Manchester United y sus desafíos en el mercado de fichajes
En Old Trafford, la ilusión vuelve… pero también los viejos miedos.
El regreso a la Champions League, logrado contra todo pronóstico con un tercer puesto en la Premier League, debería haber sido la señal de un verano agresivo en el mercado. Un verano “a lo Manchester United”: chequera abierta, nombres rimbombantes, titulares diarios. Sin embargo, a principios de julio, el balance es frío. Ningún fichaje cerrado. Ningún anuncio. Solo nervios.
El único movimiento real, el de Ederson desde Atalanta por 35 millones de libras, sigue pendiente de oficializarse tras el Mundial, en el que el brasileño estuvo con su selección. Se da por hecho que acabará firmando, pero la paciencia de la grada se agota. Sobre todo porque, mientras tanto, Elliot Anderson ya se ha marchado a Manchester City y Bruno Fernandes y Sandro Tonali han puesto rumbo a Tottenham. Los rivales se mueven. United, no.
Y la pregunta, inevitable, se instala en la mente del aficionado: ¿con qué centro del campo pretende Michael Carrick competir en cuatro frentes en la temporada 2026-27?
El golpe de Manuel Ugarte en el Mundial, una lesión grave que lo apartará de los terrenos de juego, ha encendido todas las alarmas. Carrick necesitaba refuerzos en la medular antes del torneo. Ahora los necesita con urgencia. Pero el mercado de centrocampistas está completamente desquiciado. Los precios por un buen recuperador o un organizador fiable se han disparado, y cada operación parece un pequeño asalto a mano armada.
Aun así, no todo está perdido para United. Quedan opciones. Algunas ilusionan, otras generan dudas, y alguna parece más un parche que un proyecto.
Ayyoub Bouaddi, la tentación generacional
Ayyoub Bouaddi ya sonaba fuerte antes del Mundial gracias a sus actuaciones con Lille. Pero su estreno con Marruecos en el partido inaugural ante Brasil lo cambió todo. A sus 18 años, jugó con una serenidad insultante. Control, personalidad, balón limpio. De repente, dejó de ser una promesa para convertirse en un objetivo global.
United, con su necesidad de un centrocampista capaz de mezclar criterio con agresividad, apareció de inmediato en la lista de pretendientes. Como prácticamente todos los grandes de Europa. Y ahí nace la duda: después de invertir en Ederson, ¿está el club realmente dispuesto a pagar una fortuna por otro mediocentro?
Lo que no admite discusión es el talento. Bouaddi tiene pinta de futbolista de época. De esos que cambian la cara de un equipo. Precisamente el tipo de jugador que el club lleva años persiguiendo… y pagando muy caro cuando se equivoca.
Sander Berge, la vía pragmática
En el otro extremo del espectro aparece Sander Berge. El “plan B” que suena a solución de emergencia, pero que no debería despreciarse tan rápido.
Durante años, el noruego estuvo en el radar de los grandes de Inglaterra sin que el salto terminara de producirse. Se consolidó en Sheffield United, pasó por Burnley y acabó en Fulham en 2024. Un recorrido discreto, sí, pero sólido. Y ahora, en el Mundial, vuelve a demostrar que tiene nivel para algo más.
Ante un United cada vez más desesperado por reforzar su centro del campo, el nombre de Berge ha regresado con fuerza. Tiene 28 años, experiencia en la liga, presencia física, lectura de juego y un coste asumible. No es un fichaje de impacto mediático. No vende camisetas. Pero daría a Carrick un perfil diferente a lo que ya tiene en plantilla, y eso, en una temporada con Champions, puede marcar la diferencia.
Carlos Baleba, talento caro y lleno de incógnitas
Carlos Baleba es la gran obsesión interna. Jason Wilcox, director de fútbol de United, lo considera un potencial dominador de la Premier League. El verano pasado el club ya intentó llevárselo desde Brighton, pero se negó a pagar las 100 millones de libras que exigían las gaviotas.
