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Inglaterra arranca con locura en Dallas: victoria 4-2 ante Croacia

En Dallas no fue solo un debut mundialista. Fue un asalto a lo grande. Inglaterra arrancó su andadura en el Mundial 2026 con un 4-2 ante Croacia que mezcló caos, épica y una declaración de intenciones de Thomas Tuchel.

En la grada, ambiente de Super Bowl. En el césped, un partido que por momentos recordó a una tercera ronda de FA Cup: descontrolado, eléctrico, imprevisible. Y, al final, karaoke masivo: “Hey Jude”, “Wonderwall”, “Sweet Caroline” y un “Football’s Coming Home” atronador tras el gol de Marcus Rashford en el 85’.

Kane, el capitán total y la carrera por la Bota de Oro

Harry Kane se marchó de Texas con un doblete, el brazalete intacto y un mensaje claro para sus rivales. Sus dos tantos en la primera parte le permitieron igualar los 10 goles de Gary Lineker como máximo artillero inglés en la historia de los Mundiales. No es un detalle menor. Es territorio de leyendas.

El delantero de Bayern Múnich responde también a la presión exterior. Kylian Mbappé y Erling Haaland habían abierto el torneo con sendos dobletes, Lionel Messi firmó un triplete con Argentina ante Argelia, y el inglés no tardó en contestar:

“Vi a los chicos marcar sus goles. Como delantero, solo quiero entrar en la tabla lo antes posible. Esa competencia, en el fondo de mi mente, me ayuda a empujar mis niveles. Para eso es el Mundial, para exigirme al máximo, así que es bueno empezar con un par de goles”.

Tuchel, mientras tanto, no escatimó elogios: habló de un Kane “paquete completo”, de un capitán que en la prórroga se lanza al suelo para bloquear un disparo a balón parado “con todo su cuerpo”. Para el técnico alemán, el 9 está “all in” física y mentalmente. Y se nota.

El ajuste de Tuchel: del 2-2 al vendaval

Inglaterra se marchó al descanso con un 2-2 que olía a problema. Croacia había castigado cada desajuste y el encuentro pedía una mano firme desde el banquillo. Ahí apareció la diferencia que Kyle Walker, con sinceridad poco habitual, marcó respecto a la era Gareth Southgate.

En una columna, el lateral explicó que Tuchel no duda en tocar el plan en marcha: “Contra Croacia hizo los cambios en el momento correcto y metió piernas frescas. Gareth tendía a mantener a su XI de confianza y cambiaba poco. A veces estás en el campo pensando: ‘venga, haz un cambio, haz algo’, y Thomas lo clavó. Si tienes a Saka, Rogers y Rashford entrando con 20 minutos por jugar, asusta a cualquier equipo del mundo”.

El propio Kane reveló el mensaje del descanso en el vestuario: “Nos dijo que nos quitáramos las cadenas, que nos calmáramos y fuéramos. ‘¿Qué es lo peor que puede pasar? Mostradle al mundo quiénes podemos ser’. Salimos en la segunda parte a tope y no pudieron con nosotros”.

El resultado fue un monólogo. Jude Bellingham golpeó a los dos minutos de la reanudación y cambió el tono de la noche. A partir de ahí, Inglaterra controló el ritmo, no volvió a parecer en peligro y remató a la contra con el cuarto de Rashford.

Bellingham, del ruido a la reivindicación

Pocas figuras llegan al Mundial con tanto ruido alrededor como Jude Bellingham. Lesiones en las ventanas de septiembre y octubre, ausencia en las últimas convocatorias, dudas públicas de Tuchel sobre su encaje en la “hermandad” del vestuario e incluso una frase dura atribuida al propio seleccionador sobre la opinión de su madre respecto al comportamiento del centrocampista.

En Dallas, el jugador de Real Madrid respondió de la única forma que entiende: con influencia total. Gol clave, presencia constante y una actitud que ha hecho cambiar incluso a críticos históricos como Dietmar Hamann. El exinternacional alemán, que durante su etapa en Borussia Dortmund no tragaba algunas actitudes del inglés, admitió en la retransmisión que el salto a Madrid y la conquista de la Champions en su primer año le han hecho ver a “un jugador de equipo” bajo máxima presión.

Bellingham no rehúye el debate. Al contrario, lo usa como combustible. Lo explicó en la BBC:

“Fue bueno dejar a un lado el ruido y mostrar a mi país y a mis compañeros lo comprometido que estoy para ayudarnos a ganar partidos. Ha sido una temporada dura para mí, pero me siento fresco, fuerte y con un pequeño chip en el hombro. Eso me ayuda a encontrar la concentración y la intensidad desde el inicio. A veces merezco las críticas, lo sé. Hoy fue bonito recordar a la gente de qué estoy hecho”.

Tuchel, que reconoció que el puesto estaba muy disputado con un Morgan Rogers al alza, fue tajante tras el choque: “Es un jugador muy bueno, mereció ser titular, y eso es lo que tiene que hacer para pelear por su sitio”.

