Vlahovic y su futuro incierto: Juventus, Bayern y Barça en la pelea
La Juventus lleva meses hablando con Dusan Vlahovic. Todavía no tiene un sí. Ni siquiera después de que el serbio saliera del banquillo el fin de semana, marcara el 1-0 decisivo y escuchara todo el estadio corear su nombre. El gol no cambió nada en lo esencial: el futuro del delantero sigue abierto.
El problema está claro: dinero y ambición. Según La Gazzetta dello Sport, Vlahovic quiere mantener su salario actual, unos 12 millones de euros netos por temporada. La Juve, presionada por sus propias cuentas, solo está dispuesta a poner sobre la mesa la mitad. La brecha es enorme para un club que intenta reconstruirse sin perder competitividad.
El propio jugador no se esconde. Tras su último tanto, dejó una frase que retumbó en Turín: “¿Mis dos últimos partidos con la Juve? Ya veremos…”. No es una despedida, pero tampoco un compromiso. Es la respuesta de alguien que sabe que el mercado le mira.
Bayern y Barça, a la espera del movimiento
Vlahovic quiere esperar. Quiere ver si llega una oferta más suculenta de otro gigante europeo. Y ahí entran en escena Bayern Munich y FC Barcelona, que siguen de cerca cada gesto, cada declaración, cada silencio.
Ambos clubes buscan algo muy concreto: un heredero a largo plazo para Robert Lewandowski. El polaco dejó un vacío que todavía condiciona la planificación deportiva en Múnich y que, en Barcelona, obliga a pensar en el futuro a medio plazo.
En Alemania, el interés no es nuevo. Los rumores que vinculan al serbio con el Bayern datan de principios de 2022, cuando aún estaba dando sus primeros pasos en la Juventus. En los últimos días, La Gazzetta dello Sport ha ido más allá: sitúa al Bayern como destino preferido del delantero.
El escenario, sin embargo, no es tan sencillo. En el Allianz Arena, Vlahovic no llegaría como estrella indiscutible, sino, en principio, para ocupar un rol de apoyo. Nicolas Jackson, cedido por Chelsea, dejará el club al final de la temporada —el director deportivo Max Eberl ya ha confirmado que no se activará la opción de compra—, y ahí se abre un hueco. Un hueco importante, pero no necesariamente el trono absoluto del ataque.
Un salario de estrella en tiempos de tijera
La gran incógnita está en el salario. Juventus no puede, o no quiere, mantener los 12 millones netos. Y no está claro que el Bayern pueda hacerlo.
Eberl y su directiva trabajan bajo presión para reducir la masa salarial. El club bávaro, acostumbrado a mandar también en los despachos, vive una fase en la que cada contrato millonario se mira con lupa. Encajar las pretensiones de Vlahovic en ese contexto no será sencillo.
Mientras tanto, el Bayern explora otras vías. El nombre de Antony Gordon, del Newcastle United, ha irrumpido con fuerza. Según The Athletic, el inglés se considera una alternativa a Yan Diomande, de RB Leipzig. Ambos supondrían un desembolso importante en traspaso y ofrecen perfiles distintos: más versatilidad, más juego entre líneas, menos etiqueta de “nueve puro”.
No son los únicos en la lista. Informaciones recientes mencionan también a William Osula, compañero de Gordon, y a Charles De Ketelaere, del Atalanta. De acuerdo con kicker, el belga es visto como la primera alternativa real a Gordon. Una pista más de que el Bayern no quiere quedar atrapado en una sola opción.
Turín le abraza, el cuerpo le pone límites
En todo este juego, hay un matiz que complica la ecuación: el estado físico de Vlahovic. Corriere dello Sport subraya que ni siquiera está claro qué tipo de señales ha enviado realmente el Bayern al entorno del jugador, en parte porque su condición física todavía genera dudas.
El serbio regresó hace poco a una convocatoria tras una larga ausencia por una lesión persistente en los aductores. En su vuelta, firmó un gol saliendo desde el banquillo en el 1-1 ante Hellas Verona. Otro destello de lo que puede ofrecer cuando está bien. Pero también un recordatorio de que su continuidad a alto nivel todavía debe ponerse a prueba.
Mientras tanto, en Piamonte, el ambiente es otro. La grada le protege. Le canta. Le reclama como referente. Vlahovic, cuentan, se siente cómodo en la región, integrado en el día a día del club y la ciudad. No parece un jugador incómodo ni desconectado, pese al tira y afloja contractual.
Ahí está la paradoja: un delantero que se sabe querido, pero que no cede en sus exigencias. Un club que lo considera pieza central, pero que se niega a romper su nueva escala salarial. Y dos gigantes europeos esperando a que alguien dé el primer paso.
La pregunta ya no es solo dónde jugará Vlahovic la próxima temporada. La verdadera cuestión es quién se atreverá a pagarle como la estrella que él está decidido a ser.






