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Everton busca refuerzos mientras West Ham se resiste

El mercado de fichajes abre oficialmente sus puertas y en Goodison Park todavía no ha entrado nadie. No hay acuerdos cerrados, pero sí ruido. Mucho ruido.

En el centro de ese murmullo aparece un viejo conocido: West Ham United, recién descendido, convertido en escaparate ideal para un Everton que necesita reforzarse sin margen para demasiados errores.

Hackney, la prioridad inmediata

En la lista de deseos de Sean Dyche, un nombre sobresale por encima del resto: Hayden Hackney. El centrocampista del Middlesbrough, elegido Jugador de la Temporada en la Championship, ya ha dejado claro que quiere vestir de azul. El deseo está. Falta el precio.

Las conversaciones continúan y la negociación gira en torno a cuánto hará falta para arrancar al mediocentro de su club de formación. Everton aprieta, Middlesbrough resiste. El punto de encuentro todavía no aparece.

Mientras esa operación avanza a fuego lento, el resto es, por ahora, terreno de especulación.

West Ham, aparente oportunidad… con trampa

La lógica del mercado invitaba a pensar que un club recién descendido como West Ham se vería obligado a vender. Nombres, talento, salarios altos: el cóctel perfecto para que media Premier League rondara el London Stadium. Y, por supuesto, Everton no es ajeno a ese escenario.

El vínculo de David Moyes con su antiguo club alimenta todavía más las historias. El perfil de varios futbolistas de los Hammers encaja con las carencias de la plantilla de Dyche. Pero la realidad económica de West Ham no es la de un equipo desesperado.

Daniel Kretinsky, el hombre que acaba de dar un paso clave para convertirse en el mayor accionista del club tras acordar la compra de parte de las acciones de la familia de David Gold, ha sido tajante en una entrevista con The Times: no necesitan vender.

Su mensaje es claro: el plan pasa por mantener la base del equipo para darle a Nuno Espírito Santo una plantilla lo bastante fuerte como para regresar a la Premier League a la primera oportunidad. Sin rebajas, sin liquidación de estrellas.

“Tenemos una estrategia muy creíble. No necesitamos vender jugadores por razones financieras. Hacemos esto para asegurarnos de que ascendemos inmediatamente. Ese es nuestro único objetivo”, explicó. Y remató la idea: los jugadores clave quieren comprobar que el proyecto es serio, que el grupo se mantiene unido, que hay financiación y coherencia.

Para los clubes que husmean gangas tras un descenso, es un jarro de agua fría.

Soucek, Wan-Bissaka, Diouf, Bowen, Summerville: nombres sobre la mesa

En ese contexto, el interés de Everton se mueve entre viejos objetivos y nuevas posibilidades.

El seguimiento a Hayden Hackney plantea una duda: ¿reactivará Dyche el interés por Tomas Soucek, al que Moyes trató de llevar a Goodison el verano pasado? El checo aportaría experiencia y físico, pero la prioridad actual parece orientarse hacia un mediocentro de proyección como Hackney.

El lateral derecho sigue siendo una posición marcada en rojo en la agenda deportiva. Sin embargo, el club ya dejó trascender que Aaron Wan-Bissaka, pese a encajar en el perfil, no estaba siendo perseguido en ese momento. La necesidad es evidente; la decisión, de momento, es contenerse.

Por la banda izquierda, el nombre de El Hadji Malick Diouf ha aparecido como opción para ofrecer algo distinto a la sobriedad defensiva de Vitalii Mykolenko, que acaba de firmar un nuevo contrato por tres años. Un lateral más agresivo, más profundo, que cambie el tono del equipo en ataque por ese costado.

En posiciones ofensivas, la ambición va más allá. Jarrod Bowen es un viejo anhelo de Moyes, un futbolista total para el ataque. Pero el capitán de los Hammers tendrá pretendientes de peso y, con el mensaje de Kretinsky, su salida no parece ni sencilla ni barata.

Algo similar ocurre con Crysencio Summerville, extremo de velocidad pura que podría darle a Everton un golpe de energía por fuera. Su reputación se ha disparado tras su gol con la selección de Ronald Koeman en el debut mundialista de Países Bajos ante Japón. Más escaparate, más competencia, más coste.

El rompecabezas del ‘9’ y el nombre de Taty Castellanos

Everton también explora el mercado de delanteros. Con una premisa asumida puertas adentro: el delantero centro contrastado es un lujo caro y muy disputado.

El plan es simple y crudo: si aparece una oportunidad asumible, se estudiará. Si no, nada de aventuras que comprometan la estabilidad económica. En ese marco encaja el nombre de Taty Castellanos, mencionado en un informe reciente como posible opción.

El argentino de 27 años llegó a West Ham en enero procedente de Lazio. No pudo evitar el descenso, pero dejó siete goles en 22 partidos. Números respetables en un contexto complicado, suficientes para llamar la atención de clubes que buscan un ‘9’ sin pagar cifras desorbitadas.

El problema vuelve a ser el mismo: West Ham no está obligado a vender. Y si Kretinsky mantiene la línea dura, cualquier negociación arrancará desde una posición de fuerza del club londinense.

Un mercado abierto, pero lleno de resistencias

La sensación es clara: Everton quiere moverse, tiene objetivos, pero el tablero no le favorece. Sus principales focos de interés se concentran en un club que, pese al golpe del descenso, no se comporta como un vendedor desesperado, sino como un aspirante decidido a volver arriba sin desmantelar su vestuario.

Kretinsky lo resumió con una frase que resuena en todo el mercado: el ascenso es el único objetivo. Para Everton, que mira a ese mismo grupo de jugadores como posible solución a muchos de sus problemas, la pregunta es inevitable.

¿Encontrará hueco para colarse en ese proyecto blindado o tendrá que buscar en otro escaparate el salto de calidad que tanto necesita?