Cesc Fàbregas considera el banquillo del Real Madrid
Cesc Fàbregas habla ya como un entrenador hecho y derecho. Con ideas propias, con jerarquía y, sobre todo, sin complejos. Ni siquiera cuando en la conversación aparece el nombre del Real Madrid, el club que durante años fue el gran rival del equipo que le vio crecer, el Barcelona.
El técnico de Como, que se formó en La Masia y regresó al Camp Nou para jugar tres temporadas como azulgrana, no cerró la puerta a entrenar algún día en el Santiago Bernabéu. No se le escapó un “jamás”. Ni un “eso es imposible”. Al contrario: dejó claro que su única línea roja va por otro lado.
“Soy accionista del club (Como), vi un proyecto para empezar a entrenar, tengo contrato y estoy muy tranquilo… Estoy en un sitio que me ayuda a crecer y soy muy feliz. Yo soy el que hace los fichajes”, explicó en una entrevista en Cadena Cope, reivindicando su peso interno en la entidad lombarda.
El contexto le avala. Fàbregas ha revolucionado Como en la Serie A, hasta el punto de haber firmado la primera clasificación europea de la historia del club este fin de semana. Su trabajo ha llamado la atención de grandes equipos, entre ellos antiguos amores como Chelsea y gigantes como el propio Real Madrid. Él, sin embargo, se agarra al proyecto que ha ayudado a construir.
No tengo una línea roja
Cuando se le preguntó por la posibilidad de sentarse algún día en el banquillo del Real Madrid, Fàbregas fue directo. Nada de discursos evasivos, pero tampoco un guiño calculado. Simplemente, sinceridad.
“No tengo una línea roja. Una línea roja, y he sido muy claro con esto desde el principio, es que no querría ser segundo… por ejemplo. Tengo claro que quiero ser primer entrenador. Lo otro (la posibilidad del Real Madrid)? Ni lo he pensado ni lo he contemplado. No he tenido tiempo para nada”.
Su respuesta dibuja bien el momento en el que se encuentra. Ambición máxima, pero sin prisas. Sabe lo que quiere: liderar proyectos, mandar en el vestuario, tomar decisiones. No ser escudero de nadie.
En ese camino, también desveló qué técnicos le han marcado desde la banda. Dijo estar impresionado con el trabajo de Luis Enrique en los dos últimos años, y confesó que, si hubiera podido elegir un entrenador con el que coincidir como jugador, habría sido Carlo Ancelotti. Del italiano destacó su lado humano, precisamente una de las virtudes que hoy se le exigen a cualquier técnico de élite.
El caso Vinícius y la autoridad del entrenador
Fàbregas no rehúye los temas delicados. Cuando surgió el episodio de Vinicius Junior y Xabi Alonso en un Clásico, señalado por algunos como el inicio del derrumbe de la temporada del Real Madrid, el técnico de Como entró al detalle sobre cómo habría actuado él.
“Lo que pasó con Xabi Alonso y Vinicius… es un momento en el que tienes que estar preparado para tomar una buena decisión y, sobre todo, lo que te hace mejor entrenador es que tienes que pensar primero en el equipo. Nadie es mejor que el equipo, nadie es más fuerte que el equipo y nadie está por encima del equipo”.
Es toda una declaración de principios. Para Fàbregas, la autoridad del entrenador no se negocia, pero no se impone a gritos, sino con coherencia y con el respaldo del grupo.
“Si tienes un grupo unido y fuerte, el que quiera fastidiar puede hacer lo que quiera, tendrás el respeto del grupo y siempre te irá mejor a la larga”.
La frase resume su visión del vestuario: el talento individual suma, pero el colectivo protege, ordena y, llegado el caso, corrige. Un mensaje que encaja con su propia trayectoria como futbolista, rodeado siempre de estrellas, pero sometido a estructuras muy marcadas en Arsenal, Barcelona o Chelsea.
Hoy, desde el banquillo de Como, Fàbregas se presenta como algo más que un exjugador ilustre en prácticas. Es accionista, diseña la plantilla, marca la línea y firma resultados históricos. Mientras tanto, los grandes toman nota. Y la pregunta ya no es si algún día podría entrenar al Real Madrid, sino cuánto tardará en dar el salto a ese escalón de la élite.






