Messi brilla con hat-trick en su debut mundialista ante Argelia
KANSAS CITY, Mo. — Lionel Messi apretó con fuerza la camiseta blanca y celeste, empapada de sudor, contra su rostro. Se secó las lágrimas. El capitán que casi nunca se quiebra dejó ver, por unos segundos, todo lo que cargaba encima justo después de adelantar a Argentina en su estreno mundialista ante Argelia.
Luego volvió a aparecer. Una vez más. Y otra.
En un abrir y cerrar de ojos, las dudas sobre su isquiotibial, sobre si a las puertas de cumplir 39 años podía sostener el sueño de un bicampeonato, quedaron enterradas bajo una actuación descomunal. Con un hat-trick en el 3-0 ante Les Fennecs, Messi igualó a Miroslav Klose como máximo goleador histórico de la Copa del Mundo masculina.
“¿Mis lágrimas después del primer gol? He tenido días duros. No estaba relacionado con el fútbol. Y esos sentimientos venían de ahí”, explicó después, sin entrar en detalles. “Agradezco a mis compañeros, al cuerpo técnico y a la delegación por ayudarme”.
Un hat-trick con fecha marcada
El primer gol llegó muy pronto, en una jugada que recordó al Messi más liviano: desmarque, control limpio y definición tras un pase filtrado de su compañero en Inter Miami, Rodrigo De Paul. El segundo nació de un rebote cazado con instinto de nueve en el arranque del segundo tiempo. El tercero, un latigazo seco, casi inmediato antes de dejar el campo entre una ovación cerrada de los 69.045 aficionados que tiñeron de celeste y blanco la casa de los Chiefs.
“Me quedo sin palabras con Leo. ¿Qué puedo decir?”, se rindió Lionel Scaloni. “Es increíble”.
La noche tenía un detalle que la hacía todavía más simbólica: sus tres goles llegaron exactamente 20 años después de su debut mundialista, ante Serbia y Montenegro, partido en el que también marcó. Dos décadas después, el orgullo de Rosario se convirtió en apenas el segundo futbolista que anota en cinco ediciones de la Copa del Mundo masculina.
Messi suma ya 16 goles en seis Mundiales, un récord absoluto de participaciones. Todo indica que el registro de Klose caerá en las próximas semanas. El de Kansas City fue el hat-trick número 61 de su carrera, el undécimo con la camiseta de la selección y el primero en un Mundial.
También encadenó su quinto partido consecutivo marcando en la Copa del Mundo.
“Me hace muy feliz haber vivido todo lo que me tocó. Lo que estoy viviendo ahora es la frutilla del postre”, confesó. “Estoy muy feliz y agradecido por este grupo maravilloso. Lo disfruto muchísimo”.
Messi, por encima de todos
Mientras Messi desataba la locura en Missouri, otros dos gigantes del fútbol mundial intentaban reclamar su cuota de protagonismo. Kylian Mbappé firmó un doblete en el 3-1 de Francia ante Senegal y se subió al cuarto puesto de la tabla histórica con 14 tantos. Erling Haaland también marcó dos en el 4-1 de Noruega frente a Irak.
Pero el foco volvió a él. Incluso a distancia.
“Messi es un loco”, escribió Haaland en una publicación en Snapchat durante el partido de Argentina.
El cuerpo responde, la cabeza manda
En la previa, la preocupación giraba alrededor de su físico. Un problema menor en el isquiotibial con Inter Miami había encendido las alarmas. Sin embargo, el ocho veces ganador del Balón de Oro ya había dejado buenas sensaciones en el amistoso ante Islandia: 20 minutos, penal convertido, ritmo alto.
“Este es mi sexto Mundial y todavía siento que estoy bien físicamente”, aseguró. “Por suerte estoy bien y hoy pudimos ganar un partido duro. Es importante empezar el torneo con una victoria en el primer partido, porque nunca es fácil en un Mundial”.
Su presencia ante Argelia significó además el partido número 200 con la selección absoluta, una carrera que arrancó en 2005, cuando tenía 18 años. Solo Cristiano Ronaldo, que alcanzará los 229 encuentros, y Bader al-Mutawa, con 202 para Kuwait, lo superan.
Messi y Ronaldo comparten otra marca exclusiva: son los únicos hombres que han marcado en cinco Copas del Mundo.
“La clase es permanente”, reconoció el seleccionador de Argelia, Vladimir Petkovic. “Tiene la fortuna de que toda la selección argentina trabaja para él, lo apoya, y desde hace años —décadas— hace cosas increíbles”.
Kansas City, capital de la devoción
Argentina es una de las cuatro selecciones que eligieron el área metropolitana de Kansas City como base de operaciones. Desde que la campeona del mundo aterrizó en el Medio Oeste hace dos semanas, la Messi-manía se adueñó de la ciudad.
El día de partido, miles de aficionados con el 10 en la espalda peregrinaron hasta el estadio de los Chiefs, en las afueras, cantando himnos dedicados a su ídolo. En el centro, en el Power & Light District, una escena casi de película: una cabra subió al escenario con una camiseta de Argentina, acompañada por el ex mariscal de campo de la NFL y ahora comentarista de Fox, Jameis Winston.
La imagen, entre risas y teléfonos levantados, pareció un presagio. Una hora después, Messi ya estaba celebrando su primer gol y alimentando una discusión que, a estas alturas, suena cada vez menos como debate: el argumento de que es el GOAT, el mejor de todos los tiempos, gana peso con cada balón que toca.
“Es una ventaja tener a Leo por cómo maneja al grupo y lo empuja hacia adelante. Por quién es”, explicó De Paul. “No le importan los récords individuales. Prioriza al grupo, y para nosotros es increíble”.
La noche en Kansas City dejó el marcador claro, los registros al borde de romperse y una sensación nítida: en su sexto Mundial, con 39 años a la vuelta de la esquina, Messi no está despidiéndose. Está escribiendo otro capítulo que obliga a todos a replantearse cuánto más puede durar su reinado.