Lo llamativo es que, tras una campaña 2025-26 sin brillo, Brighton mantiene la misma postura. Mismo precio, mismas exigencias. Baleba tiene 22 años, energía, recorrido, condiciones para ser un centrocampista total. Pero todavía no ha demostrado lo suficiente como para justificar una cifra tan desorbitada.
Ahí está el dilema: el camerunés mejoraría claramente la medular de United, pero ¿puede el club permitirse otro fichaje de nueve cifras por un jugador aún en fase de construcción? Después de años de errores costosos, la prudencia ya no es una virtud: es una obligación.
Alex Scott, el cerebro emergente de la Premier
Si se busca un centrocampista en crecimiento, con impacto inmediato y margen de mejora, Alex Scott aparece muy arriba en cualquier lista. Su temporada con Bournemouth fue sobresaliente. No solo ayudó al equipo a lograr una histórica clasificación europea con un sexto puesto en la Premier League, sino que se convirtió en el metrónomo del conjunto del Vitality Stadium.
Algunos analistas defendieron que merecía un hueco en la selección inglesa para el Mundial de Norteamérica. No lo consiguió, pero su nombre no ha dejado de sonar. Liverpool lo tiene en el punto de mira desde que Andoni Iraola se marchó a Anfield, y ahora se habla con fuerza de un interés serio de United.
Scott, de 22 años, firmó cuatro goles y dos asistencias desde una posición retrasada, manejando el ritmo y conectando líneas. Bournemouth está dispuesto a vender, pero solo al “precio adecuado”. Y eso, en su caso, significa al menos 70 millones de libras.
De nuevo, la misma sensación: un jugador con un potencial evidente, pero un coste que obliga a pensárselo dos veces. ¿Es Scott el tipo de futbolista por el que conviene romper el cerdito cuando el equipo aún tiene tantos agujeros por tapar?
Andrey Santos, la opción más realista
En los últimos días ha emergido otro nombre: Andrey Santos. El brasileño, que irrumpió con fuerza en Vasco da Gama a los 16 años y fue señalado como futuro pilar de la selección, no ha terminado de cumplir las expectativas iniciales.
No entró en la lista de Carlo Ancelotti para el Mundial, un dato preocupante para un centro del campo brasileño falto de dinamismo. Y pese a pertenecer a Chelsea desde 2023, solo empezó a sumar minutos de verdad la temporada pasada, bajo las órdenes de Liam Rosenior.
La reacción de la afición de United en redes, al conocerse el interés, fue tibia. Difícil ilusionarse con un jugador que aún no ha explotado en la élite. Pero hay matices importantes: Enzo Maresca, en su etapa en Stamford Bridge, también vio en Santos un mediocentro de recorrido, con condiciones para asentarse en un rol más posicional y crecer desde ahí.
Y, sobre todo, hay un factor clave: Chelsea está muy abierto a vender. Eso convierte a Santos, con 22 años, en el objetivo más accesible de todos. No es el nombre que incendia las portadas, pero sí el que mejor encaja en un escenario en el que United quiere gastar con cabeza sin renunciar al futuro.
Entre la necesidad urgente y el recuerdo de millones mal invertidos, el verano de Manchester United se mueve sobre una cuerda floja. Carrick necesita piernas, carácter y calidad en la medular para no ver cómo el sueño de la Champions se convierte en una carga imposible.
Las opciones están ahí: el diamante precoz Bouaddi, la fiabilidad de Berge, la apuesta cara por Baleba, la inteligencia de Scott o el camino más accesible con Santos. Ahora falta lo que tantas veces ha faltado en Old Trafford en la última década: decisión, claridad y un plan.
Porque esta vez no se trata solo de fichar. Se trata de acertar. Y de definir qué tipo de equipo quiere ser United en la temporada en la que vuelve, por fin, a sentarse en la mesa grande de Europa.





