La historia de Baum: de Tanzania a la élite del fútbol europeo
Nacida en Tanzania, criada futbolísticamente en Alemania y ahora en el radar de los gigantes de Europa: la historia de Baum no es la típica curva ascendente de una promesa más. Es mucho más cruda, más íntima. Empieza en una calle cualquiera, con un balón y un hermano mayor, Dennis, que ya no está.
A los cuatro años, su familia deja Tanzania y se instala en Alemania. Para entonces, el balón ya era una extensión de sus pies. Jugaba siempre con Dennis, que falleció en un accidente de tráfico a los 17 años. Desde entonces, cada vez que pisa el césped, él está ahí: sus iniciales en las botas, cinta en la muñeca con su nombre y una frase que la acompaña. Es su ritual. Su ancla. Su combustible.
De la única chica del equipo al salto a la élite
En Alemania, Baum se abre paso en clubes locales: primero MTV Ahrensbök, después TSV Pansdorf, donde era la única niña en el equipo. No desentonaba; al contrario, llamaba la atención. Tanto que el club terminó compartiendo sus servicios con el Hamburger SV, que la incorporó a su academia juvenil en la adolescencia.
En agosto de 2022, con solo 15 años, firma su primer contrato con el primer equipo del HSV, hasta 2025. Un salto enorme para una jugadora que aún estaba en edad escolar. Ese contrato marcaría el inicio de una etapa decisiva: en tres años, Baum se convierte en pieza clave del proyecto que devuelve al Hamburgo a la Frauen-Bundesliga por primera vez desde 2012.
Su primer curso trae un ascenso a la segunda categoría y una carrera sorprendente en la DFB-Pokal, alcanzando las semifinales el mismo año en que el club asegura el billete a la máxima división. No solo sube el club; sube ella. Cada categoría, cada partido grande, la va endureciendo.
Una internacional precoz que quema etapas
Mientras se consolida en el fútbol de clubes, Baum avanza igual de rápido con las selecciones juveniles de Alemania. Juega con la Sub-16 cuando aún tiene 14 años, salta a la Sub-17 con 15 y, a los 17, disputa los cinco partidos de su país en el Mundial Sub-20, alcanzando los cuartos de final. Ahora, con 19, ya es una presencia habitual en la Sub-23.
No es una aparición esporádica, es continuidad. Minutos, responsabilidad, jerarquía creciente. El tipo de recorrido que suele anticipar una irrupción en la absoluta, aunque ella misma prefiera no correr con los plazos.
El verano en que todos la quisieron
El pasado verano marca un punto de inflexión. Su nombre circula en los despachos de los grandes. Según informó kicker, Bayern Munich, el club de su infancia, se interesa por ella. Pero Baum elige otro camino: rechaza la tentación emocional y opta por RB Leipzig, recién ascendido a la Bundesliga femenina en 2023.
Habla de “un nuevo comienzo” que le vendría “bien” tras cuatro años en Hamburgo y subraya la ambición del proyecto de Leipzig. No es un gigante consolidado, sino un equipo en construcción. Eso, para una joven atacante, significa algo muy concreto: minutos. Y los tuvo. Solo tres futbolistas de la plantilla disputaron más minutos de liga que ella la temporada pasada.
Con esa continuidad, Baum cierra el curso como máxima goleadora liguera del equipo, empatada en lo alto del ranking interno: seis goles y dos asistencias en 23 titularidades, en un conjunto que termina décimo en una liga de 14 equipos. Producción notable en un contexto que no le regala nada.
Su juego abierto, su capacidad para encarar y superar rivales en banda, despiertan atención dentro y fuera de Alemania. No tarda en aparecer su nombre vinculado a media Europa.
Arsenal al acecho, pero no solo
Ahora, tras solo una temporada en la élite alemana, todo apunta a un movimiento mayor. Bayern vuelve a la carga. Barcelona, vigente campeón de Europa y equipo al que la propia Baum ha señalado como uno de los que más disfruta viendo, también está en la pelea. Lyon, derrotado por el Barça en la última final de Champions, se interesa. Manchester United y London City se suman a la lista de pretendientes.
Sin embargo, Bild sitúa a Arsenal en la pole. El club del norte de Londres ha despedido a varias jugadoras en las últimas semanas; entre las salidas destaca la de la internacional inglesa Mead, rumbo a Manchester City. La entrenadora Renee Slegers necesita reforzar las bandas y, en Baum, parece haber encontrado el perfil que encaja con su idea.
Una extrema que no se esconde
Baum llama la atención por algo muy simple y, a la vez, cada vez más valioso: va hacia adelante sin miedo. Es directa, agresiva con balón. No especula. Su primera intención es siempre positiva, vertical, una amenaza constante para cualquier lateral. Corre, encara, repite. Y no duda.
Su velocidad potencia ese estilo. También su habilidad técnica y su capacidad para manejar ambas piernas. Esa ambidiestría la vuelve imprevisible: puede salir hacia dentro o hacia fuera, armar el disparo o buscar el centro, siempre con la misma naturalidad.
