Tete Yengi: El ‘9’ que brilla en los Socceroos
Tete Yengi, el ‘9’ larguirucho que se gana un sitio en los Socceroos
El debut soñado de Tete Yengi con Australia no llegó con un golazo acrobático ni con una jugada de fantasía. Llegó con lo que él mismo define con una sonrisa: ser “un tipo largo”. Un zancada más, una pierna estirada al límite y la red que se mueve ante Suiza en el último amistoso antes del Mundial. Primer partido, primer gol. Y una historia que cambia de tono justo a tiempo.
Hace apenas unos meses, el delantero perteneciente a Livingston vivía en otro paisaje. Dos goles en 23 partidos en un equipo hundido en la parte baja de la Premiership escocesa, condenado al descenso y sin demasiada luz para los atacantes. En enero, salida a préstamo a Machida Zelvia y un giro de guion: seis tantos en 22 encuentros, tercer puesto en la East Region de Japón y billete hasta la final de la Asian Champions League.
Ese impulso le abrió por fin la puerta grande: la llamada de Tony Popovic para la selección absoluta. Tarde, pero a tiempo para el gran escenario.
Gol de “tipo largo” y estreno soñado
Ante Suiza, en el 1-1 que cerró la preparación de Australia antes de la fase final, Yengi no desaprovechó su momento. Compartió delantera con Cristian Volpato, extremo de Sassuolo, y con Nestory Irankunda. Tres caras nuevas, tres apuestas de Popovic para refrescar el frente ofensivo en un solo golpe.
La jugada del gol resume bien quién es Yengi hoy. Balón largo de Cam Burgess, desmarque de Connor Metcalfe, y el delantero que entra al área con una sola idea en la cabeza: atacar el espacio.
“Mi primer pensamiento fue entrar al área”, explicó después. Cuando vio el envío, pensó que se iba largo. Un “oh, no” fugaz. Pero entonces apareció el “tipo largo”: estiró la pierna, llegó por milímetros y empujó el balón a la red. Alivio, sonrisa y un grito que sonó a desahogo.
“Solo puedes soñar con momentos así. Primer partido, primer gol, no se puede empezar mejor”, reconoció, todavía con la adrenalina del estreno. No hubo falsa modestia, sí gratitud y ambición: quiere más.
De la lucha por no descender al escaparate mundial
Su trayectoria reciente explica la mezcla de euforia y calma que transmite. En Livingston, al que llegó tras salir de Ipswich Town en 2024, le tocó vivir un contexto áspero: pocos balones, muchas urgencias y un equipo que se desangraba jornada a jornada hasta el descenso. Para un delantero, un escenario ingrato.
El préstamo a Machida Zelvia cambió el aire. Más minutos, más confianza, más presencia en área rival. Seis goles y un papel importante en un conjunto que no solo peleó arriba en la East Region japonesa, sino que además alcanzó la final de la Asian Champions League. Ese rendimiento, sin ruido pero sostenido, acabó pesando en la mesa de Popovic.
La recompensa: un billete a un Mundial con un papel que ya no parece testimonial.
Química en ataque y un reto llamado Grupo D
Ante Suiza, Yengi no solo celebró su primer gol con la camiseta de los Socceroos. También dejó pistas de una sociedad ofensiva que puede marcar el torneo para Australia. Él mismo lo subraya: la conexión con Irankunda y Volpato no es casual.
“Con Nestory somos muy buenos amigos, queremos jugar juntos en el campo”, confesó. El entendimiento con Volpato, en su primer partido con ambos, también le dejó buenas sensaciones. Habla de “top players”, de jugadores que están ahí “por una razón”, y se incluye sin complejos en ese grupo. No es arrogancia, es la convicción de quien ha tenido que ganarse cada minuto.
La idea es clara: cuanto más tiempo compartan césped, mejor fluirá el enlace entre ellos. Toques rápidos, apoyos, paredes. “Tenemos que mostrar por qué estamos aquí con nuestro buen juego combinado y todo”, insiste. El mensaje es directo: no basta con estar en la lista, hay que justificarla cada vez que ruede el balón.
Por delante espera un Grupo D exigente, con Turquía, Paraguay y la anfitriona Estados Unidos. Tres estilos distintos, tres defensas que ya han tomado nota del “tipo largo” que se estira dentro del área. Yengi mira ese horizonte con hambre.
“Estoy deseando jugar más con ellos y ojalá podamos hacer algo especial”, lanza como desafío. La pregunta ya no es si merecía la llamada. La cuestión es hasta dónde puede llegar este tridente nuevo en un Mundial que no suele perdonar a los que dudan.






