiempos de recuperación. Si hubiera sabido la realidad del tobillo de Richards, quizá la lista de convocados sería distinta.
“Cuando decidimos la lista, pensábamos que Chris podía jugar la final de la Conference League”, contó el técnico, en español. No era una suposición ligera: “Con la información que teníamos, creíamos que podía jugar esa final —y de hecho estuvo en el banquillo— y quizá incluso estar disponible contra Senegal”.
Nada de eso ocurrió. “Al final, los plazos se alargaron un poco. Me hace enojar un poco —no estoy contento con eso— porque sabemos que Richards es un jugador importante. Todos lo sabemos”, admitió. Y dejó una frase que retrata bien el clima interno: “Con la información con la que trabajábamos… a veces falta claridad”.
El problema ya no es solo médico. Es estratégico.
¿Esperar a su líder… o proteger al grupo?
Pochettino sabe que apostar por Richards implica un riesgo mayúsculo. Si lo espera y el central llega sin ritmo, el equipo podría pagar un precio altísimo en el torneo que el país lleva años preparando.
El propio entrenador lo resumió sin rodeos: aguardar su recuperación puede terminar siendo perjudicial para el grupo, porque “acabaríamos con un jugador que no ha estado compitiendo, y luego tendríamos que decidir si está en condiciones de jugar”.
En un Mundial, el tiempo vuela. “No hay mucho tiempo en la Copa del Mundo”, recordó el técnico.
Entre la necesidad de blindar la defensa y el deseo de contar con su mejor central, Estados Unidos camina por una cuerda floja a una semana del debut. La decisión sobre Chris Richards no solo marcará la alineación ante Paraguay. Puede definir hasta dónde se atreve a soñar una selección que juega en casa y que, de momento, mira de reojo a su propio tobillo de cristal.






