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Mundial 2026: Francia, España y Argentina buscan la gloria

El Mundial 2026 entra en zona caliente: siete selecciones, un título y muchas cuentas pendientes. El mapa es casi monocolor europeo. Solo Argentina resiste como último bastión de Sudamérica en territorio norteamericano.

Entre gigantes consolidados, irrupciones tardías y viejos fantasmas que regresan, el torneo se encamina a una recta final cargada de narrativa. Y con varias estrellas empeñadas en reescribir la historia en tiempo real.

Francia y Mbappé: la máquina que no sabe perder

Francia ya está instalada en semifinales. Sin sobresaltos, sin concesiones y con la frialdad de un equipo que se sabe favorito. El vigente bicampeón despachó a Marruecos por 2-0 y se plantó en la penúltima ronda con un objetivo transparente: el triplete.

Les Bleus han firmado un recorrido impecable. En el Grupo I se impusieron a Senegal (3-1), Iraq (3-0) y Noruega (4-1). En las eliminatorias, la misma música: 3-0 a Suecia, 1-0 a Paraguay y 2-0 a Marruecos. Pleno de victorias, sin rastro de duda.

En el centro de todo, Kylian Mbappé. Capitán, referencia y máximo goleador histórico de su selección. En este Mundial ya lidera la tabla de artilleros y ha igualado a Lionel Messi con 17 goles no marcados de penalti en la historia del torneo. A sus 27 años, persigue leyendas que él mismo se empeña en colocar por delante: Messi, Cristiano Ronaldo. Pero sus números lo empujan a su altura.

Ante Marruecos sufrió un problema en el tobillo que encendió las alarmas. Él mismo se encargó de apagarlas: está “completamente bien” y apunta a la semifinal del martes 14 de julio en el AT&T Stadium de Dallas. El rival saldrá del duelo entre España y Bélgica. Sea quien sea, sabe ya que tendrá enfrente a un equipo que, de momento, no ha aprendido a ceder.

España y Lamine Yamal: talento joven para un viejo anhelo

España llega a cuartos con la sensación de estar donde se esperaba… y con la sospecha de que puede ir más lejos. La Roja se cita con Bélgica este viernes 10 de julio en el SoFi Stadium de Los Ángeles por un billete a semifinales ante Francia.

En el Grupo H, la selección española arrancó con un empate ante Cabo Verde (0-0), luego arrolló a Arabia Saudí (4-0) y controló a Uruguay (1-0). En el mata-mata, España no tembló: 3-0 a Austria y 1-0 a Portugal, un clásico europeo resuelto con oficio.

El foco se posa en Lamine Yamal. Con 18 años, recién recuperado de una lesión en los isquiotibiales, el extremo derecho aún no está para 90 minutos al máximo nivel… pero cada aparición suya cambia el paisaje del partido. Ya lo había demostrado en torneos anteriores; este Mundial parece el escenario perfecto para dar el salto definitivo.

España, campeona en 2010, llega como segunda en el ranking FIFA, solo por detrás de Argentina. El contexto, el cuadro y el juego invitan a una pregunta inevitable: ¿es este el año de La Roja?

Bélgica y Lukaku: el diablo que siempre aparece

Bélgica ha irrumpido en el tramo final del Mundial con un mensaje claro: no está de turismo. El 4-1 a Estados Unidos, en casa ajena y con el ambiente político y deportivo en contra, fue una declaración de intenciones.

De Rode Duivels comenzaron con dudas: empates ante Egipto (1-1) e Irán (0-0). Cuando asomaron los nervios, respondieron con un 5-1 a Nueva Zelanda. En octavos, remontada de carácter frente a Senegal (3-2). Y en octavos de final ampliados, la exhibición ante la selección estadounidense (4-1), pese a la presencia de Folarin Balogun tras la polémica suspensión de su tarjeta roja.

Muchos dudaban de Bélgica. Las apuestas se inclinaban hacia el anfitrión, alimentadas por la intervención pública de Donald Trump. Ni así. Tras el triunfo, el seleccionador Rudi Garcia reconoció que “todos piensan que se van a casa”. Bélgica ha decidido quedarse.

Romelu Lukaku es el estandarte de esa resistencia. Máximo goleador histórico de su país, ha marcado en los últimos tres partidos de este Mundial entrando siempre desde el banquillo. Con ello se convirtió en el primer jugador en la historia del torneo en anotar como suplente en cuatro encuentros distintos. Ahora, ante España, persigue algo más que récords: quiere silenciar definitivamente a los escépticos.

Noruega y Haaland: el sueño que dejó de ser utopía

Noruega está viviendo su mejor Mundial de la historia. Jugará cuartos de final ante Inglaterra este sábado 11 de julio en el Hard Rock Stadium de Miami. Para un país sin tradición profunda en estas instancias, el simple hecho de estar aquí ya es un hito. Pero este grupo no ha venido a sacarse fotos.

