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Michael Carrick como entrenador principal del Manchester United

El Manchester United se prepara para dar el siguiente paso con Michael Carrick. No como parche. Como proyecto.

En los despachos de Old Trafford, la idea ya está clara: los responsables de fútbol del club recomendarán esta semana que el técnico inglés reciba la oferta para convertirse en entrenador principal de forma permanente. El consejero delegado, Omar Berrada, y el director de fútbol, Jason Wilcox, consideran que Carrick es el hombre adecuado para liderar al equipo la próxima temporada y están listos para elevar la propuesta a Sir Jim Ratcliffe.

La decisión final, como siempre en las grandes cuestiones, pasa por el copropietario. Ratcliffe tendrá la última palabra. Pero todas las señales apuntan en la misma dirección: continuidad. La familia Glazer, aún dueña de la mayoría accionarial, ha dado margen al británico para mandar en todo lo que tenga que ver con el balón.

Carrick gana peso… y respaldo

En Carrington, el futuro se está planificando con Carrick sentado a la mesa. Participa en reuniones, opina sobre la plantilla, se le consulta por fichajes. Dentro del vestuario y entre el personal del club, la sensación es nítida: esperan que el puesto sea suyo.

El United ha estudiado alternativas. Nombres como Andoni Iraola o Unai Emery han estado sobre la mesa, con comprobaciones de antecedentes y referencias internas. El plan inicial era esperar al final de la temporada para decidir, medir el pulso de la campaña completa y solo entonces cerrar el rumbo.

Pero la clasificación para la Champions League lo ha cambiado todo. Con el billete asegurado, el club ha acelerado el debate. La planificación de fichajes ya está en marcha y en el club entienden que decirle a un posible refuerzo quién será su entrenador es una pieza clave del discurso.

En el césped, el impacto de Carrick ha sido evidente. Tras el 3-2 ante el Liverpool que certificó el regreso a la Champions, el héroe de la noche, Kobbie Mainoo, lo resumió ante Sky Sports con una frase que corrió como la pólvora: “we want to die for him on the pitch”. Un mensaje que, más allá del idioma, habla de compromiso total con el entrenador.

En la semana previa a ese duelo, The Athletic desveló una reunión entre Carrick y Ratcliffe. El magnate, según esa información, mostró su apoyo al técnico de 44 años. No fue un gesto menor: fue una señal política y deportiva.

De séptimos y lejos del City… a terceros y en Champions

Carrick regresó a Old Trafford en enero para su segunda etapa como técnico interino, tomando el relevo de Ruben Amorim después de dos partidos dirigidos por Darren Fletcher. Entonces el United era séptimo en la Premier League, a 11 puntos y cinco puestos de un Manchester City que miraba a todos desde arriba.

Desde entonces, el giro ha sido radical. El equipo se ha instalado en la tercera plaza, seis puntos por encima del Liverpool, cuarto, con solo dos partidos por disputar. Un salto que no solo se mide en la clasificación, sino en sensaciones, confianza y autoridad en los grandes escenarios.

El contexto no era sencillo. El United venía de una temporada anterior nefasta, terminada en el puesto 15 de la Premier, sin billete europeo. Este curso cayó pronto en las copas domésticas y no compitió en torneos continentales. Aun así, bajo la batuta de Carrick, el club volverá a escuchar el himno de la Champions por primera vez desde la campaña 2023-24, cuando no superó la fase de grupos.

Carrick no es un desconocido en el banquillo de Old Trafford. Ya ejerció de técnico interino tras el despido de Ole Gunnar Solskjaer en el otoño de 2021. Tres partidos, dos victorias, un empate y una salida discreta cuando llegó Ralf Rangnick para completar la temporada. Después, casi tres años en el Middlesbrough, al que llevó del puesto 21 al cuarto en su primera temporada en Championship, terminaron de afilar su perfil como entrenador.

Su relación con el United, sin embargo, va mucho más atrás. Doce años como centrocampista del club, 464 partidos, cinco títulos de Premier League y una Champions. Su figura forma parte del tejido de Old Trafford. Ahora, esa historia amenaza con abrir un nuevo capítulo desde el banquillo.

Un mensaje al estadio… y al mercado

La posible confirmación de Carrick no solo ordenaría el futuro inmediato del club. También podría convertirse en un gesto de fuerza ante su propia afición. Como es habitual al cierre de temporada, el entrenador puede tomar el micrófono tras el último partido en casa, este domingo ante el Nottingham Forest.

Si su continuidad estuviera ya definida, Carrick podría hablar con libertad de sus ambiciones, de la próxima Champions, del estilo que quiere consolidar. El anuncio serviría como inyección de energía para el estadio, algo parecido a lo que supuso en su día la presentación de fichajes de impacto como Raphael Varane o Casemiro. Un escenario perfecto para marcar el tono de los próximos meses.

Retrasar la decisión hasta después de las vacaciones o de las concentraciones para un Mundial ya dejó lecciones en el pasado reciente. Cuando el club dudó tras la conquista de la FA Cup en 2024 con Erik ten Hag, se generó una sensación de incertidumbre que erosionó la autoridad del técnico. El United no quiere repetir ese error.

Queda trabajo por hacer. Primero, abrir formalmente las conversaciones para un nuevo contrato. Después, definir la estructura de su cuerpo técnico. La idea es que el grupo actual continúe, pero hay detalles por resolver. El club sabe que no puede precipitarse, aunque también percibe que hay un punto de equilibrio que no conviene dejar pasar.

Si Carrick es, como todo indica, el elegido, el siguiente movimiento no será solo una firma. Será una declaración de intenciones sobre qué tipo de United quiere construir Ratcliffe y quién va a ponerle forma, día a día, desde el banquillo.