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Roberto De Zerbi y el desafío en Tottenham

En un fútbol dominado por directores deportivos, comités de fichajes y hojas de cálculo, cada vez queda menos espacio para el entrenador que decide quién entra y quién sale del vestuario. En la mayoría de clubes, las altas y bajas llegan desde despachos alejados del banquillo, con el técnico recibiendo el producto final y poco margen para moldearlo a su gusto.

En Tottenham, ese viejo pulso entre pizarra y oficina vuelve a escena. Se abre otro mercado, las redes de ojeadores trabajan a pleno rendimiento y los informes se acumulan sobre la mesa. Pero el que tendrá que convivir con esos jugadores, sacarles jugo y evitar otro susto con el descenso es uno solo: Roberto De Zerbi.

El carácter de De Zerbi y el aviso de Friedel

El italiano no es precisamente un gestor complaciente. No ha construido su reputación aceptando órdenes sin rechistar. Su figura, intensa y exigente, vive de imponer una idea de juego y de carácter. Quien trabaja con él sabe que la línea la marca el entrenador, no el organigrama.

Tottenham le ha entregado una misión de alto riesgo: sacar al club del pozo después de dos temporadas consecutivas terminando en el puesto 17 y con permanencias agónicas. No se trata solo de sumar puntos; se trata de cambiar una dinámica que ha llevado a un gigante histórico a pelear por la supervivencia.

Ahí aparece la voz de Brad Friedel. El exguardameta de Spurs, conocedor de la presión en el norte de Londres, ve en De Zerbi al hombre adecuado para romper la inercia… siempre que le den las llaves del proyecto.

“No, van a cambiar el guion ahora. Tienen al tipo adecuado en De Zerbi”, sostiene Friedel, en declaraciones a GOAL. Su mensaje es claro: el club debe confiar en el criterio del técnico a la hora de fichar. No se trata de gastar sin control, porque el propio Friedel recuerda que Tottenham debe seguir siendo prudente en lo económico, pero sí de permitir que el entrenador influya de verdad.

Su receta es tan simple como contundente: si el plan es incorporar seis jugadores, al menos la mitad deben ser “los hombres de De Zerbi”, elegidos directamente por él. El exguardameta insiste en que el italiano sabe perfectamente qué tipo de futbolista encaja en su libreto y qué perfiles necesita para que su idea de juego funcione.

De un vestuario hundido a la supervivencia

El argumento de Friedel no nace del entusiasmo vacío. Se apoya en lo que De Zerbi ya ha demostrado. El técnico asumió uno de los vestuarios más castigados de la Premier League: una plantilla con un registro altísimo de lesiones en jugadores clave y un nivel de confianza por los suelos. El contexto invitaba al desastre.

Y, sin embargo, el equipo sobrevivió.

No fue una salvación holgada ni brillante. Fue “por la mínima”, como recuerda Friedel, con un margen tan fino que cualquier detalle podía haber cambiado el final. Incluso apunta a un factor concreto: la alineación de Aston Villa en el duelo directo que terminó resultando decisivo. Un toque de fortuna, sí, pero también la capacidad de De Zerbi para sostener a un grupo que parecía derrumbarse.

Ese tramo final, tenso y lleno de nervios, refuerza la tesis del exguardameta: cuando el italiano dispone de cierto control sobre su entorno, encuentra la forma de competir. Lo hizo con un equipo roto físicamente y tocado anímicamente. La pregunta es qué podría lograr si el club recluta pensando en su modelo de juego desde el primer día.

No complicar lo evidente

Friedel lo resume con una frase que en el fútbol se suele olvidar con facilidad: “No compliquen las cosas”. De Zerbi es un buen entrenador, con una idea reconocible y un sistema que conoce al detalle. Sabe cómo quiere que jueguen sus equipos, qué riesgos asumir y qué tipo de futbolista necesita para sostener esa propuesta.

Todo pasa por algo tan básico como coherente: fichar para su estilo, no contra él. No inundar el vestuario de jugadores que encajan en el mercado pero no en el modelo. No imponer nombres solo porque encajan en una hoja de cálculo. Si Tottenham alinea su política de fichajes con la pizarra del italiano, Friedel ve un horizonte muy distinto al de los últimos años.

De hecho, se atreve con una predicción fuerte: con una ventana de fichajes diseñada a la medida de De Zerbi, Spurs podría protagonizar una “resurrección muy rápida” y volver a pelear por entrar en el top 6.

De un club que ha vivido al borde del abismo a uno que mira de nuevo hacia Europa. Todo, a cambio de algo tan sencillo y tan difícil en el fútbol moderno: dejar que el entrenador mande de verdad.