La resaca de Inglaterra y el sueño escocés en el Mundial
La tercera jornada de la fase de grupos ha cambiado el pulso del Mundial. Inglaterra se atascó ante Ghana, Escocia se prepara para un examen gigantesco frente a Brasil y Cristiano Ronaldo volvió a gritar que sigue vivo en los grandes escenarios. Entre protestas formales, lesiones que inquietan y cálculos de clasificación, el torneo entra en territorio nervioso.
Inglaterra se atasca… y Bellingham pide “aguantar el chaparrón”
El 0-0 de Inglaterra ante Ghana dejó un sabor agrio. No solo por el marcador, sino por la sensación de haber dejado escapar la oportunidad de sellar el billete a octavos. Sin embargo, el mejor del partido, Jude Bellingham, eligió la vía del temple: habló de “second game fever” y pidió al grupo “roll with it”, asumir el bache y seguir adelante antes del duelo final del grupo ante Panamá.
No es un episodio aislado. Es el cuarto empate consecutivo de Inglaterra en el segundo partido de un gran torneo, una secuencia que se remonta a la Eurocopa 2020. El patrón se repite: arranque sólido, segundo paso trabado, obligación de resetear. El sábado, contra Panamá, el margen de error se reduce. La victoria ya no es una opción estética, es una necesidad competitiva.
El empate, eso sí, casi asegura el pase a dieciseisavos: Inglaterra lidera el Grupo L y será primera si mejora el resultado de Ghana frente a Croacia. Eberechi Eze lo resumió con calma: el punto no cambia el plan, el objetivo sigue siendo ganar y mantener la cabeza fría en un torneo largo.
La polémica Bellingham–Almirón enciende a Paraguay
El partido ante Ghana no solo dejó dudas futbolísticas. También desató un conflicto reglamentario. En España se filtró que la federación de Paraguay ha presentado una protesta oficial ante FIFA por el trato dispar entre Jude Bellingham y Miguel Almirón.
El inglés fue fotografiado cubriéndose la boca con la mano mientras hablaba con Jordan Ayew. No vio ni amarilla. Almirón, en cambio, se convirtió en el primer expulsado del Mundial por ese mismo gesto, castigado con roja directa en un duelo tenso ante Turquía tras revisión del VAR. El paraguayo se perderá por ello el decisivo choque ante Australia.
Paraguay alega que la norma –introducida para este Mundial a petición de Gianni Infantino tras un caso de insultos homófobos en Europa– no se está aplicando con el mismo rasero. FIFA, por ahora, guarda silencio, pero la controversia ya ha salpicado de lleno a Inglaterra.
Kane, del fallo ante Ghana al respaldo total a Tuchel
El otro foco del empate en Boston fue Harry Kane. El capitán falló una ocasión que suele ser sinónimo de gol: disparo alto desde siete metros en el tramo final. Lejos de recrearse en la culpa, el delantero de Bayern Munich se mostró pragmático.
Recordó que “nueve de cada diez veces” esa jugada acaba en la red y asumió que, en torneos así, hay noches en las que la pelota simplemente no quiere entrar. Reivindicó también que no siente que el equipo dependa en exceso de él: cualquier ‘9’ de una gran selección vive bajo la lupa del gol, y cuando no marca, llegan las preguntas.
En paralelo, Kane se alineó con Thomas Tuchel, su seleccionador, que ha rechazado la idea de una Inglaterra “Kane-dependiente”. El capitán aseguró que la carga de liderar al país no le pesa y que el grupo tiene recursos ofensivos de sobra. El sábado, ante Panamá, tendrá la oportunidad de demostrarlo.
Alarmas médicas: Rice y James, en el alambre
El empate dejó otra preocupación: el estado físico de Declan Rice. El mediocentro, pieza clave desde la llegada de Tuchel, salió cojeando y abandonó el Boston Stadium con la pierna vendada. Según la BBC, no hay temor a una lesión de larga duración, pero podría ser reservado ante Panamá.
Reece James, castigado por problemas físicos en el Chelsea, también será evaluado. Completó los 90 minutos frente a Ghana, pero el cuerpo técnico no descarta darle descanso. Y sobre Rice planea otro riesgo: vio la primera amarilla inglesa del torneo por una falta sobre Jerome Opoku. Una segunda tarjeta ante Panamá le dejaría fuera del hipotético cruce de segunda ronda. El reglamento es claro: dos amarillas significan un partido de sanción, aunque las tarjetas se limpian tras la fase de grupos.
Ronaldo se reivindica con un doblete y Bruno respira
Mientras Inglaterra se enredaba, Cristiano Ronaldo encontró su escenario perfecto. El portugués firmó un doblete en la goleada 5-0 de Portugal sobre Uzbekistán y proclamó que estaba “de vuelta”. El eco de sus palabras recordó a otras declaraciones grandilocuentes del pasado, pero en esta ocasión las cifras le respaldaron.
