El plan de fichajes del Manchester United para el verano 2023
El plan del Manchester United para el verano no ha saltado por los aires, pero llega a mediados de julio lleno de tachones, flechas y notas al margen. No hay revolución, hay correcciones constantes. Cada vez que el club ha creído tener atado un objetivo, el mercado le ha recordado con dureza dónde está realmente su poder de negociación.
De Elliot Anderson a Mateus Fernandes. De Éderson a Andrey Santos y Youri Tielemans. El mapa del nuevo centro del campo se ha redibujado casi sobre la marcha.
De Anderson a la realidad
Omar Berrada avisó antes de que se abriera la ventana: el United tendría que ser “flexible”. La palabra sonaba a tópico de despacho. Hoy parece una advertencia casi visionaria.
El club identificó pronto a Anderson como objetivo prioritario. Inglaterra internacional, joven, diferencial. Pero en cuanto Manchester City se sentó a la mesa y Nottingham Forest dejó claro que no se movería por menos de una cifra cercana a los 120 millones de libras, el escenario cambió. El jugador acabó en el Etihad por 116 millones. El United ni siquiera quiso entrar en una subasta que conocía de memoria.
En enero ya había recibido una lección con Antoine Semenyo. El United se veía bien posicionado, las conversaciones con el entorno del jugador eran positivas. Hasta que apareció el City. Tras la primera reunión con el campeón, las exigencias salariales se dispararon. El United entendió el mensaje y se retiró. Semenyo terminó en el Etihad por 64 millones.
Esta vez, en Old Trafford no han querido repetir la historia. Con Anderson, enfriaron el interés antes de que el juego de cifras y salarios se volviera insostenible.
El giro inesperado con Mateus Fernandes
El siguiente nombre en la lista era Mateus Fernandes. El United había presupuestado entre 80 y 90 millones para un gran fichaje en el centro del campo. Dinero suficiente para igualar la propuesta del Tottenham. Pero faltaba algo: una señal clara del propio futbolista.
Durante las conversaciones, desde dentro del club nunca percibieron que Old Trafford fuera la prioridad de Fernandes. Y cuando llegó el momento de decidir si cumplir o no las exigencias del West Ham United, las dudas pesaron más que el impulso. El brasileño acabó en el Tottenham por 85 millones.
En los despachos del United, la actitud de Fernandes contrastó con dos casos recientes: Bryan Mbeumo y Matheus Cunha. El verano pasado, con ofertas de varios clubes, algunos de Champions, ambos dejaron claro que solo querían vestir de rojo. Internamente se considera que esa convicción fue clave para su rápida adaptación.
También ha dejado huella el caso de Jadon Sancho. Hay voces en el club que siguen convencidas de que parte de sus problemas se explican porque nunca estuvo del todo seguro de dejar Borussia Dortmund en 2021. Esa experiencia pesa hoy en cada decisión.
Santos y Tielemans, el nuevo eje
Ahí aparece Youri Tielemans. Experiencia amplia en Premier League, personalidad hecha y una declaración temprana: quería jugar en el United. Su cláusula de rescisión, 35 millones de libras en Aston Villa, encajaba además con una obsesión de Berrada: esquivar el llamado “impuesto United”, esa inflación automática que muchos clubes aplican cuando negocian con Old Trafford.
En paralelo, la operación por Éderson se derrumbaba. El acuerdo con Atalanta, cercano a los 35 millones, estaba pactado desde antes del Mundial. Las pruebas médicas, sin embargo, detectaron un problema que llevó al United a frenar en seco. Desde dentro no descartan retomar el fichaje más adelante, pero hoy está parado.
Con el brasileño fuera de la ecuación, el club giró hacia Andrey Santos. El centrocampista llegó desde Chelsea por 48 millones más 2 en variables. Una cifra considerada asumible y, sobre todo, más racional que entrar en una puja que casi doblaba la valoración inicial que el United tenía para Fernandes, al que situaba en la franja de 40-50 millones. Que su traspaso se disparase hasta 85 millones encendió las alarmas: en Old Trafford temen que esas operaciones distorsionen el mercado entero.
El resultado, a día de hoy, es claro: el nuevo proyecto en la medular se apoya en Santos y Tielemans, no en Anderson y Fernandes.
