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Paul Scholes critica a Declan Rice y pide cambios ante RD Congo

La fase de grupos dejó a Inglaterra en el lugar que se esperaba en la tabla, pero no en el estado de ánimo que muchos imaginaban. Siete puntos de nueve, primera de su grupo, pero con más dudas que certezas en el juego. Y, en medio de ese ruido, una voz con peso histórico se ha colocado en el centro del debate: Paul Scholes.

El excentrocampista del Manchester United ha instado a Thomas Tuchel a dejar fuera del once a Declan Rice para el duelo de octavos de final del Mundial contra RD Congo. Nada menos.

Un líder en el banquillo

Rice, campeón de liga con Arsenal y considerado uno de los mediocentros más fiables del planeta, se perdió el último partido de la fase de grupos ante Panamá. Oficialmente, por un problema físico y por el riesgo de sanción tras ver amarilla contra Ghana. Extraoficialmente, su ausencia abrió una puerta a la especulación: ¿es imprescindible en este modelo de Inglaterra?

Para Scholes, la respuesta es clara. No, al menos no en este contexto.

«Inglaterra no necesita jugar con dos mediocentros posicionales en el próximo partido», afirmó en el podcast *The Good, The Bad & The Football*.

El mensaje va directo a la pizarra de Tuchel: ante un rival como RD Congo, el exfutbolista entiende que el equipo debe desatarse.

«Sin faltar al respeto a Congo, pero en ese tipo de partidos juegas con tantos atacantes como sea posible», continuó. Y ahí llegó el golpe más duro para Rice: «Creo que tiene que ser un cara a cara directo entre Declan Rice y Elliot Anderson, y creo que yo iría con Anderson».

La clave, según Scholes, está en la dirección del juego. «Creo que él [Anderson] pasará el balón hacia adelante un poco más», explicó. Y entonces apuntó al Arsenal de la temporada pasada para reforzar su argumento: Rice, a su juicio, no consiguió conectar de forma constante con Martin Odegaard, el cerebro creativo del equipo de Mikel Arteta. «Mira, es un gran jugador y un gran líder, lo entiendo, y la mayoría de las veces lo querrías en tu equipo. Pero Arsenal tampoco jugó un gran fútbol la temporada pasada, ¿verdad? Rice no pudo meter a Odegaard en el partido, así que quizá eso se ha trasladado un poco a Inglaterra. No creo que eso pase con Anderson».

Una Inglaterra que gana, pero no convence

El análisis de Scholes no se limita a nombres propios. Su mirada se detiene en el rendimiento colectivo de Inglaterra en el torneo.

El debut fue un golpe de autoridad: 4-2 a Croacia, un partido vibrante que pareció anunciar una candidatura seria al título. Pero el brillo se apagó rápido. Ante Ghana, un empate gris, sin ideas, sin colmillo. Contra Panamá, el marcador final (2-0) maquilló una hora larga de bloqueo ofensivo, sin chispa ni ritmo.

«No fue bueno, ¿verdad?», resumió Scholes sobre el choque ante Panamá. Y amplió el foco a todo el grupo: «En los tres partidos no creo haber visto un equipo que vaya a ganar el Mundial».

La frase pesa. Más aún cuando viene acompañada de un matiz que no tranquiliza del todo, pero sí mantiene abierta la puerta a la esperanza: «No ha sido bueno, pero pueden mejorar y están ganando partidos, y creo que tienen jugadores que deciden partidos en el equipo. Simplemente no creo que estén todavía al nivel de Francia o Argentina».

Inglaterra, en resumen, camina. Pero no intimida.

Un mismo diagnóstico, dos soluciones

Scholes no está solo en su crítica al doble pivote. Nicky Butt, otro excompañero suyo en el Manchester United y en la selección inglesa, coincide en la idea de fondo: dos mediocentros posicionales son un lujo innecesario frente a rivales que no van a discutir la posesión.

«No puedes jugar con dos mediocentros posicionales contra equipos que no van a tener nada de la posesión», subrayó Butt.

Pero, a diferencia de Scholes, su apuesta es proteger a Rice y sacrificar a Elliot Anderson, la nueva joya de Nottingham Forest que está a punto de firmar por Manchester City en una operación cercana a los 116 millones.

«Yo jugaría definitivamente con Declan Rice en el próximo partido, así que dejaría fuera a Elliot Anderson», afirmó. Butt no escatima elogios para el joven centrocampista: «Creo que ha estado brillante y es un jugador top, top, top, por eso el City ha ido y ha pagado 120 millones por él. Simplemente no creo que puedas dejar fuera a Declan Rice. Es uno de esos jugadores que sencillamente no dejas fuera».

El debate, por tanto, no es solo táctico. Es generacional. Rice, el peso específico, el capitán sin brazalete. Anderson, el impulso, el pase vertical que muchos reclaman para romper defensas cerradas como la que se espera de RD Congo.

RD Congo, un rival incómodo

Al otro lado del cuadro espera una selección que no llega con grandes focos, pero sí con argumentos para incomodar. RD Congo terminó tercera en el Grupo K tras vencer a Uzbekistán, empatar con Portugal y caer ante Colombia. Un recorrido que habla de competitividad y capacidad para sobrevivir a partidos cerrados.

Tuchel sabe que el margen de error se ha acabado. La misión es clara: acabar con 60 años de frustración mundialista en territorio estadounidense. Pero antes de soñar con Francia, Argentina o cualquiera de los gigantes que Scholes pone por encima de Inglaterra, hay una decisión que marcará la previa inmediata: ¿Rice o Anderson?

Una plaza, dos perfiles, un país entero pendiente de la pizarra. Y un viejo maestro del centro del campo, Paul Scholes, dispuesto a nadar contra la corriente y dejar en el banquillo al mediocentro que, hasta hace nada, parecía intocable.