Rashford, respuesta inmediata y competencia feroz

El cuarto gol, el que liberó definitivamente a la grada, llevó la firma de Marcus Rashford. No fue solo una diana. Fue la confirmación de un momento dulce en un contexto de competencia máxima.

Tuchel desveló que había mantenido una conversación con él el día anterior: le habló de lo impresionado que estaba por sus últimos 16 días en la concentración, de cómo se implicaba en cada reunión, de la velocidad con la que traducía las instrucciones tácticas al campo. Rashford, dijo el técnico, está “totalmente invertido” y empujando “en un nivel muy respetuoso” con Anthony Gordon por el puesto. En Dallas, su entrada desde el banquillo cambió la energía del ataque inglés.

Dallas, cerveza, fuego y un pub desbordado

Mientras el “Palace in Dallas” rugía, a pocos kilómetros un pub vivía su propio partido. El Londoner Pub, convertido en punto de encuentro de la hinchada inglesa, tuvo que cerrar antes de tiempo por orden del jefe de bomberos tras una noche que el propio local definió como “caos”.

Las cifras marean: 2.352 botellas de cerveza vendidas, más de 5.000 consumiciones en total y una recaudación superior a las 30.000 libras en una sola velada. Lo que no cuentan los números es la otra cara: destrozos en mobiliario y jardinería, aglomeraciones y un operativo de seguridad claramente superado, con solo dos guardias en un local lleno hasta la bandera.

En un comunicado, el pub matizó que las cifras de ventas estaban “infladas” porque no contemplaban los daños sufridos y recordó a sus clientes que el establecimiento forma parte de un complejo con otros negocios y viviendas en Mockingbird Station. La fiesta tuvo un precio.

Euforia en las gradas, prudencia en las apuestas

La victoria ante Croacia ha movido el mercado. Betway redujo la cuota de Inglaterra a campeón de 8/1 a 13/2. Lewis Knowles, portavoz de la casa de apuestas, habló de “una victoria de declaración” y de un equipo que “respondió a muchos críticos” tras un final de primera parte dubitativo.

La sensación, al menos por una noche, es que el país vuelve a creer que “football might actually come home this summer”. La frase se ha escuchado demasiadas veces como para tomarla al pie de la letra, pero el debut ha encendido algo.

Disciplina en casa, tensión en otros frentes

Mientras Inglaterra celebra, la policía en Durham ofrece la otra cara del Mundial. A primera hora de la mañana, agentes detuvieron vehículos al azar a las afueras de la ciudad para realizar controles de alcoholemia. El objetivo: frenar el repunte de accidentes de tráfico en días de partido de la selección, que según la policía de Durham aumenta en torno a un 20 %.

Con los encuentros en Norteamérica arrancando más tarde en horario británico, las autoridades temen que muchos aficionados prolonguen la noche y se pongan al volante aún por encima del límite al día siguiente. Ningún conductor dio positivo durante la presencia de la prensa, aunque uno se llevó un susto al comprobar que rozaba el máximo permitido.

La sargento Sarah Manser lo resumió con crudeza: el alcohol puede seguir en el cuerpo a la mañana siguiente, y la petición es tan simple como rotunda: no mezclar volante y copa.

En México, la tensión adoptó otra forma. Un dron no registrado sobrevoló el campo de entrenamiento de Corea del Sur y fue derribado por el ejército local con equipo especializado. El equipo asiático se mide precisamente a México en la segunda jornada del Grupo A y, aunque no se ha aclarado si el aparato buscaba espiar la sesión, el seleccionador Hong Myung-bo lo calificó de “desafortunado”. El incidente se produjo justo antes de que el equipo empezara a trabajar aspectos tácticos.

Ronaldo, cuestionado; el torneo, en ebullición

Mientras Inglaterra arranca a toda velocidad, otras grandes figuras viven un inicio más áspero. Cristiano Ronaldo apenas apareció en el empate de Portugal ante la República Democrática del Congo. Dos medias ocasiones y poco más en el inicio de su sexto Mundial.

Chris Sutton, desde 5 Live, fue especialmente duro con Roberto Martínez, al que acusó de tener “miedo” de sustituir al veterano delantero. Para el exdelantero, el seleccionador “no es el que manda” mientras no se atreva a sentar a su gran estrella, por mucho que el partido le pase de largo.

El torneo, mientras tanto, no levanta el pie. En el octavo día de competición, República Checa y Sudáfrica abren fuego con la obligación de ganar tras sus derrotas iniciales. Después, Suiza se mide a Bosnia-Herzegovina y Canadá se enfrenta a Qatar en un Grupo B comprimido, con los cuatro equipos empatados a un punto. La jornada se cierra de madrugada con un México–Corea del Sur que puede dejar al vencedor con billete casi asegurado para las rondas de eliminación directa.

Inglaterra, de momento, mira todo ese ruido desde una posición privilegiada: tres puntos, goles, un vestuario encendido por la competencia interna y un seleccionador que no teme cambiar el guion a mitad de obra. La cuestión, ahora, es si este arranque en Dallas fue solo una gran noche… o el primer capítulo serio de una candidatura al título.