Thomas Tuchel y la preparación de Inglaterra para el Mundial
La concentración en Florida se apaga, pero Thomas Tuchel no tiene ninguna intención de bajar el tono. Inglaterra, subcampeona de la Eurocopa 2024 y una de las grandes candidatas al título este verano, abandona West Palm Beach con la sensación de haber dado un salto de nivel justo a tiempo. Ahora les espera Kansas City, su nueva base para el asalto al Mundial.
Llegaron el lunes pasado para domar el calor y la humedad brutales del verano norteamericano. Se van con dos victorias, piernas más ligeras y una idea muy clara de lo que quiere su seleccionador.
Dos pruebas, un mensaje
Primero, un 1-0 trabajado ante Nueva Zelanda en la asfixiante Tampa. Marcador corto, esfuerzo enorme. Después, el verdadero aviso: 3-0 a Costa Rica en Orlando, en un partido retrasado por el tiempo y jugado en condiciones casi irrespirables.
Ahí se vio al Tuchel más exigente. Nada de amistoso de trámite, nada de ritmo de pretemporada. El técnico lo explicó sin rodeos tras el triunfo contundente del miércoles: él lo había pedido así. Quería más intensidad, más compromiso, más cohesión. Lo exigió en la charla previa. Sus jugadores respondieron en el césped.
El impacto de los futbolistas del Arsenal recién incorporados al campamento se notó de inmediato. Más chispa, más automatismos, más agresividad con y sin balón. El cuerpo técnico también percibió algo igual de importante: el equipo empieza a convivir con el calor, a entender el clima, a no hundirse físicamente en el tramo final de los partidos. Las piezas, poco a poco, encajan.
Tuchel lo resumió con satisfacción contenida: pidieron un paso adelante y el grupo lo dio. Para él, la prioridad sigue siendo el juego; el resultado, insiste, llega solo cuando el nivel de ejecución es alto. En Orlando, para este momento de la preparación, lo fue.
Rumbo a Kansas City y estreno ante Croacia
El siguiente capítulo se escribe en Kansas City. Inglaterra viaja el sábado con la intención de convertir la ciudad en su casa hasta mediados de julio. Allí afinará los últimos detalles antes del debut mundialista del próximo miércoles, ante Croacia, en un duelo clave del Grupo L.
La dinámica es buena, el discurso es ambicioso y la preparación, calculada al milímetro. Ahora llega la parte que no admite excusas: competir cada tres o cuatro días, sostener esa intensidad en un torneo largo y manejar la presión de ser uno de los grandes favoritos.
Mientras Inglaterra acelera, otra de las selecciones llamadas a pelear arriba recibe un golpe duro.
Golpe a Marruecos: se caen Nayef Aguerd y Abde Ezzalzouli
Marruecos, semifinalista del último Mundial y finalista de la Copa de África en enero, aterriza en Norteamérica con una noticia que altera sus planes. Dos titulares se quedan fuera por lesión: Nayef Aguerd y Abde Ezzalzouli. Dos nombres pesados en el vestuario y en la estructura del equipo.
La federación marroquí y la FIFA confirmaron las sustituciones: entran el defensa Marwane Saadane y el atacante Amine Sbai, ambos ya integrados en la dinámica del grupo y desplazados a Estados Unidos como cobertura.
El calvario de Aguerd
Aguerd, de 30 años, no juega desde principios de marzo. Una lesión en la ingle le llevó al quirófano y, cuando parecía que la recuperación avanzaba, llegó el mazazo: en abril se detectó una fractura en el pubis que frenó en seco cualquier opción de regreso rápido.
El seleccionador Mohamed Ouahabi apuró al máximo. Mantuvo la esperanza de contar con su central para el torneo en Canadá, México y Estados Unidos. La decisión final llegó el jueves: no estará listo a tiempo. Otro gran torneo que se le escapa parcialmente por culpa del físico.
En Qatar ya se lesionó en el cruce de octavos ante España y se perdió los tres partidos posteriores de aquella histórica campaña mundialista. Ahora, de nuevo, ve el gran escenario desde fuera.
El infortunio de Ezzalzouli
Lo de Abde Ezzalzouli, 24 años, fue puro infortunio. En el amistoso del fin de semana contra Noruega en Harrison, New Jersey, defendía un córner cuando su compañero Chadi Riad cayó de forma desafortunada sobre su rodilla derecha.
Intentó seguir. Probó unos minutos. No pudo. Acabó sustituido y, poco después, fuera de la lista para el Mundial. Un golpe duro para un futbolista que había sido importante tanto en Qatar como en la reciente Copa de África disputada en casa.
Saadane y Sbai, de la sombra al foco
Marruecos activa ahora su plan de contingencia. Saadane, defensa de 34 años que debutó con la selección en 2015, ha tenido presencia intermitente en las convocatorias, pero conoce el entorno y el nivel de exigencia. Jugó la segunda parte del 1-1 ante Noruega el domingo, cumpliendo en ese papel de recambio silencioso que de repente se convierte en vital.
Al otro lado del campo aparece Amine Sbai, 25 años, atacante que actúa principalmente por la banda izquierda. Se estrenó como internacional este mismo mes en un amistoso de preparación para el Mundial ante Burundi. Estaba en la lista como suplente, trabajando en la sombra, esperando una oportunidad que ahora llega por una vía cruel, pero que no deja de ser una oportunidad.
Ambos viajaron a Estados Unidos como reservas, entrenaron con el grupo y ya conocen los automatismos que pide Ouahabi. Ahora deben transformarse en soluciones reales en plena competición.
Marruecos abrirá su andadura en el Grupo C ante Brasil, en el New York/New Jersey Stadium, este sábado. Un estreno mayúsculo, sin Aguerd ni Ezzalzouli, pero con un bloque que ya ha demostrado que sabe vivir al límite. La pregunta es si esta vez el fondo de armario será suficiente para sostener otro sueño gigante.