No se limita a regatear por regatear. Toma decisiones con más criterio del que suele verse en futbolistas de su edad. Aún tiene margen de mejora en esa faceta, pero ya la temporada pasada terminó como séptima máxima generadora de ocasiones de la Bundesliga. Hacerlo en un equipo que acaba décimo dice mucho de su impacto.
Su amenaza de cara a puerta no se queda atrás. Posee un golpeo fantástico desde media distancia, sobre todo con la zurda, y una lectura del juego que le permite aparecer en zonas de remate en el momento justo. Sin balón, suma por intensidad: trabaja, presiona, repite esfuerzos. Su energía al activar la presión es un detalle que los cuerpos técnicos valoran especialmente en una delantera joven.
Talento, carácter y un margen de mejora enorme
Quienes la han dirigido coinciden en el mismo punto: su actitud. Marwin Bolz, su entrenador en Hamburgo, la definió como una jugadora “decidida a mejorar”, no solo en lo técnico, también en lo físico y lo mental. Es el tipo de perfil que los grandes buscan cuando invierten en juventud: talento, pero también hambre y capacidad de soportar la exigencia.
Claro que tiene debilidades. Su presión, aunque intensa, aún necesita matices: elegir mejor los momentos, los ángulos, entender cuándo saltar y cuándo contener. Lo mismo ocurre con su toma de decisiones en ataque: saber cuándo acelerar y atacar al rival y cuándo pausar para ayudar a que el equipo construya con más calma. Tiene calidad de pase para ello; le falta experiencia en contextos de dominio constante, algo que un club grande puede ofrecerle.
Hay partidos en los que se diluye por tramos. Normal en una atacante de 19 años que apenas acumula una temporada en la élite. También debe seguir adaptándose a la dureza física del máximo nivel. Tiempo y minutos suelen corregir ese tipo de lagunas.
Ecos de Kerolin y destellos de Paralluelo
Al verla, vienen a la mente un par de comparaciones. Por su control en corto, su regate y su obsesión por encarar, recuerda en ciertos momentos a Kerolin, la estrella de Man City. Como la brasileña, puede ocupar distintas posiciones en el frente de ataque y, juegue donde juegue, buscará siempre desequilibrar, para sí misma o para las demás. Con un matiz: Baum, algo más alta, tiene potencial para convertirse en una futbolista físicamente más imponente.
Cuando utiliza su agilidad para recortar hacia dentro y armar el disparo lejano, aparecen también trazos de Salma Paralluelo, la atacante del Barcelona. La española demostró en la final de Champions lo letal que puede ser en esa acción, con un golazo para el 3-0 y otro tanto poco después. Esa jugada empieza a ser también una seña de identidad en el repertorio de Baum, aunque ella conserva más rasgos de extremo clásico que Paralluelo, utilizada con frecuencia como delantera centro.
El siguiente paso: ¿Londres, Múnich, Lyon o Barcelona?
Todo esto después de solo un año en la Bundesliga. El siguiente movimiento de Baum será observado al detalle. No tiene todavía un gran bagaje en la cumbre del fútbol europeo, pero sí varias temporadas en el fútbol sénior, aunque casi todas en categorías inferiores.
En otro momento, un fichaje por Arsenal habría generado más dudas. El club londinense ha firmado a varias jóvenes en los últimos años sin lograr integrarlas plenamente en el primer equipo: nombres como Kathrine Kuhl, Rosa Kafaji o Gio Queiroz son ejemplos recientes. La evolución de Smilla Holmberg esta temporada, sin embargo, sugiere un cambio de tendencia bajo Slegers, que asumió el cargo de forma permanente en enero del año pasado.
En términos de encaje, el escenario también tiene sentido. Slegers rota mucho a sus jugadoras de banda, tanto de un partido a otro como durante los encuentros, con cambios habituales alrededor del minuto 60. Esa exposición gradual a la Women’s Super League podría ser ideal para una futbolista con la experiencia limitada de Baum, que además se beneficiaría de un cuerpo técnico que elige a sus extremos según el tipo de partido.
Pero nada está cerrado. Barça, Lyon o Bayern, todos gigantes con una buena reputación en el desarrollo de talento joven, podrían adelantarse. London City o Manchester United, por su parte, tendrían el argumento del tiempo de juego inmediato: más minutos desde el primer día, menos competencia feroz.
La decisión recae ahora en Baum y en su entorno. Es enorme, casi fundacional para su carrera, pero todo indica que tiene la cabeza fría para afrontarla.
“Mi objetivo no es ser una estrella, principalmente quiero estar feliz con lo que hago”, explicó en Die Welt a comienzos de año. En esa entrevista también descartó fijarse el próximo Mundial absoluto como meta inmediata, apuntando en cambio a la Eurocopa de 2029 en casa como gran objetivo. Pensamiento a largo plazo, pies en la tierra y un talento que ya ha conquistado a media Europa.
La pregunta ya no es si dará el salto, sino dónde decidirá escribir el siguiente capítulo de una carrera que, a los 19 años, apenas ha empezado a desplegarse.





