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Roy Keane y Bruno Fernandes cierran el conflicto por el récord de asistencias

Roy Keane y Bruno Fernandes han puesto punto final a una pequeña tormenta mediática que, durante unas semanas, agitó el entorno de Manchester United. Dos capitanes de épocas distintas, dos personalidades fuertes, una sola llamada telefónica para cerrar el asunto.

Todo arrancó con un malentendido. En el podcast The Overlap, Keane afirmó que Bruno había reconocido en una entrevista que, en plena persecución del récord de asistencias de la Premier League, había preferido pasar antes que chutar. El problema es que el portugués había dicho justo lo contrario. Y no le hizo ninguna gracia.

Fernandes, actual capitán del United y nuevo dueño del récord de asistencias en una temporada de Premier League —por delante de nombres mayúsculos como Thierry Henry y Kevin De Bruyne—, respondió en The Diary of a CEO. Allí acusó a Keane de haber contado “una mentira” y dejó claro que quería hablar con él cara a cara, o al menos voz a voz, para aclararlo.

La presión creció. Una leyenda del club en un lado, el líder del equipo actual en el otro. Opiniones, clips virales, debates televisivos. El ruido habitual alrededor de Old Trafford.

El desenlace, sin embargo, fue mucho más sencillo que todo eso.

En el podcast Stick to Football, Keane desveló que ambos ya habían hablado y que el conflicto está resuelto. “Se disculpó, yo le perdoné, ningún problema”, bromeó el irlandés, antes de matizar el tono: fue una conversación “agradable y madura”, según sus propias palabras. Nada de drama. Nada de guerra fría.

Keane explicó que fue Bruno quien dio el primer paso. Tras la reacción a aquel episodio de The Overlap, el portugués se puso en contacto con él para pedirle una charla. El excentrocampista no dudó y le devolvió la llamada. “Tuvimos una charla encantadora, sobre un poco de todo”, relató. Más allá del tema del récord, hablaron del contexto, del club, de la forma en que se comunican las cosas cuando se está delante de un micrófono.

El propio Keane reconoció que, en ocasiones, lo que se dice en un podcast o en una retransmisión no se entiende como uno pretende y termina hiriendo sensibilidades. Bruno, molesto por la frase sobre el supuesto pase por el récord, quiso aclararlo directamente con la fuente. Sin intermediarios. Sin redes sociales.

Keane también dejó claro que no le gusta estrechar demasiado la relación con los jugadores en activo. “Me gusta tener límites con los futbolistas. No quiero estar hablando con ellos o con sus agentes cada pocas semanas”, admitió. Pero en este caso hizo una excepción. Un capitán del United que llama para hablar en serio merece respuesta.

La conversación, según el irlandés, le dejó buenas sensaciones. “Disfruté mucho de tener una conversación adecuada. Ojalá él también”, apuntó. Y remató: “Me sentí mejor después”. Dos generaciones de Old Trafford alineadas, al menos por un día.

Mientras tanto, el nombre Fernandes sigue ocupando titulares por partida doble en Manchester. Bruno, por su récord y por su peso en el proyecto. Mateus, por un posible movimiento de mercado.

Manchester United está estudiando un fichaje por el centrocampista de West Ham, Mateus Fernandes. Según se entiende desde el club londinense, su precio ronda los 80 millones de libras y no hay prisa por vender tras haberlo incorporado el verano pasado por 38 millones. El descenso de los Hammers abre una ventana de oportunidad, y en Old Trafford consideran que el portugués representa una opción realista para reforzar un centro del campo que sigue siendo prioridad absoluta en este mercado.

Mientras uno, Bruno, ya ha dejado su huella en los libros de récords de la Premier League, el otro, Mateus, podría convertirse en la próxima gran apuesta para sostener el futuro del United desde la medular.

La reconciliación entre Keane y Fernandes devuelve algo de calma a un entorno siempre bajo lupa. La siguiente pregunta ya no es quién dijo qué en un podcast, sino qué versión de Manchester United emergerá con un capitán récord y, quizá, un nuevo Fernandes en el corazón del equipo.