Achraf Hakimi enfrentará juicio por violación mientras capitaneara a Marruecos
La carrera de Achraf Hakimi entra en uno de sus tramos más delicados. No por un rival sobre el césped, sino por una decisión judicial en Francia que marcará su futuro dentro y fuera del fútbol. La justicia de Hauts-de-Seine ha considerado que existen pruebas suficientes para enviar al internacional marroquí a un juicio penal por violación, tras una larga investigación abierta por una denuncia presentada en febrero de 2023.
De una noche en Boulogne-Billancourt a un juicio penal
El caso nace de la denuncia de una joven que reportó una agresión sexual en el domicilio del jugador, en Boulogne-Billancourt. A partir de ahí, el procedimiento se alargó durante tres años de pesquisas judiciales, declaraciones y análisis de pruebas.
Tras esa fase de instrucción, la fiscalía solicitó formalmente la apertura de un juicio. La decisión final llegó desde la instancia de apelación, que confirmó la remisión del caso a un tribunal penal. Para las autoridades de Hauts-de-Seine, el expediente reúne elementos suficientes como para no archivar y dar paso directamente a un juicio completo contra el defensa de 27 años.
La abogada de la acusación particular, Rachel-Flore Pardo, celebró la resolución como un paso coherente y necesario. A su juicio, la decisión encaja con todo lo recopilado durante la investigación y con las posiciones tanto de la fiscalía como del juez de instrucción y del abogado general ante el tribunal de apelación. Para la denunciante, subraya su representante, el auto supone alivio y esperanza: la esperanza de que el juicio sirva para otras mujeres y contribuya a romper lo que describe como una fortaleza de negación e impunidad en torno a la violencia sexual, también en el fútbol masculino de élite.
La versión de Hakimi: silencio, fama y una acusación “falsa”
Hakimi rompió su silencio en redes sociales tras conocerse la decisión. El lateral marroquí aseguró que la propia justicia le habría trasladado que, de no ser una figura conocida, “nunca habría habido caso”. Explicó que eligió callar durante años, convencido de que mantener la calma, conservar la dignidad y confiar en el sistema judicial bastaría para que se tomaran “las decisiones correctas”.
Su entorno jurídico sostiene una tesis frontalmente opuesta a la de la acusación. El equipo legal del jugador habla de “multitud de elementos exculpatorios” revelados durante la investigación, que —según su lectura— en cualquier otro expediente habrían desembocado en un sobreseimiento. La defensa insiste en que el proceso ha ignorado pruebas clave en favor del futbolista y que Hakimi espera ahora el juicio para poder defenderse públicamente de lo que califica como una falsa acusación.
El choque de relatos ya no se libra solo en los despachos. Se proyecta sobre la imagen de uno de los laterales más influyentes de su generación, convertido de repente en protagonista de un caso penal de enorme repercusión.
Un juicio en el horizonte y un Mundial en juego
La dimensión deportiva añade una tensión extra. Hakimi no atraviesa un momento cualquiera de la temporada: está ejerciendo de capitán de Marruecos en el Mundial 2026, con todo lo que eso implica en términos de presión mediática y responsabilidad colectiva.
En plena tormenta judicial, el defensa debe liderar a su selección en un duelo clave de la segunda jornada de la fase de grupos ante Escocia, este viernes por la noche. Mientras se prepara para frenar extremos y lanzar al equipo al ataque, la sombra de un juicio penal en Francia acompaña cada paso, cada entrenamiento, cada aparición pública.
El caso también mantiene en alerta a su club, Paris Saint-Germain. La entidad parisina seguirá muy de cerca la evolución del procedimiento a medida que se acerque la pretemporada. Se espera que en Francia se fije pronto una fecha definitiva para el juicio, un calendario que puede condicionar decisiones deportivas, de vestuario y de imagen corporativa.
Entre la batalla legal y la exigencia máxima del Mundial, Hakimi camina ahora sobre una línea finísima, con un ojo en los tribunales y el otro en el césped. La próxima gran cita no será solo en un estadio lleno, sino ante un tribunal que tendrá en sus manos una parte decisiva de su futuro.






