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Pochettino y la rutina insólita en el Mundial

Mauricio Pochettino ha convertido lo insólito en rutina desde que tomó las riendas de la selección hace 18 meses. Ha jugado con sistemas, ha removido el vestuario, ha exigido a sus futbolistas que se pregunten por qué no pueden llegar lejos en este Mundial. Ha desafiado casi todo. Esta vez, quizá, fue un paso más allá de la cuenta.

En el último suspiro, un gol de Kaan Ayhan en el descuento dio a Turquía un 3-2 agónico y rompió el inicio invicto de Estados Unidos. Un mazazo tardío que llegó justo el día en que el técnico decidió vaciar el banquillo.

Rotaciones al límite

Con el pase a octavos asegurado, Pochettino hizo lo que pocos se atreven en una Copa del Mundo: nueve cambios de golpe en el once para el cierre del grupo ante Turquía. En total, 21 jugadores titulares distintos a lo largo de la primera fase. Esta vez, la tirada de dados salió cruz: Turquía firmó su única victoria del torneo en su última acción en esta Copa del Mundo.

La clasificación como primera de grupo ya estaba en el bolsillo, pero la pregunta flota en el aire: ¿ha perdido el equipo el impulso que construyó con las contundentes victorias ante Paraguay y Australia? La respuesta llegará el miércoles en Santa Clara, cuando Estados Unidos (2-1-0) se mida a Bosnia y Herzegovina, tercera del Grupo B, en su primer partido a vida o muerte.

Pochettino, al menos en el discurso, no concede espacio a la duda.

«El objetivo era terminar primeros y somos primeros», recordó. «Ahora viene la siguiente fase y va a ser una final. Y estamos listos. Estamos mucho mejor que antes de este partido porque ahora tenemos jugadores con 90 minutos en las piernas, rindiendo y listos para ayudar desde el inicio o desde el banquillo.

»Es todo positivo. Y soy muy positivo y estoy feliz».

Sus cambios marcaron un registro histórico: nunca antes un seleccionador estadounidense había modificado tanto el once entre dos partidos consecutivos de un Mundial. Y con la entrada de Alejandro Zendejas en el minuto 76, Pochettino convirtió al atacante en el jugador número 23 en tener minutos en el torneo, otro récord para el combinado.

Sebastian Berhalter, titular por primera vez en una Copa del Mundo y autor de un gol y una asistencia, defendió la apuesta del técnico: para él, repartir minutos fortalece al grupo de cara al cruce de octavos.

«Sabemos que todos están listos para dar un paso al frente en cualquier momento», explicó. «Creo que eso se vio hoy. Dejamos escapar algunos momentos, pero pensé que las actuaciones en general fueron buenas.

»Es el sueño de cualquier niño en Estados Unidos jugar un Mundial en casa, y un Mundial en general. Hoy hubo gente que debutó, así que felicitaciones a todos. Es para lo que todos se preparan».

Un arranque fulgurante… y una respuesta inmediata

Durante unos minutos, Pochettino volvió a parecer un genio. Apenas habían pasado tres minutos cuando Auston Trusty, otra de las sorpresas en el once, adelantó a Estados Unidos. La jugada nació en la bota derecha de Berhalter, que lanzó un córner largo cruzando el área. Trusty controló con el primer toque y, desde el borde del área pequeña, soltó un zurdazo raso que se coló entre Ugurcan Cakir y el primer palo.

Segundo gol más rápido de la historia de Estados Unidos en un Mundial. Declaración de intenciones. Pero la ventaja duró un suspiro.

En el minuto 10, Turquía castigó el primer despiste serio. Arda Guler, centrocampista del Real Madrid, se escapó de la marca de Mark McKenzie y atacó el pase filtrado de Kenan Yildiz a la altura del punto de penalti. Levantó la zurda y picó el balón por encima de Matt Turner. Primer disparo que recibía el guardameta en todo el torneo, primer gol encajado. Primera vez que Estados Unidos veía cómo le remontaban en esta Copa del Mundo.

La herida se abrió un poco más media hora después. En el 31, Eren Elmali ganó línea de fondo y puso un centro tenso al corazón del área pequeña. Orkun Kokcu apareció al espacio y desvió la pelota a la red. Segundo tiro a puerta, segundo gol. Primera desventaja para Estados Unidos en el campeonato.

Berhalter tira de carácter

El golpe no hundió al equipo. Al contrario. Cuatro minutos después del descanso, otro balón parado cambió el guion. Un rechace suelto cayó a la frontal del área y allí estaba, otra vez, Berhalter. Sin marca, con tiempo para ajustar el cuerpo, conectó un derechazo seco que se coló pegado al primer palo.

«El balón simplemente salió rebotado y sabía que si me mantenía tranquilo y hacía el gesto de golpeo, tenía una oportunidad», relató. «Practicas esas situaciones muchas veces y ver que entra es increíble».

El empate devolvió energía a un equipo que, aun con tantas rotaciones, no renunció a mandar. Y entonces apareció el capitán.

El regreso de Pulisic y el golpe final

Diez minutos después del 2-2, Pochettino movió otra pieza clave: Christian Pulisic, con una molestia en la pantorrilla izquierda, saltó al césped por primera vez desde la primera parte del partido inaugural. El impacto fue inmediato.

El extremo atacó el costado izquierdo con la furia de quien se sabe imprescindible. En cuestión de minutos generó tres ocasiones claras, rompió líneas, atrajo rivales. Faltó lo de siempre en los días grises: precisión en el último toque.

Que ninguna de esas oportunidades terminara en gol resultó carísimo. Cuando el partido parecía encaminarse a un empate manejable, llegó el castigo. En una acción embarullada dentro del área, con tres defensores estadounidenses alrededor, Kaan Ayhan encontró el hueco en el barullo y empujó el 3-2 en el tiempo añadido. Último toque de Turquía en el Mundial. Primera derrota de Estados Unidos en el torneo.

Brenden Aaronson eligió mirar hacia adelante.

«Siempre puedes usar estas cosas como combustible, tener ese momento al final donde ellos marcan», admitió. «Es duro. Queríamos irnos de la fase de grupos sin derrotas. Pero aun así fue una fase de grupos fantástica.

»No estamos preocupados en absoluto. Vamos a pasar página y estar listos para Bosnia».

Turquía se despide mordiendo

Turquía, que no jugaba un Mundial desde 2002, llegó al encuentro ya eliminada tras perder sus dos primeros partidos. Sin nada que perder, se lanzó a un duelo áspero desde el primer minuto, cargado de choques, protestas y duelos individuales. Se fue con su única victoria, un triunfo de orgullo que deja huella en el cuadro de Pochettino.

Estados Unidos, pese al tropiezo, sigue donde quería estar: en octavos, como primera de grupo, con casi toda la plantilla rodada y su gran estrella de vuelta al césped. El experimento extremo ya está hecho. La cuestión es simple y brutal: ¿responderá este equipo cuando lo que esté en juego ya no admita margen de error?