Pep Guardiola critica el VAR: ganar sin discusión es la solución
Pep Guardiola vuelve a mirar de reojo al VAR, pero esta vez con un mensaje muy claro para su vestuario: la única forma de escapar de la polémica es ganar con tanta autoridad que la tecnología no tenga nada que decir.
El técnico del Manchester City arrastra todavía la frustración de dos finales de FA Cup consecutivas, en 2024 y 2025, donde siente que los árbitros —y el propio VAR— no estuvieron a la altura. Y no lo esconde.
“Perdimos las dos finales de la FA Cup porque los árbitros no hicieron el trabajo que debían hacer, incluso el VAR”, recordó Guardiola.
Una frase dura, directa, que resume bien el poso de resentimiento que dejaron Wembley y las decisiones que, a su juicio, inclinaron el título en su contra.
Heridas abiertas en Wembley
La primera gran herida llegó en 2024, con una derrota sorprendente por 2-1 ante el Manchester United en Wembley. Aquel día, Guardiola vio dos penaltis claros sobre Erling Haaland, uno tras un choque con Lisandro Martínez y otro en una acción con Kobbie Mainoo. Ninguno se señaló. El VAR revisó, pero no intervino.
Un año después, el golpe fue distinto, pero igual de doloroso. El City cayó contra el Crystal Palace en la final de 2025, en otra tarde que dejó la sensación de que los detalles arbitrales pesaron demasiado. Dean Henderson se convirtió en héroe del Palace, firmando una actuación enorme y deteniendo un penalti. Pero hubo una acción que todavía escuece en el lado celeste: una mano del portero fuera del área que pudo costarle la expulsión. No vio la roja. El partido siguió. El título voló.
Guardiola no olvida. Sin embargo, se niega a convertir el arbitraje en coartada permanente.
“Cuando esto pasa es porque tenemos que hacerlo mejor, no los árbitros o el VAR”, subrayó.
Y remató con una idea que repite como mantra en el club: “Nunca confío en nada desde que llegué hace mucho tiempo. Siempre aprendí que tienes que hacerlo mejor, hacerlo mejor, estar en una posición para hacerlo mejor, porque (el VAR) es una moneda al aire”.
El ruido del VAR y un título en juego
El debate sobre el VAR ha vuelto a explotar en Inglaterra después del dramático final entre West Ham y Arsenal. El conjunto de David Moyes, metido en la pelea por no descender, vio cómo le anulaban en el descuento un posible empate tras una larga revisión. Arsenal, que persigue el título, respiró aliviado. La decisión afecta tanto a la parte alta como a la baja de la Premier League y ha encendido otra vez la discusión sobre la tecnología.
Guardiola conoce bien ese ruido. Ha estado en el lado equivocado de la balanza demasiadas veces como para confiar ciegamente en las pantallas. Por eso, su mensaje previo a la visita del Crystal Palace al Etihad va por otro camino: que el City haga un partido tan contundente que no dependa de una línea trazada desde una cabina.
“Tienes que hacerlo mejor y mejor por ti mismo, y eso para nosotros es centrarnos en el Crystal Palace”, insistió.
El contexto es claro: el City recibe al Palace con la obligación de ganar para recortar la ventaja del Arsenal en la cima de la tabla y dejarla en solo dos puntos. No tiene margen para distracciones ni lamentos.
Sin excusas, solo control
Guardiola sabe que el título “no está en nuestras manos en la Premier League”. Lo ha repetido dentro y fuera del vestuario. Pero también ha marcado el camino: nada de mirar al VAR, nada de esperar favores, nada de culpar al árbitro.
“Siempre digo a los jugadores: ‘Hazlo, hazlo, hazlo mejor’”, explicó. La idea es simple y brutalmente exigente: si el equipo es lo bastante superior, cualquier decisión polémica se vuelve irrelevante.
“Siempre aprendí que cuando pierdes el foco, estás en una situación peligrosa”, advirtió. El mensaje es casi una advertencia interna tanto como una reflexión pública.
Para Guardiola, la única zona que realmente se puede controlar está dentro del campo y dentro de la cabeza de sus jugadores. “Lo único que podemos hacer es hacerlo mejor, eso es lo único que está bajo tu control”.
El resto —el VAR, las repeticiones, las líneas milimétricas, los debates interminables— seguirá girando como una moneda en el aire. El City, si quiere otro título, no puede permitirse vivir de ese lado del azar.






