La máquina de dinero del City: la venta de canteranos
El traspaso de Jahmai Simpson-Pusey a FC Köln por 5 millones de libras pasó casi de puntillas en el mercado. Un canterano de 20 años, apenas seis apariciones con el primer equipo de Manchester City, una cesión gris en Celtic y una temporada de rodaje en Alemania. Nada que agite titulares.
En los despachos del Etihad, sin embargo, ese movimiento encaja a la perfección en un patrón que sostiene parte del dominio deportivo del club.
City ingresará 5,5 millones de euros fijos por Simpson-Pusey, con variables que podrían elevar la operación hasta los 7,5 millones. En el contrato, como ya es marca de la casa, figuran una cláusula de recompra y derechos de tanteo. Deportivamente, el impacto es limitado hoy. Contablemente, es oro puro.
La fábrica invisible de beneficios
Chris Winn, profesor senior en UCFB y experto en finanzas del fútbol, desgrana la magnitud del fenómeno: en las últimas tres temporadas, hasta la 2025/26 incluida, Manchester City ha ingresado de media 60 millones de libras por curso solo con ventas de jugadores formados en su academia.
Son 180 millones de libras catalogados como “beneficio puro” en el periodo que examinan las actuales Profit and Sustainability Rules (PSR) de la Premier League. Sin amortizaciones pesadas. Sin restos de fichajes anteriores en el balance. Dinero limpio a ojos de los reguladores.
La clave está en cómo se registra un futbolista en los libros del club. Cuando se ficha a un jugador por, por ejemplo, 50 millones de libras y se le firma un contrato de cinco años, esa inversión se reparte contablemente: 10 millones al año. Es la famosa amortización.
Si se vende a los dos años, todavía quedan 30 millones de valor contable en el balance. Se traspasa por 100 millones. Beneficio: 70. El resto sigue “vivo” en los números del club.
Con la academia el juego cambia.
Los costes de formación se diluyen en estructuras, entrenadores, instalaciones. No se asignan a un jugador concreto, así que los canteranos no figuran con un valor de traspaso en el balance. Su valor contable es, en la práctica, cero. Vender a uno por 100 millones significa 100 millones de beneficio contable. Todo.
Por eso operaciones como la de Simpson-Pusey, que para muchos pasan desapercibidas, son tan valiosas en los informes que el City entrega a la Premier League.
Del PSR al SCR: cambia la norma, no el incentivo
A partir de la próxima temporada, las PSR dejarán paso al nuevo modelo Squad Cost Ratio (SCR). El nombre cambia, la lógica de fondo no tanto: controlar cuánto gasta un club en su plantilla.
City ya conoce bien este terreno por las reglas financieras de UEFA, que se basan en ese mismo ratio. Actualmente, el club no puede destinar más del 70% de sus ingresos a salarios de jugadores y cuerpo técnico, comisiones de agentes y otros gastos directamente ligados al rendimiento deportivo, en línea con las sanciones europeas.
En la Premier League, el límite se fijará en el 85%. Pero el City seguirá atado al 70% por su presencia en Champions League. Puede sonar como una desventaja frente a rivales domésticos sin competiciones europeas, aunque la realidad es que los ingresos adicionales de UEFA les permiten, en términos absolutos, seguir gastando más que muchos de esos clubes.
En este nuevo escenario, Winn no ve motivo para que el club levante el pie en la venta de canteranos. Al contrario: esas operaciones seguirán siendo una herramienta clave para mantener margen de maniobra bajo las nuevas reglas.
Entre la emoción y la estrategia
Para el aficionado, la conclusión tiene un punto amargo. Cada vez que un joven de la academia se asoma al primer equipo, la ilusión se mezcla con la sospecha: ¿es el próximo titular del futuro o el próximo activo que se venderá para equilibrar cuentas?
El City, sin embargo, ha diseñado un sistema que intenta conciliar ambas cosas. En la mayoría de las salidas de canteranos, el club se guarda dos armas: cláusulas de recompra y derechos de tanteo. Si Simpson-Pusey explota en la Bundesliga, el City estará en primera fila para recuperarlo en condiciones favorables.
No es un caso aislado. El ejemplo de Morgan Rogers, formado en la casa y luego desarrollado lejos de Manchester, ilustra cómo el club utiliza su academia no solo para nutrir al primer equipo, sino también para poblar el mercado con talento moldeado en su estructura.
Mientras tanto, el club amplía sus fuentes de ingresos más allá del césped. La ampliación del North Stand del Etihad, el nuevo hotel y las mejoras en las áreas de hospitality forman parte de una estrategia para diversificar y elevar los ingresos estructurales.
No es casual que City figure en el sexto puesto del Deloitte Football Money League 24/25. Sexto club del mundo en generación de ingresos. Un gigante económico que, pese a su músculo, sigue exprimiendo cada venta de canterano como una palanca más para sostener su hegemonía.
La pregunta ya no es si la academia produce talento. Es cuántas veces más podrá el City convertir ese talento en ventaja competitiva mientras el resto de la Premier intenta no quedarse atrás.





