Dejan Lovren defiende a Mohamed Salah y critica a Carragher
Dejan Lovren se planta por Salah: dardo a Carragher y señal directa a Arne Slot
Durante casi una década, el nombre de Mohamed Salah fue sinónimo de intocable en Anfield. Goles, títulos, noches europeas memorables. Pero bastó una temporada por debajo del estratosférico nivel de 2024-25 para que el relato cambiara de tono. De héroe eterno a blanco fácil. De estrella a diana.
Dejan Lovren, amigo íntimo del egipcio y excompañero en Liverpool, ha decidido romper el silencio y poner nombres y apellidos a lo que considera un linchamiento injusto.
“Lo que le hicieron esta temporada no es duro. Es asqueroso”, disparó en una entrevista con WinWin. No buscó matices. “¿Por qué no hablaron así de él durante los últimos ocho o nueve años? Dímelo… Vale, una temporada mala, y otra vez es el objetivo. Hay muchos otros problemas”.
El croata, ahora en PAOK, no se limitó a defender el legado de Salah; fue más allá y cuestionó directamente el papel de algunas voces mediáticas y del propio banquillo de Anfield en la salida del máximo goleador histórico del club en Premier League.
Carragher en el punto de mira
Entre esas voces, una sobresale: Jamie Carragher. El excentral y leyenda de Liverpool había acusado a Salah de ser egoísta. Lovren no se mordió la lengua al responder.
Según el croata, esas críticas tienen menos que ver con el análisis táctico y más con el espectáculo televisivo. “Está siendo criticado duramente. Algunos comentaristas lo hacen solo para atraer atención, quizá porque no han tenido éxito en otras áreas de sus vidas, así que ahora necesitan rendir bien… especialmente Carragher, dice lo que quiere”, lanzó.
Lovren fue un paso más allá y retó al inglés a sostener sus palabras cara a cara con los jugadores a los que señala. “Siempre dije que debería decirle esto a la cara, decir todas estas cosas a Mo a la cara. Nunca lo hará. Porque sé que nunca lo hará, porque nunca me lo dijo a mí. También habló mal de mí, pero nunca me lo dijo en persona. Sabes, solo está actuando en televisión y le pagan por ello, así que necesita rendir de esta manera”.
No es una simple defensa de amigo. Es una acusación frontal a una dinámica mediática que, a juicio del croata, ha convertido a Salah en un personaje más que en un futbolista al que juzgar con equilibrio.
Slot, señalado por la ruptura
Lovren no se quedó solo en el ruido exterior. También miró hacia dentro del club. Y ahí el nombre que emerge es claro: Arne Slot.
Para el excentral, la relación entre el técnico neerlandés y Salah fue el punto de no retorno. Nada de teorías difusas sobre “el club” o “la estructura”. Lovren reduce el conflicto a una figura concreta.
“No creo que fuera la directiva lo que empujó a Salah a irse”, explicó. “Creo que es solo una persona, y creo que es solo el entrenador. No tenían una buena relación. Pongámoslo simple”.
El contraste con la era Jürgen Klopp, en su relato, es total. Con el alemán, Salah encontró un entorno de confianza mutua, incluso en los momentos de fricción. “Con Klopp tenía una relación realmente buena. No siempre fue perfecta, pero se conocían muy bien y confiaban el uno en el otro, se gustaban, y Mo lo dio todo en el campo por Klopp, y Klopp le devolvió esa confianza”.
Con Slot, dice Lovren, ocurrió justo lo contrario. “Es así de simple, y todo el mundo lo sabe, porque si miras las últimas ocho o nueve temporadas, lo hizo realmente bien”. Un mensaje claro: no fue el tiempo ni el desgaste lo que rompió el vínculo, sino un cambio en el banquillo que, a ojos del croata, nunca supo gestionar a la gran estrella del equipo.
Falta de protección y silencios en el vestuario
Más allá de la relación con el entrenador, Lovren apunta a algo que Salah ya había dejado entrever: el egipcio se sintió solo. Desprotegido. Expuesto.
El croata considera que el club no supo blindar a su figura ante la tormenta mediática ni repartir responsabilidades en un año complicado. “Hay otros jugadores que también deberían asumir responsabilidad y decir: ‘sí, esto es culpa mía’, pero algunos nunca dieron la cara”, lamentó.
Repite una idea que le pesa: “Hubo mala gestión; internamente, no lo manejaron bien. No lo manejaron bien”. Para él, los conflictos debieron resolverse puertas adentro, lejos de los focos. “Aunque tengas problemas, tienes que hablarlo en el vestuario”.
En ese contexto, Salah, sostiene Lovren, quedó expuesto como rostro único del fracaso colectivo. “Mo nunca sintió ese apoyo. Siempre era el titular de portada: ‘Ah, es Mohamed Salah, no te sorprendas’”. Una frase que resume la sensación de desgaste y persecución que, según el croata, ha terminado empujando al egipcio hacia la salida.
Lovren cierra su análisis con una frase que resuena en Anfield y más allá: “Es un problema profundo”. No habla solo de una mala temporada, ni de un desencuentro puntual. Habla de un clima, de un modelo de gestión y de un vacío de liderazgo que, en su opinión, ha dejado marchar a uno de los grandes símbolos de la era moderna de Liverpool.
La pregunta, ahora, no es qué fue Salah para el club. Esa ya está respondida. La incógnita es otra: quién va a asumir el vacío, el peso y el ruido que deja detrás.






