Maguire revela su decepción por no ir al Mundial
Harry Maguire vive uno de los momentos más extraños de su carrera. En el tramo final de la temporada 2025/26 fue uno de los futbolistas más fiables de *Manchester United*, pieza clave en la defensa y líder en el vestuario. Sin embargo, cuando llegó la hora de la verdad, su nombre no apareció en la lista de *England* para el Mundial.
El seleccionador Thomas Tuchel prefirió apostar por Dan Burn, Jarell Quansah, Ezri Konsa, Marc Guehi y John Stones. Maguire, que durante años fue intocable con su país, se quedó mirando el torneo desde casa.
En el programa *The Rest is Football* junto a Gary Lineker, Alan Shearer y Joe Cole, el central de 33 años abrió la puerta del vestuario y contó lo que muchos sospechaban: la decisión le dolió. Y mucho.
“Fue una sorpresa en ese momento”, confesó Maguire en el episodio emitido en Netflix. “Lo dije desde el principio: fue una sorpresa. Estaba realmente decepcionado. Pensé que había hecho lo suficiente para estar en la convocatoria y que podía haber ayudado a los chicos allí. Creía que todavía podía tener un papel en el campo y también fuera de él”.
No se quedó ahí. El defensor dejó claro que no se veía solo como titular, sino como parte del grupo, del ecosistema competitivo que empuja en un Mundial: “Quería ir, no solo para jugar, pero como le dije al entrenador, no exigía ir para ser titular. Habría sido feliz jugando un minuto mientras estuviera allí con los chicos. Así que sí, fue decepcionante”.
Una llamada incómoda por FaceTime
El momento de la verdad llegó a través de una pantalla. Nada de mensaje frío ni intermediarios. Tuchel decidió mirar a sus jugadores a los ojos, aunque fuera por videollamada.
“Él habla con todos, para ser justos”, explicó Maguire. “Hace FaceTime con todos… Sí, es una llamada bastante incómoda. Creo que hace FaceTime con todos. Es una forma bastante única de hacerlo. Probablemente lo hace más difícil para él mismo, al ver nuestras reacciones y cosas así”.
En esa conversación, el central esperaba una explicación detallada, algún argumento deportivo o táctico que justificara su ausencia. Lo que recibió fue, si cabe, más frustrante.
“Dijo realmente que no podía darme una excusa”, relató Maguire. “Creo que dijo que se había quedado con los cuatro chicos con los que superó la fase de clasificación en otoño, en las concentraciones de otoño, donde sintió que lo hicieron bien durante esos seis partidos. Pero también dijo que no podía darme una excusa. Pero bueno, esto es fútbol. Fue duro de aceptar”.
La frase pesa: “no podía darme una excusa”. El mensaje implícito es claro: no se trata de un fallo de Maguire, sino de una apuesta de continuidad de Tuchel con los centrales que habían respondido en la clasificación. Una decisión técnica, pero también emocional, que deja fuera a un veterano de mil batallas.
Un Mundial que quizá ya no vuelva
En la mente de Maguire hay un reloj que corre más rápido que antes. El tiempo de los grandes torneos no perdona.
“Estaba realmente decepcionado. Quería ir al Mundial y jugar. Tengo 33 años ahora, así que tendré 37 en el próximo Mundial. Parece muy lejos”, admitió.
No hablaba solo de un torneo más. Hablaba, probablemente, de su última gran cita con *England*. De cerrar un ciclo en el escenario más grande del fútbol internacional. De despedirse donde siempre soñó jugar.
Maguire, no obstante, intenta no quedarse anclado en la herida: “El entrenador ha tomado una decisión y se ha quedado con sus 26. Es parte del fútbol y seguiré adelante rápido desde aquí”.
Lo dice con la serenidad de quien ya ha vivido críticas feroces, errores amplificados y noches de reivindicación. Pero detrás de esa calma se intuye una pregunta que marcará su futuro inmediato: ¿será esta la última vez que su nombre genere debate en una lista mundialista o volverá a imponerse, otra vez, contra todo pronóstico?