El efecto dominó del Tottenham y las ventas frustradas
En el United también ha sorprendido la agresividad del Tottenham. Pocos en el club imaginaban que los londinenses invertirían 185 millones combinando a Fernandes y Sandro Tonali, otro centrocampista que había sido seguido de cerca antes de que se abriera el mercado. El plan de Manchester incluía no solo diseñar su propia ventana, sino anticipar el comportamiento de los rivales. El gasto temprano del Tottenham rompió varias previsiones.
El otro gran pilar del plan veraniego pasaba por las salidas. El objetivo inicial era recaudar alrededor de 90 millones para financiar el gran fichaje en la medular. Rasmus Højlund, traspasado al Napoli por 40 millones, debía ser una pieza central en esa estrategia. A él podían sumarse Marcus Rashford, Manuel Ugarte, Joshua Zirkzee y Altay Bayindir.
Nada ha sido tan sencillo. Barcelona decidió no ejecutar la opción de compra de Rashford por 25 millones. Ugarte, lesionado de gravedad de la rodilla con Uruguay en el Mundial, se cae del mercado y, probablemente, de los terrenos de juego durante buena parte del año. Los números se han ido moviendo casi semana a semana.
En ese contexto, cada libra cuenta. Por eso, operaciones como la de Tielemans, con cláusula cerrada, encajan tanto en el modelo que Berrada quiere imponer.
¿Un tercer centrocampista?
La lesión de Ugarte ha reabierto un debate que parecía cerrado: la posibilidad de incorporar un tercer centrocampista este verano. En el club no lo descartan.
Los nombres sobre la mesa son variados. Gusta el perfil de Alex Scott y Tyler Adams, ambos en Bournemouth. También el de Sander Berge, en Fulham. Adam Wharton, de Crystal Palace, ha sido seguido de forma exhaustiva, igual que João Gomes en Wolves. En la lista figuran además Manu Koné, de AS Roma, y el marroquí Ayyoub Bouaddi, sensación de 18 años del último Mundial y jugador del Lille.
Eduardo Camavinga ha sido ofrecido a varios clubes de la Premier League, entre ellos el United. Y el verano pasado ya hubo una consulta formal por Carlos Baleba, del Brighton & Hove Albion. La respuesta fue contundente: el precio de salida se acercaría a los 100 millones que Chelsea pagó por Moisés Caicedo en 2023. Demasiado para un United que ya no puede permitirse errores de ese calibre.
Más que el centro del campo
El rompecabezas no se limita al medio. El club busca también un jugador zurdo, ya sea lateral o extremo, y un segundo delantero que alivie la carga de minutos en ataque. En la portería, el galés Karl Darlow, de 25 años, se perfila como nuevo guardameta suplente, procedente del Leeds United, para respaldar al actual número uno, Senne Lammens.
El mensaje interno es claro: no solo hay que elevar el nivel del once titular tras el tercer puesto de la pasada temporada, también hay que ensanchar la plantilla. La clasificación para la Champions League endurecerá el calendario y el cuerpo técnico sabe que la profundidad del banquillo será tan importante como la calidad de las estrellas.
Calma tensa en Old Trafford
Mientras una parte de la afición muestra inquietud por la ausencia de un fichaje verdaderamente galáctico para la medular, desde el club se transmite serenidad. Las fuentes consultadas insisten en la misma idea: el mercado se juzga al cierre, no en mitad de julio.
Quedan seis semanas para el inicio de la nueva Premier League, el 22 de agosto, y siete para que se cierre la ventana el 1 de septiembre. Tiempo suficiente para rematar la reconstrucción, pero no tanto como para seguir improvisando.
El United ha dejado atrás, al menos de puertas adentro, la era de las decisiones desesperadas. Berrada y Jason Wilcox han asumido que acertar es tan importante como no equivocarse. En un verano lleno de giros, el club se ha visto obligado a aceptar un papel menos dominante en el mercado, más paciente, más selectivo.
Los planes mejor trazados han cambiado. La pregunta ahora es si estos ajustes, forzados por el contexto, serán el cimiento de un equipo más sólido o el recordatorio de que el United todavía vive persiguiendo a los que marcan el paso.