Compartió el Grupo I con Francia y sufrió un severo correctivo (4-1). Parecía la confirmación de los límites noruegos. Sin embargo, el equipo reaccionó: 4-1 a Iraq y 3-2 a Senegal para meterse en la fase de eliminación. En las rondas siguientes, dos golpes de autoridad: 2-1 a Côte d’Ivoire y 2-1 a Brasil. No hay mejor carta de presentación que eliminar a la Canarinha.

Erling Haaland es el rostro de esta revolución. Máximo goleador histórico de Noruega, suma 60 tantos en 53 partidos con la absoluta. Su 60º llegó ante Côte d’Ivoire en este mismo Mundial. Para ponerlo en contexto: Messi y Cristiano necesitaron más del doble de encuentros para alcanzar esa cifra con sus selecciones. Él se encarga de rebajar las comparaciones, pero las estadísticas hablan solas.

Ahora llega Inglaterra. Otro muro. Otra oportunidad para que Haaland y Landslaget se sacudan el papel de invitado y se senten en la mesa de los grandes.

Inglaterra y Kane: los Tres Leones huelen la sangre

Inglaterra se asoma a la fase decisiva con la mirada fija en algo que se le resiste desde 1966. Los Three Lions se medirán a Noruega con un premio mayúsculo: el ganador se cruzará con Argentina o Suiza en semifinales. Tres victorias separan a los ingleses del trofeo.

El camino por el Grupo L fue sólido: 4-2 a Croacia, 0-0 ante Ghana y 2-0 frente a Panamá. En las eliminatorias, Inglaterra mostró pegada y sufrimiento controlado: 2-1 a la República Democrática del Congo y 3-2 a México. No ha sido un paseo, pero el equipo ha respondido cada vez que ha sentido el aliento del abismo.

Harry Kane sostiene gran parte de esa ambición. Capitán, nueve clásico y máximo goleador histórico de la selección, lleva seis tantos en este Mundial, solo por detrás de Mbappé, Messi y Haaland. Ya sabe lo que es conquistar la Bota de Oro del torneo, lo hizo en 2018. Llega a esta cita tras una temporada 2025-26 descomunal: 73 goles, únicamente superado por el récord de Messi en la 2011-12.

Con Kane en este estado, Inglaterra no solo compite. Amenaza.

Argentina y Messi: el último guardián de otro continente

Argentina es el único equipo no europeo que sigue en pie. Número 1 del ranking FIFA, campeona vigente de casi todo, La Albiceleste se prepara para un cruce de cuartos ante Suiza este sábado 11 de julio en el Arrowhead Stadium de Kansas City. El cartel es inequívoco: favorita indiscutible.

En el Grupo J, la selección dirigida y capitaneada por Lionel Messi no dio margen: 3-0 a Argelia, 2-0 a Austria y 3-1 a Jordania. En las rondas de eliminación, dos 3-2 agónicos ante Cabo Verde y Egipto. No ha sido un paseo, pero sí una demostración de resiliencia.

Messi, a estas alturas, ya no necesita presentación. Máximo goleador histórico de Argentina, primer jugador en ganar dos veces el Balón de Oro del Mundial al mejor futbolista del torneo, acumula récords como quien colecciona estampas. En esta edición ha ampliado su registro como máximo goleador en la historia de la Copa del Mundo hasta los 21 tantos y se ha convertido en el primero en marcar en ocho partidos consecutivos del torneo.

Argentina carga con un doble peso: el de ser favorita y el de representar a todo un continente. Si levanta el título, no será una sorpresa. Si cae, el Mundial se convertirá definitivamente en un campeonato europeo en territorio americano.

Suiza y Xhaka: el desafío de derribar al gigante

Suiza llega al cruce con Argentina con la etiqueta de tapada y el recuerdo de 1954 flotando en el ambiente: entonces fue la última vez que alcanzó unos cuartos de final. Ahora, Nati se planta ante el número 1 del mundo con la tranquilidad de quien ya ha cumplido… y la ambición de quien sabe que los golpes más grandes nacen del descaro.

En el Grupo B, los suizos empataron con Qatar (1-1), luego doblegaron a Bosnia y Herzegovina (4-1) y a Canadá (2-1). En las eliminatorias, 2-0 a Argelia y un duelo durísimo ante Colombia, resuelto sin goles y con un 4-3 en la tanda de penaltis. Equipo sólido, competitivo, incómodo.

Granit Xhaka es el alma del conjunto. Capitán y mediocentro defensivo, no vive del gol, sino de algo igual de valioso: ordenar, romper líneas rivales, encontrar al compañero libre. Bajo su liderazgo, Suiza ha vuelto a unos cuartos de Mundial más de medio siglo después. Ahora le toca la misión más complicada de todas: contener a Messi y, si puede, eliminar a la selección más temida del torneo.

Siete selecciones, un puñado de estrellas en su pico de influencia y un Mundial que se encamina a una resolución brutalmente europea… salvo que Argentina decida otra cosa. La pregunta ya no es quién llega a la final, sino quién se atreverá a tumbar a los reyes instalados en la cima del fútbol mundial.

Mundial 2026: Francia, España y Argentina buscan la gloria