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El dilema de Arteta para frenar a la estrella del PSG en la final de Champions

Mikel Arteta se asoma a la final de la Champions League con más de una incógnita en la pizarra, pero hay un debate que se ha comido todos los demás: quién va a encargarse de apagar a la gran estrella del PSG en la banda.

La pista, quizá, estaba delante de todos desde hace días.

El jueves por la tarde, UEFA publicó en X un vídeo que ha corrido como la pólvora. La escena pertenece a un partido de clasificación mundialista del pasado noviembre: España gana 4-0 a Georgia, y entre los goleadores aparece Martin Zubimendi. Hasta ahí, nada extraordinario. Pero el clip que se ha viralizado no es el del tanto, sino otra acción: el centrocampista del Arsenal corre la banda, encierra a Khvicha Kvaratskhelia y le roba el balón con una sangre fría impropia de un mediocentro.

Mañana, en la final de la Champions League, el Arsenal tendrá que encontrar la forma de neutralizar a un futbolista de ese calibre vestido con la camiseta del PSG. Y en Londres muchos se preguntan si esa jugada no era, en realidad, un adelanto del plan de Arteta.

Timber, la gran incógnita

El primer nombre sobre la mesa es Jurrien Timber. El defensa ha vuelto a los entrenamientos esta semana, pero no disputa un solo minuto desde mediados de marzo, cuando se lesionó la ingle ante el Everton. Estar médicamente disponible es una cosa; lanzarse de cabeza a una final de Champions contra uno de los mejores extremos del planeta es otra muy distinta.

Arteta sabe que no hay red de seguridad. Si apuesta por Timber y el neerlandés no está al ritmo competitivo adecuado, el castigo puede ser inmediato y brutal en esa banda.

Cristhian Mosquera también llama a la puerta. Central puro, con buena zancada y velocidad aceptable, pero sin la agilidad ni la cintura de un lateral acostumbrado a bailar a campo abierto con un regateador de élite. Colocarlo frente a un extremo eléctrico del PSG sería casi una declaración de guerra física… y táctica.

La carta Zubimendi

Y entonces aparece Zubimendi. La pieza que no encaja del todo en el puzle… salvo que se mire desde el ángulo de Arteta.

El técnico del Arsenal se ha ganado fama de inconformista táctico. El domingo pasado, en Selhurst Park ante el Crystal Palace, sorprendió a todos: Zubimendi, de repente, apareció como lateral derecho. No había lesión de emergencia ni rotaciones extremas que lo justificaran. Fue una decisión deliberada, casi un experimento en directo.

Quizá estaba probando. Midiendo reflejos defensivos, lectura de juego, capacidad para sobrevivir en el uno contra uno lejos de su hábitat natural. El vídeo de UEFA, con Zubimendi desarmando a Kvaratskhelia, encaja de pronto en esa narrativa: un mediocentro con inteligencia táctica suficiente para defender a un extremo de máximo nivel.

El contexto no es menor. En las últimas semanas, el español ha perdido su sitio en el once por la irrupción de Myles Lewis-Skelly, que se ha ganado el derecho a compartir el centro del campo con Declan Rice. El joven inglés aporta piernas, energía y una frescura que ha cambiado el pulso del equipo.

Dejar a Zubimendi fuera de una final así le pesaría a Arteta. Su compatriota ha sido clave a lo largo de la temporada, sosteniendo al equipo en noches complicadas y dando equilibrio en las grandes citas. Sacrificarlo en el banquillo sería un golpe duro, futbolístico y emocional.

Una decisión que puede marcar la final

Si Timber no llega a tiempo, no sería descabellado ver a Zubimendi incrustado en el lateral, con la misión específica de encadenarse a la estrella del PSG y cortarle el suministro. Un lateral “invento”, sí, pero con cabeza de mediocentro y memoria reciente de cómo se desactiva a un jugador de ese perfil.

Aun así, hoy por hoy, Mosquera parece partir con una ligera ventaja para ocupar ese costado. La ausencia de Timber en el partido ante el Crystal Palace, pese a haber vuelto ya al césped de entrenamiento, sugiere que el cuerpo técnico no termina de verlo listo para una batalla de este calibre.

Arteta, que ha construido un Arsenal reconocible a partir de decisiones valientes, se enfrenta quizá a la más delicada de la temporada. ¿Fiarse del central de oficio? ¿Apostar por el mediocentro reconvertido que ya demostró que sabe cómo desarmar a un talento parecido? ¿Arriesgar con Timber en el último momento?

Mañana, cuando el balón eche a rodar y la estrella del PSG reciba la primera pelota abierta en banda, sabremos qué respuesta eligió. Y si fue la correcta.