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Mohamed Salah se despide de Liverpool en Anfield

Mohamed Salah se despedirá de Liverpool el domingo. Eso es lo único seguro. Lo que nadie sabe todavía es cómo será ese adiós, porque Arne Slot se negó a garantizar la presencia del egipcio ante Brentford en el cierre de la Premier League en Anfield.

La escena es poderosa: uno de los grandes goleadores de la historia reciente del club, a las puertas de su último día en casa, envuelto en un clima de tensión con su entrenador y con la clasificación a la Champions aún en juego. Anfield se prepara para la ovación. Slot, en cambio, no promete nada.

Choque frontal con Slot

Salah se ganó la incómoda pregunta con sus críticas públicas al estilo de juego tras el 4-2 encajado frente a Aston Villa el pasado viernes. Pidió volver al “heavy metal attacking”, esa versión desatada de Liverpool que durante años aterró a los rivales.

No era un simple matiz táctico. Era un mensaje directo. Y no era la primera vez.

Se trata del segundo choque público de la temporada entre el delantero y Slot, un detalle que añade pólvora a un final de curso ya de por sí cargado: tensión deportiva, ruido mediático y el futuro del ídolo decidido desde hace meses.

Interrogado este viernes sobre si Salah jugará “seguro” contra Brentford, el técnico fue tajante, pero esquivo.

“Yo nunca digo nada sobre la alineación”, respondió Slot. “Creo que sería una sorpresa para vosotros si lo hiciera ahora”.

Nada más. Ni una pista. Ni un guiño al ídolo que se marcha.

Un adiós anunciado y una figura en declive

En marzo, Salah, de 33 años, anunció que dejará el club al final de la temporada, tras alcanzar un acuerdo con Liverpool para rescindir su contrato un año antes de lo previsto. El final, al menos en los despachos, está ordenado.

Sobre el césped, no tanto.

En su novena campaña en Anfield, el rendimiento del extremo ha caído de manera visible. Hasta el punto de perder la titularidad durante un tramo de partidos a finales del año pasado. Ese castigo deportivo desembocó en otra frase que hizo ruido: Salah aseguró entonces a los periodistas que el club “me ha tirado debajo del autobús”.

Entre esa sensación de agravio y la rebaja de su impacto goleador se ha ido dibujando el ocaso de una era. No por falta de nombre, ni de historia, sino por la frialdad de las decisiones técnicas y la exigencia competitiva.

Un último capítulo por escribir

Ahora todo converge en un solo día: el último partido de la temporada, la lucha por la Champions y la incógnita de si Anfield verá a Salah por última vez sobre el césped o solo desde la distancia, vestido de calle, mientras la grada corea su nombre.

Slot ha elegido el silencio como escudo. Salah ha elegido la palabra como arma. El domingo dirá quién escribe la última línea de esta relación: el entrenador con su lista de convocados o el delantero con su último gesto ante el Kop.

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