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Sandro Tonali, la obsesión de Tottenham para el centro del campo

Tottenham ha puesto nombre y apellido a su gran obsesión para el centro del campo: Sandro Tonali. El mediocentro de Newcastle se ha convertido en objetivo prioritario para Roberto De Zerbi, decidido a reconstruir un equipo que acaba de esquivar el desastre del descenso y que ahora necesita algo más que oxígeno: necesita jerarquía con balón.

El técnico italiano quiere una pieza capaz de mandar en los partidos, de marcar el ritmo y de elevar el techo técnico de una plantilla que se ha quedado corta cuando el juego ha pedido pausa, criterio y personalidad. En su libreta, ese rol tiene dueño: Tonali.

De Zerbi toma el mando en los despachos

El club ha prometido respaldo y gasto fuerte en este mercado, y el movimiento por Tonali sería la prueba definitiva de que Tottenham va en serio con De Zerbi. El italiano no solo dirige en el banquillo: tendrá voz muy fuerte en las decisiones de fichajes. Y su mensaje es claro. Quiere un mediocentro que dicte, que se ofrezca siempre, que conecte líneas y que sostenga el plan de juego que ha hecho reconocible a sus equipos.

Tonali encaja en todo. Internacional con Italia, uno de los centrocampistas más valorados de la Premier League y desde hace tiempo en las listas de clubes como Arsenal, Manchester City y Manchester United. No es un jugador que se encuentre fácilmente en el mercado, y menos en un verano en el que los mediocentros se pagan a precio de oro.

Un muro llamado Newcastle

El problema para Tottenham es obvio: Newcastle no quiere vender. Tonali tiene contrato hasta 2029, firmado en 2024 mientras cumplía una sanción de 10 meses por apuestas. No hay cláusula de rescisión, un detalle que coloca al club del norte de Inglaterra en una posición de fuerza en cualquier negociación.

Solo una oferta enorme podría cambiar el escenario. Newcastle solo se sentaría a hablar por una cifra descomunal, acorde al valor que le dan a un futbolista que consideran pieza clave de su proyecto. No están en modo liquidación.

En abril se filtró una sensación compartida en el vestuario: Tonali, Anthony Gordon y Tino Livramento verían con buenos ojos un nuevo reto este verano. Gordon ya ha dado el salto a Barcelona por 69 millones de libras. El siguiente gran movimiento podría involucrar a Tonali, si alguien está dispuesto a llegar a las cifras que pide Newcastle. Tottenham se prepara para comprobar hasta dónde llega ese listón.

El tablero de la Premier: City y United miran a otro lado

Que Tonali guste a Arsenal, City y United no es nuevo. Lo significativo es que, a día de hoy, ninguno de esos gigantes está centrando sus esfuerzos en él. City ha decidido atacar otro perfil y negocia con Nottingham Forest por Elliot Anderson, una operación que se espera por encima de los 100 millones de libras. United, por su parte, ya tiene un acuerdo con Atalanta por Ederson y ahora persigue a Mateus Fernandes, de West Ham.

Ese contexto abre una ventana para Tottenham. Con City y United ocupados en otros objetivos, la carrera por Tonali queda menos congestionada, aunque no menos cara. El movimiento de City por Anderson, por volumen económico y por impacto en el mercado, amenaza con encarecer todavía más cualquier operación por centrocampistas de élite. Spurs sabe que entra en un terreno donde cada millón se discute y cada detalle contractual pesa.

Un verano de cirugía mayor en Tottenham

El plan de Tottenham no se limita al mediocentro. El club ya se ha movido con rapidez en defensa, asegurando las llegadas de Marcos Senesi y Andy Robertson a coste cero. Dos refuerzos experimentados para apuntalar una línea que ha sufrido demasiado. Y no se queda ahí: De Zerbi quiere otro central y el elegido es Jan Paul van Hecke, de Brighton.

La relación entre ambos clubes, sin embargo, no se reduce a una sola negociación. Brighton ha presentado una oferta de 30 millones de libras por Luka Vuskovic, central de 19 años que se ha consolidado como uno de los defensas jóvenes más prometedores de Europa tras su cesión al Hamburgo. El jugador ve con buenos ojos el paso a Brighton, pero en Tottenham no están dispuestos, por ahora, a aceptar la propuesta actual. El tira y afloja está servido.

Mientras tanto, en el centro del campo todo se ordena alrededor de la idea De Zerbi: un equipo que salga jugando, que domine la posesión y que tenga un cerebro claro en la base. Ese hueco lleva el nombre de Tonali. El resto de piezas deberán encajar alrededor.

La herencia de Son y un frente de ataque por rehacer

Hay otro problema que lleva un año sin resolverse: el reemplazo de Heung-Min Son en banda. Tottenham lleva tiempo rastreando el mercado sin éxito. Los intentos por Bryan Mbeumo y Antoine Semenyo se quedaron en nada. Ahora, el nombre que aparece en la lista es Savinho, de Manchester City.

No se trata solo de encontrar un extremo. De Zerbi quiere también un delantero capaz de moverse por todo el frente de ataque, alguien que pueda caer a banda, fijar centrales o atacar el área según lo pida el partido. La pasada temporada dejó una lección dolorosa: la plaga de lesiones destrozó los planes. El técnico no quiere volver a quedarse sin alternativas cuando el calendario apriete.

La incógnita en la portería

La portería tampoco está cerrada. Guglielmo Vicario podría regresar a Italia. Juventus lo tiene en su lista mientras estudia un posible movimiento, e Inter ya mostró interés en el pasado. Si el guardameta decide salir, Tottenham tendrá que reaccionar rápido. De momento, Antonin Kinsky terminó la temporada como titular con De Zerbi, pero el club sabe que no puede entrar en un curso nuevo con dudas en una posición tan sensible.

Un mensaje al mercado

Entre la reconstrucción de la defensa, la búsqueda de un heredero para Son, el posible relevo en la portería y la obsesión por un mediocentro dominador, el proyecto De Zerbi en Tottenham se define con claridad: fútbol de control, alto nivel técnico y una estructura pensada para mandar, no solo para resistir.

En ese guion, Sandro Tonali es algo más que un fichaje deseado. Es una declaración de intenciones. Si Tottenham logra sacarlo de Newcastle, enviará un mensaje rotundo a la Premier: este proyecto no ha venido solo a sobrevivir. Ha venido a cambiar el orden de las cosas. La cuestión es si estará dispuesto a pagar el precio que exige abrir esa puerta.