Webb defiende el VAR tras el gol anulado a West Ham
El gol que encendió a todo West Ham duró apenas unos segundos en el marcador. Callum Wilson creyó haber firmado un empate agónico ante Arsenal, en el quinto minuto del añadido, pero la celebración se congeló cuando entró en escena el VAR. Foul sobre David Raya y tanto anulado. Final: 1-0 para el líder. Polémica servida.
Howard Webb, máximo responsable de los árbitros profesionales en Inglaterra, ha querido cerrar el incendio. Lo hizo en el programa Match Officials Mic'd Up, donde defendió sin matices la decisión de Chris Kavanagh en el campo y de Darren England en la sala VAR.
“¿Es falta sobre el portero? Categóricamente sí”, subrayó Webb, recordando el criterio que, según él, se ha repetido desde la pretemporada: si un guardameta ve sus brazos agarrados u obstruidos y no puede hacer su trabajo, será sancionado el atacante.
El audio que lo cambia todo
La publicación del audio entre el colegiado y el VAR revela cómo se gestó el giro dramático. Sobre el césped, la decisión inicial fue conceder el gol de Wilson. Desde la sala, la revisión fue fulminante.
En la transcripción, Darren England detecta de inmediato la infracción de Pablo sobre Raya: describe cómo la mano del jugador de West Ham sujeta el brazo del portero, cómo cruza el cuerpo y le impide atacar el balón con normalidad. Para el VAR, la interferencia es clara, determinante.
La imagen encaja con el relato de Webb: un portero bloqueado en el momento decisivo, en medio del caos de un balón parado en el descuento, cuando un punto puede valer una temporada.
Dos banquillos, dos mundos
La decisión dejó una estampa muy reconocible en la Premier League: un banquillo aplaudiendo al VAR, el otro denunciando el criterio. Mikel Arteta, con Arsenal en la cima de la tabla con 79 puntos tras 36 jornadas, habló de “mucha valentía” por parte de los árbitros en una acción que protegía a su guardameta y blindaba un triunfo clave en la carrera por el título.
En el lado opuesto, Nuno Espírito Santo no ocultó su frustración. West Ham, hundido en la zona de descenso con 36 puntos y en el puesto 18, vio cómo se le escapaba un empate que podía cambiar el ánimo y la clasificación. El técnico portugués habló de “falta de consistencia”, un reproche que resuena cada fin de semana en los campos ingleses cuando el VAR entra en juego.
La misma jugada, dos lecturas. La posición en la tabla lo explica casi todo.
Un problema creciente en las áreas
Webb admitió que esta temporada ha sido “más única” que las anteriores por el volumen y la naturaleza de los contactos dentro del área. El fútbol inglés vive un pulso constante entre la tradición del juego físico y la necesidad de proteger a los jugadores, en especial a los porteros, en un contexto donde cada córner y cada falta lateral se preparan al milímetro.
Los entrenadores de jugadas a balón parado buscan ventajas en cada detalle: bloqueos, marcajes mixtos, agarrones discretos. Los árbitros, mientras tanto, caminan sobre una línea finísima entre dejar jugar y sancionar.
El caso de Raya y Pablo se convierte así en un ejemplo de libro para los comités arbitrales: ¿hasta dónde se permite el contacto? ¿En qué momento un simple forcejeo pasa a ser una falta que invalida un gol en el minuto 95?
Lo que viene: más control sobre el “grappling”
Consciente de que el tema no se apaga con una explicación en televisión, Webb adelantó que al final de la temporada habrá reuniones específicas para abordar el exceso de agarrones y bloqueos en el área. La PGMOL sabe que necesita trazar líneas más nítidas, tanto para los árbitros como para los clubes.
La batalla táctica en las jugadas a balón parado no va a desaparecer. Se perfecciona. Se profesionaliza. Y obliga a los árbitros a tomar decisiones en escenarios cada vez más grises, con partidos, puntos y títulos en juego.
Mientras tanto, la clasificación mantiene la tensión en lo más alto. Arsenal manda con 79 puntos, perseguido por Manchester City, que suma 74 y aún guarda un partido en la recámara. Cada córner, cada contacto, cada intervención del VAR puede inclinar el campeonato.
En la parte baja, West Ham pelea por salir del barro con la sensación de que un gol, este gol, pudo cambiar su historia reciente. La pregunta es inevitable: ¿cuántas veces más esta temporada un agarrón en el área decidirá quién celebra un título y quién desciende?






