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El sueño roto de Garnacho: fuera del Mundial

El sueño roto de Garnacho: fuera del Mundial y señalado tras su salida del United

Alejandro Garnacho se ha despertado con la peor noticia posible para un futbolista de élite: su nombre no aparece en la lista definitiva de Argentina para el Mundial. Ni siquiera ha sobrevivido al último corte de la prelista. Con 21 años, el extremo de Chelsea ve cómo su gran objetivo de verano se desmorona.

Hace apenas año y medio, el panorama era muy distinto. Recién irrumpido en la élite con Manchester United, Garnacho se había ganado un sitio habitual en las convocatorias de la campeona del mundo. Debutó con la absoluta en el verano de 2023, se subió al avión rumbo a la Copa América del año siguiente y hasta llegó a participar en el torneo que terminó levantando la Albiceleste. Todo apuntaba a una escalada constante.

Pero la curva se frenó en seco.

Desde aquella Copa América solo ha jugado dos partidos más con la selección y tres en total en la fase de clasificación mundialista. Ocho internacionalidades que, por ahora, quedan congeladas. Este verano no sumará ninguna más.

Mientras tanto, otros sí han consolidado su sitio. Lisandro Martínez, excompañero suyo en Old Trafford, sí está entre los elegidos. También los habituales de la Premier League: Alexis Mac Allister, Cristian Romero, Emiliano Martínez y Enzo Fernández. Todos dentro. Garnacho, fuera.

El dato es contundente: es el delantero con más partidos disputados con la absoluta que se cae de la lista definitiva tras haber estado en la prelista.

Un golpe duro para un futbolista que hace no tanto parecía parte fija del futuro inmediato de la selección.

No es el único nombre llamativo que se queda a las puertas. Franco Mastantuono, con la mitad de internacionalidades que Garnacho pero todas ellas posteriores a la última convocatoria del extremo, también se queda fuera pese a su temporada de irrupción en el Real Madrid. Claudio Echeverri, cedido en el Girona por Manchester City, tampoco verá debutar su etapa con la absoluta este verano, pese a haber entrado en la lista preliminar.

A ellos se suman otros atacantes descartados: Emiliano Buendía, Gianluca Prestianni, Mateo Pellegrino, Matías Soulé, Santiago Castro y Tomás Aranda. Una criba feroz en una zona del campo donde la competencia es salvaje.

Al otro lado de la línea, los que sí han convencido. Media nómina ofensiva ha pasado por el antiguo club de Garnacho, Atlético de Madrid: Giuliano Simeone, Nicolás González, Julián Álvarez y Thiago Almada estarán en el Mundial. Y, por supuesto, Lionel Messi, que liderará a Argentina en su sexta Copa del Mundo, acompañado por José Manuel López (Palmeiras), Lautaro Martínez (Inter) y Nicolás Paz, formado en la cantera del Real Madrid y ahora en el Como.

En ese contexto, Garnacho confiaba en que su gran movimiento del verano pasado relanzara su candidatura. Manchester United lo vendió a Chelsea por 40 millones de libras, una operación de impacto que él mismo justificó meses después.

“En la vida a veces tienes que cambiar cosas para dar un paso adelante o mejorar como jugador. Creo que era el momento adecuado y el club adecuado, así que fue una decisión fácil”, explicó en diciembre.

“Vine aquí para jugar mi fútbol y mostrarle a la gente el jugador que soy. Lo más importante es la confianza”.

El balance de su primer curso en Stamford Bridge deja luces y sombras. Ha disputado 43 partidos en todas las competiciones, con ocho goles y cuatro asistencias. Números aceptables para un jugador en adaptación, pero que no terminan de describir una temporada dominante. Solo fue titular en 22 de esos encuentros, algo menos de la mitad, y buena parte de sus tantos llegaron en copas domésticas, con cuatro goles repartidos en eliminatorias ante Cardiff City, Port Vale y Wrexham.

El impacto en los grandes escenarios, donde los seleccionadores suelen tomar nota, no ha sido tan rotundo como él esperaba. La competencia en la banda y la irregularidad de Chelsea tampoco ayudaron a construir un caso incontestable para su presencia en la cita mundialista.

Mientras Argentina afina su plan alrededor de Messi y una generación consolidada, Garnacho se queda mirando desde fuera, obligado a digerir un revés que duele tanto como cualquier derrota sobre el césped. Tiene 21 años, ya sabe lo que es vestir la camiseta de un campeón del mundo y ha probado el sabor de los grandes torneos.

La pregunta ahora es sencilla y brutal: ¿convertirá esta ausencia en combustible para volver más fuerte o quedará como el primer gran aviso de que, en la élite, nada está garantizado?