Liverpool refuerza su ataque: Munoz fichado y Diomande en la mira
Liverpool ha decidido que el relevo de Mohamed Salah no será cuestión de un solo fichaje ni de una simple transición. Es una reconstrucción a lo grande. Primero, un golpe sobre la mesa en LaLiga: Victor Munoz. Ahora, una apuesta gigantesca en la Bundesliga: Yan Diomande.
Según información procedente de Alemania, el club de Anfield está dispuesto a llegar hasta las 86 millones de libras por el extremo de RB Leipzig, apenas un año después de su llegada desde Leganés por 17,3 millones. Una cifra que no solo rompería el mercado, sino que superaría el récord de la Premier League por un adolescente, por encima de las 58,9 millones que Manchester United acordó pagar por Leny Yoro en 2024.
Y todo esto, después de haber desembolsado 34,5 millones de libras por Munoz, arrebatándoselo a un Newcastle que se creía con el trato cerrado.
El golpe a Newcastle: Munoz cambia de avión… y de destino
En el norte de Inglaterra todavía intentan entender qué ha pasado en las últimas 24 horas. Newcastle tenía un acuerdo con Osasuna: 33,3 millones de libras, con 29 millones fijos y 4,3 en variables. El jugador, de 22 años, había dado el “sí”, las condiciones personales estaban pactadas, las comisiones acordadas y hasta se preparaba la revisión médica en Estados Unidos.
Y, de repente, todo se detuvo.
Los representantes de Munoz pidieron tiempo. Liverpool, que nunca se había bajado de la mesa, aceleró. El club de Anfield, recién lanzado al nuevo proyecto con Andoni Iraola, se movió con decisión, cerró los flecos y se llevó al internacional español con un contrato de seis años.
Para Newcastle, es otro arañazo más en su relación con Liverpool después de los episodios frustrantes del pasado verano con Alexander Isak y Hugo Ekitike. Esta vez, el golpe duele porque se sentían a un paso de anunciar al jugador.
Munoz, el comodín perfecto para Iraola
Liverpool no ficha a Munoz solo por talento, sino por encaje. El plan deportivo es claro: una delantera más flexible, más rápida, más difícil de leer. El ex de Osasuna es un extremo directo, explosivo, con preferencia por la banda izquierda pero con capacidad para jugar en ambos costados y también por dentro.
En un equipo que sufrió la temporada pasada cuando llegaron las lesiones, su polivalencia es oro. Iraola gana un atacante que puede ocupar varias alturas y perfiles del frente ofensivo, aumentar la competencia interna y, al mismo tiempo, no bloquear la progresión de jóvenes como Rio Ngumoha, algo que dentro del club se valora de forma especial.
La trayectoria de Munoz también habla de él. Formado en las canteras de Barcelona y Real Madrid, fue Carlo Ancelotti quien le dio la alternativa en LaLiga en mayo de 2025, sustituyendo a Vinicius Junior en un Clásico ante el Barça. Después, Osasuna apostó fuerte con un contrato de cinco años y la última temporada respondió: 34 partidos de liga, seis goles y dos asistencias.
Ahora, aterriza en Anfield tras pasar la revisión médica con el cuerpo médico de Liverpool en Estados Unidos, ya como pieza importante del nuevo puzzle ofensivo.
Diomande, el siguiente gran movimiento
El fichaje de Munoz no cierra la puerta a Yan Diomande. Al contrario. Dentro de Liverpool, el marfileño de RB Leipzig sigue siendo el gran objetivo para el puesto de extremo este verano. La salida de Salah no se pretende cubrir con un único nombre, sino con varias incorporaciones que repartan gol, desborde y amenaza constante.
La postura de Leipzig, sin embargo, es dura. El club alemán quiere retener a su estrella de 19 años al menos una temporada más y trabaja en una renovación al alza, mejorando su actual salario, en torno a las 33.000 libras semanales. Saben lo que tienen entre manos: un futbolista que en apenas un año ha pasado de media docena de titularidades con un Leganés descendido a convertirse en uno de los atacantes más desequilibrantes de Europa.
El salto ha sido vertiginoso. Leipzig pagó 20 millones de euros el verano pasado y Diomande se ha destapado como un extremo eléctrico, casi imposible de defender en el uno contra uno, lleno de imaginación y con ese punto de imprevisibilidad que no se enseña. A partir de ahí, ha escuchado, ha aprendido y ha pulido su juego. El resultado: los clubes más grandes le quieren; los demás, simplemente, no pueden permitírselo.
Liverpool está dispuesto a ir muy lejos económicamente, pero Leipzig aspira a una cifra aún mayor que esas 86 millones que se manejan desde Inglaterra. Y no están solos en la carrera: Paris Saint-Germain también presiona, junto a otros gigantes europeos que ven en Diomande un fichaje de presente y de futuro.
Chiesa, atrapado en el embudo
Mientras Liverpool suma extremos, uno de los que ya está en la plantilla ve cómo el embudo se estrecha. El futuro de Federico Chiesa nunca fue claro desde el inicio del mercado. Con Arne Slot apenas tuvo protagonismo —solo una titularidad en Premier League la pasada temporada— y su situación contractual (28 años, dos años de contrato por delante) le coloca en una encrucijada.
La llegada de Iraola le ofrecía, en teoría, una hoja en blanco. Dentro del club hay voces que creen que el italiano encaja mejor en el estilo del técnico español que en el de su predecesor. Pero los movimientos en banda lo complican todo. Munoz ya está dentro. Diomande sigue en el punto de mira. Y el margen de minutos se reduce.
Chiesa quiere ser titular indiscutible. Tiene interés desde Italia y sabe que, tal y como está configurándose la plantilla, ganar peso en Anfield puede ser una misión complicada si llega otro fichaje en su misma zona. No es un simple matiz: puede ser el detonante de un adiós.
Un verano que puede redefinir a Liverpool
El mensaje de Liverpool al mercado es inequívoco: no va a esperar a que el vacío que deja Salah se note en el césped. Prefiere adelantarse. Munoz ya está dentro, joven, versátil y con recorrido. Diomande, si se concreta, rompería el techo económico del club para un adolescente y cambiaría el mapa ofensivo de la Premier.
La cuestión ahora no es si Liverpool se moverá más, sino hasta dónde está dispuesto a llegar en esta reconstrucción de su ataque. Porque cada paso que da en el mercado no solo refuerza su plantilla. También obliga a sus rivales a mirarse al espejo y preguntarse si podrán seguirle el ritmo.





