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Black Princesses clasifican al Mundial sub-20 femenino en Polonia

Las Black Princesses no se cansan de hacer historia. En Kampala, lejos de casa, con el marcador en contra y con una jugadora menos, la selección sub-20 femenina de Ghana volvió a demostrar por qué se ha convertido en una potencia silenciosa del fútbol juvenil mundial.

Un 1-1 ante Uganda bastó para sellar el billete al Mundial sub-20 femenino de la FIFA, que se disputará en Polonia del 5 al 27 de septiembre de 2026. El trabajo decisivo ya lo habían hecho en la ida, con un 2-1 en el Accra Sports Stadium que les dio la ventaja necesaria para manejar la vuelta con cabeza fría y nervio de equipo grande.

Ocho clasificaciones seguidas: una racha que impone respeto

No es una clasificación más. Es la octava consecutiva. Ocho mundiales seguidos en la élite sub-20. Una regularidad que muy pocas selecciones pueden mostrar y que habla de algo más profundo que una buena generación: un proyecto.

El vicepresidente de la Ghana Football Association, Mark Addo, no dudó en subrayarlo tras el partido. Para él, lo que se vio ante Uganda fue la síntesis de años de trabajo silencioso en categorías formativas, de planificación y de una identidad competitiva que ya es marca registrada del fútbol femenino ghanés.

Cuando el equipo se vio un gol abajo y con una expulsión que amenazaba con desmoronar el plan, llegó la respuesta que distingue a las selecciones de carácter. No se derrumbaron. Ajustaron líneas, corrieron más que nadie y encontraron el resultado que necesitaban para estar, otra vez, en la cita grande.

El elogio de Mark Addo: orgullo y advertencia

Addo fue claro en su mensaje al vestuario: lo que se ha conseguido no es menor. Recordó que remontar un escenario adverso, con el marcador y las circunstancias en contra, exige una mezcla de temple, disciplina y fe en el trabajo que no se improvisa.

Al mismo tiempo lanzó un aviso que pone el listón aún más alto: este no es el final del camino, es el inicio de la fase más exigente. Pidió a las jugadoras que disfruten unos días, que saboreen el logro, pero dejó marcado en rojo el mes de septiembre. El Mundial no se juega en el discurso, se prepara desde hoy.

En nombre del presidente Kurt Okraku, del Comité Ejecutivo y de todo el país, Addo trasladó un mensaje inequívoco: Ghana se siente representada por este grupo. Orgullo, sí, pero también responsabilidad.

De Kampala a Polonia: del sufrimiento al desafío global

Con el billete en el bolsillo, la mirada ya apunta a Polonia. La clasificación no solo reafirma la presencia constante de Ghana en el mapa del fútbol femenino juvenil, también obliga a dar un salto más: no basta con ir, ahora toca competir para dejar huella.

El plan pasa por concentraciones específicas, pulir automatismos tácticos y sumar amistosos internacionales que pongan a prueba al grupo ante rivales de distinto perfil. El objetivo es llegar a septiembre con un equipo no solo combativo, sino maduro, capaz de gestionar partidos como el de Kampala sin necesidad de sufrir hasta el límite.

La racha de ocho mundiales consecutivos ya está escrita. La pregunta, a partir de ahora, es otra: ¿están las Black Princesses listas para transformar esa admirable regularidad en un gran golpe en el escenario mundial?