Bruno Fernandes, capitán de Manchester United y socio de Ronaldo en la selección, no ocultó su alivio. Admitió que era importante para el grupo que su capitán volviera a marcar, lo definió como su referencia en ataque y se mostró encantado de haber dado la asistencia en el segundo tanto. Portugal se jugará el liderato del Grupo K ante Colombia en Miami, con un Ronaldo ya enchufado y con la vista puesta en el Pichichi del torneo.
Escocia, al borde de la historia… y con Neymar enfrente
Si Inglaterra lidia con la frustración, Escocia cabalga entre la ilusión y el vértigo. El equipo de Steve Clarke llega a Miami para enfrentarse a Brasil con la clasificación en juego y la posibilidad, todavía remota pero real, de cruzarse con Inglaterra en octavos en Ciudad de México el 6 de julio.
El escenario es claro: si Escocia derrota a Brasil, estará en la siguiente ronda y podría incluso liderar el grupo si Marruecos tropieza ante Haití. Un empate, casi con total seguridad, también bastaría: los cuatro puntos suelen ser billete seguro como una de las mejores terceras. Incluso una derrota ajustada mantendría opciones, con tres puntos y una diferencia de goles de -1, un registro que en otros torneos ha sido suficiente para colarse entre las mejores terceras.
El problema es el rival. Brasil, cinco veces campeona del mundo, llega en ascenso tras su 3-0 a Haití y recupera a Neymar, que aún no había debutado en este Mundial por un problema en el gemelo. Carlo Ancelotti confirmó que el ‘10’ está “disponible, en forma y listo para jugar”, capaz de disputar media parte o los 90 minutos. La mala noticia para los brasileños es la baja de Raphinha por lesión muscular.
Ancelotti, eso sí, no se fía de Escocia. Elogió a un equipo “de calidad”, bien organizado y lleno de “luchadores”, citando a Scott McTominay y John McGinn como ejemplos de experiencia. La historia tampoco sonríe a los escoceses: se han medido a Brasil en los Mundiales de 1974, 1982, 1990 y 1998 sin lograr una sola victoria. Esta noche, en Miami, el Tartan Army quiere escribir otra página.
La marea escocesa conquista Miami
En las calles y playas de Miami ya se vive el partido. La hinchada escocesa ha tomado la ciudad: gaitas, kilts, cerveza y cánticos que se mezclan con los de los aficionados brasileños. La Tartan Army, que ya dejó su sello en Boston en los duelos ante Haití y Marruecos, ha sido elogiada por las autoridades locales por el ambiente festivo y sin incidentes.
La policía británica, desplazada para colaborar con sus homólogos estadounidenses, ha destacado el comportamiento tanto de los seguidores ingleses como de los escoceses. En Boston, unos 30.000 aficionados de Inglaterra llenaron el Boston Stadium sin que se registraran arrestos de nacionales británicos. El contraste con otros torneos recientes es evidente y, de momento, el Mundial en suelo estadounidense está siendo un escaparate de convivencia en las gradas.
Un Mundial bajo la lupa: clima, horarios y viejos fantasmas
Detrás del balón, la organización también vive bajo presión. FIFA ha admitido que los últimos partidos de la fase de grupos podrían no disputarse de forma simultánea si las tormentas vuelven a golpear como en el Francia–Irak, retrasado casi cuatro horas. Desde el célebre “Desastre de Gijón” de 1982, el organismo había blindado la última jornada con horarios idénticos para evitar sospechas de pactos. El reglamento actual lo recoge, pero introduce una salvedad por fuerza mayor.
La posibilidad de que la meteorología rompa esa sincronía reabre viejos temores sobre posibles manipulaciones de resultados. El precedente de Alemania Occidental y Austria, que dejó fuera a Argelia, sigue muy presente. Si el clima entra en juego, el debate está servido.
Un Mundial que no da tregua
Mientras Alemania anuncia que afrontará su duelo ante Ecuador “como una final” pese a estar ya clasificada, Argentina planea no reservar a Lionel Messi frente a Jordania a pesar de tener asegurado el primer puesto de su grupo. El capitán albiceleste, con cinco goles en dos partidos, quiere seguir sumando minutos y tantos en Dallas, incluso con el termómetro rozando los 38 grados.
El torneo avanza a toda velocidad, entre protestas formales, debates reglamentarios, supersticiones –como la del brujo ghanés que asegura haber “liberado” a Harry Kane tras atribuirse su sequía ante Ghana– y estrellas que regresan a escena. Inglaterra necesita golpear de nuevo ante Panamá. Escocia sueña con tumbar a Brasil en una noche que puede cambiar su historia.
La pregunta es sencilla y brutal: cuando el polvo se asiente tras esta tercera jornada, ¿quién seguirá en pie para pelear por el título y quién descubrirá que el Mundial se le ha escapado entre los dedos?






