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El plan de Arne Slot para resucitar al Liverpool

El plan de Arne Slot para resucitar al Liverpool pasa por un verano quirúrgico en el mercado. No hay margen para el error. No después de una caída tan brusca.

El equipo de Anfield, quinto en la Premier League, apunta a colarse en la próxima Champions League, pero la temporada ha dejado una sensación de vacío desde el primer día. El dato que lo desnuda todo: 23 puntos de distancia respecto al líder, Arsenal. Demasiado para un club que hace apenas un año levantaba el título de la mano del mismo entrenador que hoy está en el centro del debate.

En las gradas ya se escuchan voces de ruptura. Sectores de la afición piden la destitución de Slot, hartos de un Liverpool irreconocible, sin colmillo ni continuidad. Sin embargo, Fenway Sports Group mantiene la apuesta. Confía en el técnico que hace 12 meses llevó al club a la cima de la liga inglesa y que ahora necesita una reconstrucción exprés.

Si Slot se queda, el margen de error se traslada al despacho de Richard Hughes. El nuevo director deportivo está obligado a acertar con cada oferta de aquí a tres meses. Sin red, sin tiempo y con una delantera en plena mutación.

Salah se va, el mercado se enciende

Mohamed Salah encara su último partido con la camiseta del Liverpool tras una carrera monumental en Anfield. Su adiós deja un vacío deportivo y emocional enorme en el costado derecho del ataque, pero el club ya ha empezado a mover ficha.

FSG ha señalado a Yan Diomande, de RB Leipzig, como uno de los candidatos ideales para ocupar ese carril diestro. No es el único nombre sobre la mesa. La preocupación crece también en la banda izquierda: el bajo rendimiento de Cody Gakpo ha encendido todas las alarmas, en un verano ya condicionado por la grave lesión de Hugo Ekitike, que se ha roto el tendón de Aquiles.

En ese contexto aparece otro objetivo claro. Según Sky Germany, el Liverpool se ha unido a Aston Villa, Manchester United y Newcastle United en la carrera por Bazoumana Toure, extremo de Hoffenheim, por quien se habla de un precio cercano a los 40 millones de euros. El club alemán no quiere vender, pero la ausencia de clasificación para la Champions ha debilitado su posición negociadora.

Toure tiene solo 20 años, pero ya se ha instalado como uno de los extremos más estimulantes de la Bundesliga. Un perfil explosivo, con desborde, que encaja a la perfección con la idea de un ataque móvil y agresivo. Un tipo de jugador que, en teoría, podría potenciar al máximo a Alexander Isak, necesitado de socios y de suministro constante en el área.

El encaje de Toure en el nuevo Liverpool

La temporada de Toure en Alemania ha sido llamativa: cinco goles y nueve asistencias en la Bundesliga. Habitualmente parte desde la banda izquierda, lo que abre un escenario interesante para el Liverpool: podría llegar junto a un especialista para el costado derecho como Diomande, cubriendo dos necesidades a la vez en la reconstrucción del frente ofensivo.

Toure no es solo un regateador vistoso. Su juego está cargado de intención. Busca al delantero centro, encara, rompe líneas y vive en campo rival. Ese tipo de perfil podría ser oro para Isak, que ha sufrido un primer año muy duro en Merseyside, golpeado por las lesiones y atrapado en un sistema que todavía no funciona como Slot pretende.

El extremo de Hoffenheim conecta con la grada. Tiene ese punto de imprevisibilidad que levanta a la gente del asiento, pero también una base sólida de producción. No es solo fuegos artificiales. Es un futbolista que, con tiempo, puede asentarse como pieza fija en la delantera del Liverpool, aportando ritmo, agresividad y desequilibrio.

El periodista Bence Bocsak ha llegado a decir que Toure le recuerda “un poco al joven Sadio Mané”. La comparación es pesada, pero no gratuita: se trata de un extremo de ida y vuelta, intenso, eléctrico, siempre dispuesto a atacar el espacio y el área rival.

Todavía tiene margen de mejora en la zona de definición. Sus cinco goles en liga pueden parecer pocos para un atacante de banda, pero el dato que lo matiza todo es otro: solo ha fallado tres grandes ocasiones en toda la temporada. Hay instinto, hay filo. Le falta pulirlo.

Su impacto en el último tercio se aprecia también en la creación: 11 grandes ocasiones generadas en la Bundesliga, sin ser el encargado principal de las jugadas a balón parado. Un registro que explica por qué los analistas de Anfield han puesto la lupa sobre él. La energía con la que ataca el área, su insistencia en conducir hacia dentro y su capacidad para ganar duelos hablan de un techo muy alto.

Los números físicos y atléticos refuerzan la sensación de déjà vu con Mané: 1,6 regates ganados y 5,1 duelos ganados por partido esta campaña. No es Mané, y probablemente nadie lo será. El senegalés es irreemplazable, y el propio Gakpo ha quedado muy lejos de ese listón durante este curso.

Pero el Liverpool necesita una sacudida en ataque. Necesita piernas nuevas, ideas frescas y un jugador capaz de encender de nuevo a Anfield. Si el club decide lanzarse por Bazoumana Toure, podría encontrar en él algo más que un fichaje ilusionante: quizá la chispa que vuelva a poner en marcha el motor gripado de Arne Slot.