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El fichaje de Alex Scott y el futuro del Liverpool de Iraola

El mercado aún no ha arrancado de forma oficial, pero en Liverpool ya hay un nombre que se repite con insistencia en los despachos y en los programas de radio: Alex Scott. El centrocampista del Bournemouth se ha convertido, según varias informaciones en Inglaterra, en “uno a seguir” en este arranque de verano, y el ruido alrededor de su futuro no deja de crecer.

Un Liverpool herido que busca reconstruirse

El club de Anfield llega a este verano con la sensación de oportunidad perdida. La temporada terminó mal, tan mal que Arne Slot acabó fuera del banquillo tras una campaña por debajo de las expectativas. El relevo ya está firmado: Andoni Iraola, confirmado la semana pasada, aterriza con la misión de reactivar un equipo que se quedó corto, sobre todo, en el corazón del campo.

Liverpool llevaba tiempo trabajando su hoja de ruta para este mercado, pero la llegada del técnico vasco ha introducido un matiz clave: su influencia en el perfil de los fichajes. Ahí aparece Alex Scott. No es un desconocido para el club, ni mucho menos, pero la relación previa entre jugador y entrenador en Bournemouth ha encendido todas las alarmas en la directiva red.

El periodista Jamie Dickenson desveló recientemente que Iraola “podría hacer de Scott su primer fichaje del verano”, con Liverpool valorando seriamente una oferta en torno a los 40 millones de libras. Bournemouth, sin embargo, sitúa a su centrocampista en una escala superior: lo tasa en unos 60 millones. El pulso económico está servido.

Scott, de 22 años, se encuentra ahora en Miami concentrado con la selección de Inglaterra dirigida por Thomas Tuchel, un contexto que solo aumenta su escaparate y, con él, la tensión en el mercado.

Un centro del campo bajo sospecha

La operación no se entiende sin mirar atrás. El centro del campo fue uno de los grandes problemas del Liverpool el curso pasado. La sensación de desconexión, de falta de control en partidos clave, se convirtió en un tema recurrente. Alex Crook, especialista en mercado de talkSPORT, lo resumió con crudeza: “Ese ruido está creciendo, y se entiende por qué, porque creo que fue un problema la temporada pasada para el Liverpool, ese centro del campo”.

Las incorporaciones de Ryan Gravenberch y Alexis Mac Allister no alcanzaron el nivel esperado como pareja dominante. Ahí es donde encaja Scott para Iraola: un futbolista al que conoce, al que ha moldeado y al que ve preparado para dar un salto a un escenario de máxima exigencia.

Crook insiste en que “es claramente uno a seguir”, aunque recuerda que Bournemouth trabaja para blindar a su jugador con un nuevo contrato. El club del sur de Inglaterra no quiere convertirse en simple proveedor de talento, pero el contexto es implacable: cuando Liverpool llama, el mercado tiembla.

Competencia inglesa y una puja abierta

Liverpool no está solo. Manchester United y Tottenham también siguen de cerca la situación de Scott. En el caso del club del norte de Londres, hay un matiz emocional: el jugador creció simpatizando con los Spurs. Un detalle menor cuando entran en juego cantidades cercanas a las decenas de millones, pero que añade un punto de narrativa a la batalla.

La cifra de 40 millones que se plantea Liverpool se queda lejos de los 60 que pide Bournemouth. El margen para negociar existe, pero la entrada en escena de otros gigantes de la Premier puede empujar el precio hacia arriba. Y en Anfield lo saben.

Mientras tanto, en el tablero general del mercado, el club también mantiene interés en Yan Diomande, extremo del RB Leipzig valorado en torno a los 100 millones. Un objetivo de élite que convive con otra prioridad interna: sacar rendimiento al gasto de 415 millones realizado el verano pasado en nombres como Alexander Isak, Florian Wirtz, Milos Kerkez y otros. Iraola no solo tendrá que fichar bien; tendrá que exprimir lo que ya hay.

Scott e Iraola, una conexión que pesa

En medio de la tormenta de rumores, una voz destaca por encima del ruido: la del propio Alex Scott. Sus palabras sobre Iraola, pronunciadas antes de que se confirmara su llegada a Liverpool, ayudan a entender por qué el club ve en él algo más que un simple objetivo de mercado.

“¿Qué puede esperar Liverpool de Iraola? Es, obviamente, un gran entrenador”, explicó el centrocampista. “Se ve lo que hemos hecho como club en Bournemouth y cómo hemos progresado en las tres temporadas que ha estado con nosotros”.

Scott describió con precisión el sello del técnico vasco: una presión feroz sin balón, agresiva, muy alta, con los extremos como primera línea de defensa. “Creo que la forma en que presionamos sin posesión es muy agresiva, quizá similar a los primeros equipos de Klopp en Liverpool, esa agresividad feroz y la presión con los extremos”, añadió. Y remató: “Diría que es similar a eso. Los aficionados del Liverpool deberían estar muy ilusionados. Ha hecho mucho por mí en lo personal”.

No son palabras vacías. Son la radiografía de un entrenador y, al mismo tiempo, la carta de presentación de un jugador que se ve a sí mismo como pieza ideal en ese sistema. Scott no se ofrece, pero se describe. Y en Liverpool toman nota.

¿El primer ladrillo del nuevo Liverpool?

Bournemouth pelea por retener a su “estrella”, Liverpool mide hasta dónde llegar, y United y Tottenham observan, preparados para intervenir si el precio o el contexto se mueven a su favor. El escenario es claro: la “ruido” alrededor del traspaso crece, y las próximas semanas marcarán el desenlace.

Para Iraola, lograr que Scott sea su primer fichaje en Anfield tendría un valor simbólico enorme. Sería algo más que una incorporación: el mensaje de que su idea de juego empieza a mandar también en el mercado.

La pregunta ya no es solo si Liverpool podrá convencer a Bournemouth. Es otra, más de fondo: ¿será Alex Scott el centrocampista que marque el inicio real de la era Iraola en Anfield?