El gesto de Mohebi y la polémica en el Mundial de Irán
El plan era sencillo: debutar en el Mundial con un punto, un gol decisivo y la sensación de estar vivos en el Grupo G. Pero el empate 2-2 de Irán ante Nueva Zelanda en Los Ángeles terminó convertido en algo muy distinto. El marcador pasó a segundo plano. El protagonista fue el gesto.
Minuto 64. Mohebi, 27 años, irrumpe en el área y firma el 2-2 que rescata a Team Melli en su estreno mundialista. Estalla el sector iraní en la grada. El centrocampista corre hacia la banda, frena… y ahí empieza todo.
Se lleva dos dedos al brazo, luego extiende dos dedos de la mano derecha y los desplaza en el aire. Una secuencia breve, pero lo suficientemente clara para que muchos la interpretaran como un gesto de “pistola”. En un torneo ya cargado de tensión política alrededor de Irán, la imagen se propagó en cuestión de minutos.
Las redes hicieron el resto. Críticas, reproches, peticiones de sanción. Aficionados y comentaristas reclamaron a la FIFA que revisara la celebración, convencidos de que había un mensaje más allá del fútbol.
Mohebi, al terminar el partido, intentó enfriar el debate. Para él, aseguró, no hubo más que una dedicatoria.
“Quería dar las gracias a todos los iraníes que viven en Los Ángeles, crean una gran atmósfera. La celebración se me vino a la cabeza, y hago esto para todos los aficionados, solo una celebración”, explicó, insistiendo en que no había carga política detrás del gesto.
Pero la noche no terminó ahí.
Rezaeian añade otra capa de tensión
La atención se multiplicó cuando Rezaeian, compañero de selección, pasó por la zona mixta. El defensor también había celebrado su gol de forma llamativa: se cubrió la cara con la camiseta mientras corría hacia los aficionados, una imagen que inmediatamente levantó preguntas.
Esta vez, a diferencia de Mohebi, sí hubo una admisión explícita de contenido político, aunque envuelta en silencio.
“Es algo político (mi celebración), no quiero hablar de eso”, dijo, cortante. Sin detalles, sin matices. Solo esa frase, suficiente para encender todavía más el debate.
Acto seguido, trató de cerrar la puerta y devolver el foco al césped: “Estamos aquí para responder preguntas de fútbol. Si hay un problema entre nosotros (el pueblo iraní), es entre nosotros”.
En cuestión de minutos, Irán había firmado un empate trabajado, dos goles importantes… y dos celebraciones que abrieron una grieta entre el discurso futbolístico y el contexto político que rodea al país.
FIFA bajo el foco y Bélgica en el horizonte
Con las imágenes repetidas una y otra vez en televisión y en redes, todas las miradas se dirigieron hacia la FIFA. El organismo rector del fútbol mundial ha sido contactado para pronunciarse sobre el gesto de Mohebi y ahora se espera saber si abrirá o no una investigación formal sobre las celebraciones de los jugadores iraníes.
En paralelo, el calendario no se detiene. Irán debe preparar ya su segundo partido del Grupo G, ante Bélgica, el 21 de junio en Los Ángeles. Un duelo que, por nivel del rival y por el ruido que rodea al equipo, puede marcar el rumbo de su Mundial.
En el campo, Team Melli demostró capacidad de reacción y carácter para levantarse ante Nueva Zelanda. Fuera de él, la selección llega a la cita con Bélgica rodeada de preguntas que van mucho más allá del esquema táctico o del once titular.
La próxima vez que el balón cruce la línea, ¿se hablará del gol o del gesto?






