Diego Simeone y el Orgullo del Atlético ante el Barcelona
Diego Simeone mira a Barcelona y ve al mejor equipo del mundo. Y sonríe por dentro.
El técnico argentino no ahorró elogios para el campeón de liga dirigido por Hansi Flick, que sentenció el título con una victoria de autoridad: 2-0 ante el eterno rival, el Real Madrid, en un Spotify Camp Nou encendido, para abrir una brecha de 14 puntos a falta de solo tres jornadas. Dominio absoluto en el torneo doméstico.
Pero Simeone no olvida el otro relato de la temporada. En las noches de eliminación directa, su Atlético sí supo tumbar al gigante.
Orgullo entre elogios
Mientras el entorno se rinde al fútbol de este Barcelona, Simeone eligió otro ángulo: el orgullo. Orgullo de haber competido y eliminado al campeón cuando la presión era máxima.
“Barcelona es el equipo que mejor juega en el mundo. Ganó la liga jugando muy bien, igual que la temporada pasada”, reconoció. Y ahí, el giro que revela al competidor nato. “Y lo único que pensaba mientras veía el partido era: ‘¡A este equipo lo eliminamos dos veces, Dios mío!’”.
No es una frase vacía. El Atlético sacó a los azulgranas de dos competiciones clave. Primero, en la Copa del Rey: un cruce de semifinales a dos partidos resuelto con un 4-3 global. Después, en la Champions League, donde los rojiblancos volvieron a imponerse en cuartos con un 3-2 en el global.
En la liga, eso sí, la historia fue otra: el Barcelona se llevó los dos duelos directos. El contraste explica bien la temporada colchonera: peligrosos en las noches grandes, irregulares en la carrera larga.
El impacto de un Clásico
El reciente Clásico que coronó al equipo de Flick actuó casi como espejo para Simeone. Ver a un Barcelona dominante, campeón y brillante, le reforzó una idea: su Atlético, aun lejos del título, fue capaz de mirarle a los ojos cuando no había red de seguridad.
El argentino lo transformó en mensaje interno. No solo elogio al rival, también refuerzo para su vestuario. Un recordatorio de que, en las eliminatorias, este grupo ya demostró estar a la altura del mejor equipo del planeta según su propio técnico.
Eso sí, el camino posterior no fue perfecto: tras eliminar al Barcelona en la Copa, el Atlético cayó en la final frente a la Real Sociedad. Y tras la gesta europea ante los culés, llegó la eliminación en semifinales de Champions frente al Arsenal. Golpes que explican por qué el curso se encamina a un cierre más pragmático que triunfal.
Giménez, susto y alivio
Con el duelo en El Sadar a la vuelta de la esquina, Simeone también tuvo que responder sobre el estado físico de su plantilla. La gran preocupación: José María Giménez.
El uruguayo se lesionó ante el Celta Vigo y encendió las alarmas en el club… y en su selección, con el Mundial de verano en el horizonte. Las pruebas, sin embargo, trajeron alivio.
“Por suerte es solo un esguince de tobillo, y esperamos que pueda llegar con fuerza al Mundial para competir con Uruguay como se lo merece”, explicó el entrenador. Un parte médico que respira tranquilidad en el Metropolitano y en Montevideo.
Simeone también dejó entrever un banquillo rejuvenecido para la visita a Osasuna. “Buscaremos, como siempre, hacer el mejor equipo posible y seguramente participarán jugadores de la casa, que podrán aprovechar la hermosa ocasión de jugar con el primer equipo”, adelantó. Mensaje claro: habrá minutos y responsabilidad para la cantera en un tramo final que todavía puede cambiar la foto del curso.
Un final de liga con aliciente
La tabla marca el objetivo inmediato. El Atlético marcha cuarto, a seis puntos del Villarreal, con tres jornadas por disputarse. No depende de sí mismo para acabar tercero, pero la puerta no está cerrada.
“Todo es real; hay una mínima posibilidad en estos últimos tres partidos de poder llegar a Villarreal con opciones de asegurar el tercer puesto”, admitió Simeone. Es poco margen, pero suficiente para mantener la tensión competitiva que él exige.
El calendario aprieta: visita a Osasuna el martes, luego recibirá al Girona y cerrará la liga precisamente en el campo del Villarreal. Si el Atlético cumple y el equipo de Castellón tropieza, ese último duelo puede convertirse en una auténtica final por el podio.
Ante las insinuaciones de que el equipo podría relajarse sin grandes objetivos a la vista, el técnico fue tajante. “Es como cuando juegas con tus amigos, quieres ganar; ese es el estímulo que te da este deporte. Aunque juegues a nivel amateur, juegas para ganar y divertirte”.
Ahí está el núcleo del mensaje de Simeone. El Barcelona celebra una liga brillante. El Atlético no levanta trofeos, pero se aferra a sus noches grandes, a su capacidad de tumbar al campeón y a una competitividad que, según su entrenador, no entiende de clasificaciones ni de excusas.
La pregunta es sencilla: con ese carácter y un par de retoques, ¿cuánto le falta a este Atlético para que las sonrisas de orgullo vuelvan a ir acompañadas de títulos?






